Internacional

Saiz: “España siempre es una gran ilusión”

El madrileño (31 años y 2,05 metros) atiende a AS desde el país nipón, donde ha brillado desde 2019 y el cual dejará al concluir la presente temporada.

Sebas Saiz, durante un partido en Japón con el Alvark Tokyo.
José Ignacio Pinilla
Licenciado en Periodismo por la Complutense, comenzó en AS en maquetación en 2010. Tras su paso por fútbol, se unió en 2014 a baloncesto. Ha cubierto en directo la Supercopa de 2020, las Copas de 2020 y 2021 y partidos de España de las Ventanas. También el Eurobasket femenino de 2023. Escribió sobre la pandemia de la COVID en el confinamiento.
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La carrera de Juan Sebastián Sebas Saiz Soto (Madrid, 1994) es de todo menos tradicional para un jugador español. Formado entre la cantera del Madrid y del Movistar Estudiantes, el ala-pívot continuó su crecimiento en Estados Unidos, en el instituto Sunrise Christian Academy y en la Universidad de Mississippi.

Con el final de su educación superior, regresó a España, a un Madrid que le cedió al San Pablo Burgos y a La Laguna Tenerife. Pero faltaba lo mejor, lo más exótico: en 2019 aterrizó en Japón y el país nipón le atrapó. Nadie ha logrado, en los últimos siete años, sacarlo de ahí entre el título de liga con el Chiba Jets Funabashi, el del concurso de mates, sus constantes presencias en el All-Star de la competición…

Sin embargo, todo tiene un punto final. Y el internacional español (50 partidos y el oro milagroso Eurobasket 2022) tiene la intención de mudarse al concluir esta temporada con el Alvark Tokyo por cambios en la liga asiática. ¿Su futuro? Abierto porque no hay nada que asuste a Sebas Saiz, que atiende a AS desde Japón, donde promedia esta temporada 17,6 puntos, 7,9 rebotes y 1,7 asistencias para 22,5 de valoración.

¿Cómo le va la presente temporada en Japón con el Alvark Tokyo?

Bien. Está siendo una temporada bastante difícil porque hemos tenido muchas lesiones al principio. Brandon Davis llegó lesionado y nuestro base, el titular de la selección japonesa, Kai (Toews), también lo está con una rotura de los isquios. Frank Kaminsky vino y se fue. Hemos pasado por unos cuatro o cinco jugadores temporales para cubrir bajas.

¿Y a usted le han respetado las lesiones?

Por ahora, sí, y espero que siga así.

Ya son siete años en Japón, ¿ha cambiado mucho el baloncesto en el país en todo este tiempo?

La verdad es que sí. Siete años aquí… es ya una carrera entera. Quién lo diría. Todo ha mejorado en este tiempo. Tenían un proyecto de liga que iba a crecer, con todos los equipos con pabellones nuevos y una capacidad para entre 5.000 y 10.000 personas. Es una competición mediática. Su seguimiento fuera del país también ha crecido. Han sido buenos años de crecimiento de la liga.

¿Atrae ahora más el baloncesto japonés a los extranjeros que antes?

Sí, pero eso va a acabar este año.

Saiz: “España siempre es una gran ilusión”
Sebas Saiz, en la presentación de Alvark Tokyo.

¿Y eso?

Porque el año que viene empiezan con una liga nueva con salary cap (límite salarial). Se pasará, en el caso de mi equipo, por ejemplo, de gastar 13-14 millones de dólares esta temporada a un límite de 6,5 millones. Entonces, todos los extranjeros buenos van a dejar de venir a la liga. Nos vamos a tener que ir los que estamos aquí tras todo lo que han hecho los clubes de mejoras y para traer buenos jugadores de fuera.

¿Por qué toman esa decisión?

Si le digo la verdad, no lo tengo muy claro. Todos los equipos tienen ganancias gracias a los espectadores que vienen, el merchandising que venden, por los derechos de televisión… Lo que quieren hacer en esta nueva liga es igualar un poco a todos los equipos, que no haya cinco o seis como ahora que tengan un presupuesto ilimitado. Entiendo lo que quieren hacer, pero que no sea un cambio tan drástico. No puede ser que haya seis o siete clubes que compiten para ganar con un rango presupuestario de entre 10 a 14 millones de dólares y vayas a cortarles a la mitad solo porque quieres igualar todo el nivel de juego de la liga. Porque al final los más perjudicados no somos los extranjeros, que podemos jugar en otras ligas, sino los propios japoneses, que van a sufrir unos recortes salariales brutales. No va a estar fácil la cosa para los próximos dos años que han cerrado para este salary cap.

Y a usted, ¿cómo le afecta?

En principio, tocará cambiar. De país, de liga. Buscarse otras opciones. Estoy ilusionado por eso. Esta etapa en Japón ha sido muy bonita después de siete grandes años en los que he hecho un gran baloncesto, he mejorado muchísimo como jugador. He sido campeón de liga, de copa, seis veces all-star… Son grandes años de baloncesto y me apetece también cambiar y buscarme otra cosa nueva.

¿Entre esas opciones nuevas se plantea una vuelta a España?

¡Sí! ¡Por supuesto! Al final España siempre es una gran ilusión, pero está todo abierto. Todavía tengo un par de años de buen baloncesto, a gran nivel y quiero aprovecharlos al máximo. Esperemos las opciones que haya.

Seguro que durante estos años ya le habrán tentado desde España, desde Europa…

Sí. Siempre había tentación, había noticias. Clubes que se acercaban, pero como en lo económico había tanta diferencia era una mala decisión. Ahora la cosa cambia. Se acaba el dinero en Japón y habrá que buscarlo en otro lado (ríe).

