Ventanas FIBA | Ucrania-España

Pustovyi: “No sé ni cuándo ni si podré volver al sitio donde crecí”

Cuatro años después del inicio de la guerra, Artem Pustovyi confiesa cómo la vive de lejos en AS antes del Ucrania-España: “Si no te haces pasaporte ruso, ni te venden medicinas”.

Artem Pustovyi, con la Selección de Ucrania.
Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
Actualizado a

Artem Pustovyi (25-6-1992, Sofivka, Ucrania) recibe a AS en las entrañas del Pavelló Toni Martí de Andorra. Se cruza en la sala de prensa con Zan Tabak, otra leyenda que vivió de cerca los horrores de la guerra en los Balcanes; ahora su entrenador en el Morabanc. Este viernes (14:00 horas, TeleDeporte y #Vamos), España juega contra Ucrania el tercer partido de la fase de clasificación para el Mundial de Qatar de 2027. Lo hace en Riga, su refugio desde que los rusos invadieran Ucrania hace justo cuatro años. La guerra continúa. Pustovyi lo recuerda, por si a alguien se le ha olvidado.

Hace ahora cuatro años justos de la invasión rusa. Casualidades de la vida, les tocó vivirlo en Córdoba antes de un partido contra la Selección, también en las Ventanas. ¿Qué recuerda de aquello?

No son buenos recuerdos... Estaba durmiendo en el hotel de concentración… Un amigo me llamó como a las cuatro o a las cinco de la mañana. Me sorprendió. Pensé que estaría de fiesta o algo así. No le cogí el teléfono y seguí descansando. Pero cuando me levanté para el desayuno, chequeé el móvil. Tenía mensajes de varios amigos: “La guerra ha empezado”. Fue un ‘shock’.

¿Qué hizo?

Inmediatamente llamé a mi familia para saber cómo estaban. De lo siguiente no me acuerdo mucho. Nos encontramos todos los jugadores en el desayuno. No queríamos comer, no queríamos hablar… Sólo saber cómo estaban las familias. Y también teníamos que saber si se jugaba o no. Fue de locos. Decidimos no ir a entrenar porque lo último que nos interesaba en ese momento era el baloncesto. Luego, nos dijeron que el partido se jugaría. Había periodistas fuera del hotel. No hablamos con nadie. Fuimos a hacer la sesión de activación el gimnasio… Pero nuestra cabeza estaba en Ucrania.

Decidió pintarse un ‘No War’ en la mejilla.

Pensé que tenía que mostrar algo al mundo y decidí escribirlo. Me pareció una cosa muy loca que en 2022 pudiese empezar una guerra.

Y jugaron.

Cuando te sentabas en el banquillo ese día, no estabas allí, estabas en Ucrania. Cuando estabas en la pista, lo hacías con el piloto automático, pero en cuanto te sustituían la mente estaba allí. La FEB nos consiguió un hotel en Madrid un par de días porque, claro, ya no se iba a jugar el siguiente partido en Kiev. Mi mujer estaba en Serbia, y yo no quería estar solo. Así que me quedé en Madrid con los jugadores que tenían que volver a Ucrania. Intentamos estar juntos y ayudarnos. Nuestro seleccionador, que era letón, ayudó a algunos jugadores a sacar a sus familias y conseguirles club allí. Yo volví a Gran Canaria. El baloncesto me ayudó mucho en aquella época. Recuerdo que, al principio, la rutina siempre era la misma: cada mañana leías la prensa, ibas a entrenar, la volvías a leer. Comías, la volvías a ver….

El público de Córdoba les aplaudió. Debió ser emotivo.

Sí. Fue bonito que la gente nos apoyase y reconociese qué estaba pasando, la agresión rusa a nuestro país. Recibí muchos mensajes y hubo mucha gente que realmente ayudó. Le pondré un ejemplo. Cuando estaba en Barcelona, trabajé con un preparador físico, cuya hermana acogió a una niña ucraniana como hizo mucha gente durante meses, cuando el objetivo era sacar a los más pequeños de la zona de conflicto. Cuando fui a jugar al Palau con el Gran Canaria, fui a cenar con ellos, conocí a la niña... Mucha gente ayudó en todo a los ucranianos y sentimos ese apoyo.

Usted nació en Sofifvka, en plena zona de conflicto.

Actualmente, es zona ocupada… Mi padrastro, que tiene 63 años, y una hermana de mi madre, están allí todavía. Cuando empezó la guerra, los rusos ocuparon la zona en uno o dos días. Por entonces, mi madre estaba allí. También un primo, la hermana de mi madre, su marido… Se fueron a vivir juntos porque era más fácil hacerlo así en ese momento. Después, mi madre tomó la decisión de marcharse el territorio ocupado e irse a terreno bajo control ucraniano. Tuvo que pasar por Rusia, Bielorrusia, Polonia… Muy loco. En los primeros meses, tal vez cinco, los rusos no hicieron nada. Pero luego empezaron a obligar a que la gente se sacase el pasaporte ruso. La gente no quería, pero les decían: “OK, pero no podrás comprar medicinas en la farmacia. Y no podrás hacer esto, esto o esto…”. Así que tuvieron que cambiar el pasaporte. Mi padrastro se quedó porque en ese momento mi abuela estaba viva y decidió cuidarla. Luego, mi abuela murió pero como él cambió el pasaporte, no puede salir. Es duro, porque entiendo que no sé si podré volver allí, ni cuándo. Tengo mis recuerdos allí, crecí allí. mi abuela murió, mi abuelo murió… No he podido ni visitar sus tumbas.