Saiz: “España siempre es una gran ilusión”
Sebas Saiz trata de hacer un mate.

Estuvo en Estados Unidos, luego llegó España y ha pasado los últimos años en Japón. No le tiene miedo a nada…

La verdad es que no. Estoy en un punto en mi carrera, como persona, que sé que no me quedan muchos años dando vueltas. Sé que al final la carrera de un jugador es hasta ¿cuándo? ¿los 35? ¿y los últimos años de despedida? Me gustaría una última vuelta… complicada. Hacer una temporada en Turquía, en China, en Rusia… Hacer que la última ya sea de pasarse el juego de todas las diferencias culturales, de competir a gran nivel, en ligas diferentes. Me gustaría una última hazaña y luego volver a España y estar más tranquilo.

Hay que acumular experiencias para contarle a los nietos.

Claro, por supuesto. Luego todo esto hay que contarlo. Una cosa que tendría que haber hecho son más reportaje de vídeos, fotos… para sacarlos y que lo viese el mundo. Hay muchísimas historias. Experiencias con compañeros que vienen y van. Es de lo más bonito de esta profesión, de lo que más aprecio.

¿Qué se encontró en Japón para sumar tantos años al margen de lo económico?

Que valoran el buen trabajo. He tenido años de muy buen baloncesto. He hecho números muy buenos y eso lo aprecian. El trabajo bien hecho, que seas buena persona, que tengas un trato cercano con ellos, con los aficionados, que seas un gran profesional en tu trabajo… en los últimos cinco años he estado en el equipo top de Japón. Eso dice mucho. Estoy orgulloso de poder haber hecho todo este trabajo, de haber aguantado. Te respetan y te valoran mucho si haces bien tu labor.

¿Usted qué siente que ha dado a Japón?

Creo que les he enseñado un poco de esa pasión, de ese carácter que tenemos los españoles jugando. Esa competitividad que tenemos para intentar ganar siempre, aunque sea en escenarios y situaciones muy complicadas. Donde nunca somos los favoritos ni somos top, pero siempre competimos. Siempre estamos peleando para ganar. Es algo que al espectador japonés le gusta: que vengan jugadores de otros países con esa característica de ganadores porque a ellos también les encanta. Es lo que más les he podido aportar a ellos.

¿Siente ganas de volver a vestir la camiseta de la Selección?

Sí. Siempre estoy disponible para jugar con la Selección. Es verdad que estos últimos años eran un poco complicados porque yo era de los jugadores que estaban entre el 12, el 13, que no se sabía si iban a llegar al final, al equipo de las competiciones. Y después de todos los años que he hecho, sentí que era el momento de dejar a los más jóvenes para que empezaran a tener su sitio, sus hazañas. Yo ya he sido 50 veces internacional con la Selección. He ganado un oro en el Eurobasket. Tengo ya muchas experiencias e historias con ellos y pensaba que ya era mejor dejar a los chavales que tuvieran esas experiencias que pelearme por un puesto contra ellos.

Ahora, las cosas cambian un poco y no le digo que no a ir una última vez para reencontrarme con los amigos con los que he jugado tantos años. Es lo que más me ilusiona, poder competir a su lado, tener ese sentimiento de estar ahí con tus hermanos.

Ese oro en el Eurobasket…

Fue espectacular. Todos los mejores recuerdos que tengo son con la Selección. Sin ninguna duda. Y no es solo ese oro que es el top de mi carrera porque es, literalmente, ganar con tus hermanos del 93, del 94, el 95. Chavales que llevamos juntos jugando en Madrid, en España toda la vida y llegar a ese nivel, en un torneo con grandes estrellas NBA, y ganar. Fue una cosa espectacular. Y no solo eso.

¿Cómo ve el cambio en el banquillo de España con la salida de Sergio Scariolo y la llegada de Chus Mateo?

Bien. Chus es un gran entrenador que viene de un grandísimo club como es el Real Madrid. Y creo que hará un gran trabajo. Que haya un cambio siempre trae nuevos aires, una renovación y eso hace falta al final porque se acaba la etapa de ciertos jugadores que habían estado antes y empieza una nueva con los que llegan. Es un buen momento para la Selección.

Usted se pasó sus años en la universidad en la NCAA sin cobrar nada. ¿No le molesta un poco no haber vivido la actual etapa en la que hay tanto dinero?

Yo cuando estaba en la universidad no me daban ni dinero para comer los fines de semana. Allí pasaba hambre por las noches y ahora están los niños cobrando millones (ríe). No me daba el dinero para cenar por las noches. Pero como no se puede hacer nada, es verlo y hacer un par de bromas al respecto. Pero si me hubiera gustado que me hubiera caído un contrato de esos…

Pero al margen del dinero, ¿recomienda la experiencia a otros chicos?

¡Sí! Lo recomendaba antes cuando se pasaba hambre por las noches, pues imagínese ahora cuando pagan. Estás unos años allí, aprendes inglés y, si quieres, te sacas una carrera. No hace falta que llegues a ser profesional: en tus cuatro años te llevas tus cuatro millones y luego te vas a casa tranquilamente a rascarte la barriga. Es ahora el momento.

¿Cuáles son sus objetivos para este 2026?

Terminar bien en Japón. Cerrar bien esta etapa y encontrar equipo en otro país, que también va a ser una etapa bonita. Buscaré el lugar donde pueda jugar al baloncesto de máximo nivel. Me encantaría jugar en la Euroliga para poder experimentarlo en mi carrera antes de terminarla. Sería un objetivo muy bonito.

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