¿Desde cuándo no pisa Ucrania?

Creo que la última vez serían las Ventanas de noviembre de 2021. Al estar jugando en Gran Canaria y tener partido contra España, yo me uní a la concentración de febrero de 2022 en Málaga

¿Tiene hijos?

Sí. El mayor cumplirá seis años en agosto y el pequeño hará dos años también pronto. Al mayor, antes de la guerra, lo llevamos allí en verano para que mi abuela pudiera conocerlo…. Creo que no tenía ni un año. Lógicamente, todavía no hemos podido explicarles nada.

Por lo que habla con gente de allí, ¿se acostumbra la gente a vivir en la guerra?

No hay otro remedio. Los seis primeros meses fueron de impacto. Pero luego la gente sigue viviendo, trabajando. Tienen que aprender cómo vivir dentro de esa guerra. En Europa, mucha gente se ha olvidado de esto. Hay mucha gente, compañeros incluso aquí en Andorra o ya el año pasado, que me pregunta: ¿Sigue la guerra? Hace unos años, todo el mundo hablaba del Covid. Luego, se olvidó. Luego fue la invasión rusa. Pero el interés va a bajando, como pasó con el conflicto de Israel y Palestina. Por eso debemos, cuando tenemos la oportunidad, hablar de esto. Tenemos que seguir luchando porque la guerra continúa.

¿Y cómo es jugar en Riga?

Letonia, Riga, nos han ayudado mucho. Nos dieron el sitio para jugar nuestros partidos de casa desde el principio y se ha convertido en nuestra segunda casa. Nos sentimos cómodos en todo, como en casa pero claro, no va mucha gente. Sobre todo, ucranianos que viven allí. Echamos de menos el calor y el ambiente fantástico de estar en nuestra casa. En Ucrania, el baloncesto no es tan popular como en España, pero aun así es nuestra casa. Sientes más conexión con el país.

Imagino que no pasará un día en el que no sueñe con el fin de la guerra…

Cuando era pequeño y leía las noticias de la guerra, de Irán o Irak, me parecía increíble, pero estaba lejos. Parece que no va contigo, como que no lo sientes. Pero cuando ves los efectos de la guerra cara a cara, es cuando sientes lo horrible y lo terrible que es. Para mí, lo peor es todo lo que tiene que ver con muertes de civiles. Entiendo que, en un conflicto, puedan morir los soldados, pero ver ataques a hospitales, mujeres, niños. Hace un par de semanas, un cohete se estrelló en un piso. Estaba un padre con sus dos hijos, uno no tenía ni dos años. Para mí es algo loco.

La gente se sentirá desgraciada.

Como te decía antes, la gente ha aprendido a vivir así. Cuando hablas con ellos, a veces hasta puedes bromear. Se relajan. Por ejemplo, mi madre cuando viene aquí a España. Muchas veces hablo con ella y me dice que en Odessa, un día puedes estar bien y al siguiente suenan las alarmas y te pasas toda la noche sin dormir...

Usted lleva ya once años aquí. ¿Cómo aterrizó en el Obradoiro?

En el Adidas Camp que hay todos los veranos en Italia. Alguien de Obradoiro me vio. Creo que fue Moncho López, aunque eso yo no lo sabía. Me lo ha contado Rafa Luz, que curiosamente ahora es mi compañero aquí. Moncho le dijo a Rafa que me preguntase si quería jugar en España. Yo asentía con la cabeza porque en esa época no tenía ni idea de inglés. Me quisieron fichar en 2014. Fui a Ucrania. Entonces tenía contrato y el presidente me dijo que no me podía ir. Pero al quedar campeones, la temporada siguiente, vino a mí durante la celebración. “Ya estás preparado para marcharte”, me dijo. Hablé con mi agente para ver qué opciones había y el Obradoiro me seguía queriendo…

En 2021 tuvo la suerte de compartir vestuario con Pau Gasol, en ese ‘last-dance’ que se hizo en Barcelona. ¿Cómo fue?

Fue bonito. Cuando era un crío, veía por la televisión a Pau jugar en los Lakers con Kobe y todo eso. En ese momento, él estaba acabando su carrera, pero intentaba ver lo que hacía en los entrenamientos. Por supuesto, no hacía nada de lo que había hecho antes. Si hubiera compartido vestuario con él cuando estaba en su ‘prime’, hubiese sido diferente pero aun así, jugar con él fue una buena experiencia para mí, claro.

La última. ¿Qué espera de los dos partidos contra España? Son realmente importantes en el camino a Qatar.

Si somos primeros de grupo, tendremos más opciones de clasificarnos para el Mundial. España está en un proceso de regeneración, pero llevo jugando muchos años aquí y sé cómo trabajan los jóvenes y el talento que tienen. Es un gran desafío para ambos. El otro día pensaba que…

Diga.

El grupo de clasificación para el Mundial anterior era prácticamente igual. También estaba Georgia. Si cuando nos enfrentamos hace cuatro años empezó la guerra, ojalá se acabase ahora.

Dicen que los países están negociando.

No voy a confiar más en eso. Hay mucho juego sucio con los políticos. “Queremos esto, esto, bla, bla, bla…”. No piensan en la gente.

Noticias relacionadas

¡Tus opiniones importan!

Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí.

Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Más Baloncesto

Productos recomendados