Chus Mateo: “Bebí de muchos, pero quiero hacer esto a mi manera”
El nuevo seleccionador habla con As sobre el reto de la Selección antes de su segundo partido con España, este domingo frente a Georgia en Tenerife (19:45, Tdp).

“Se sabía de memoria las preguntas. No ha mirado el papel…”, observa Chus Mateo (Madrid, 56 años) después de media hora de conversación con el nuevo seleccionador español en un salón grande del hotel Mencey, donde España vela armas para su segundo partido de clasificación para el Mundial ante Georgia. Reflexivo, es evidente que Chus viene con un proyecto. Y que está convencido de que “esto va a salir bien”.
¿Quién fue la primera persona que le llamó y encendió la mecha para que Chus Mateo fuese seleccionador nacional?
Elisa Aguiar. Estaba en casa… Me hizo mucha ilusión esa llamada. Al principio, cuando se estaba barajando la opción de quién podía ser el seleccionador, no me planteé nada. Sabes que suena tu nombre y mucha gente te lo dice, pero nunca me hice ilusiones. Me enorgullecía que pensasen en mí como candidato porque se oía; y cuando me llamó Elisa, me hizo ilusión.
El otro día decía que siempre iba a llevar la primera victoria en el corazón. Económicamente, ser seleccionador compensa menos que ser entrenador de un equipo de Euroliga. ¿Tanto llena lo emocional?
No nos vamos a engañar. Económicamente, los profesionales del deporte ganan más dinero que el resto de la gente. Pero eso no es algo que a mí me mueva en este momento. Yo soy un privilegiado. Siempre lo he dicho. Si nos moviéramos sólo por dinero, perderíamos lo que es la esencia del deporte que amamos desde pequeños. Yo empecé a hacer esto con 16 años porque era mi hobby y ahora es mi forma de vida. Entiendo que soy un afortunado e, independientemente de lo económico, porque hay una familia que soportar detrás e influye, no es lo más importante. Eso nunca puede ser un impedimento si el proyecto es bueno y las ganas de hacer baloncesto, también.
Empezó siendo un hobby, pero ¿quiénes fueron sus referentes?
Si le soy sincero, cuando uno es un joven se hace entrenador porque el baloncesto llena los huecos de esparcimiento y porque piensa que puede tener algún objetivo de futuro, aunque sean sueños de juventud. Yo empecé muy pronto con un señor que se llama Ángel Pardo, en la Selección, que me hizo ver muchas cosas del baloncesto esencial. La esencia del maestro del baloncesto que todavía mantengo como filosofía en muchos de los casos. Eso fue hace mucho tiempo. Tirso Lorente fue otro referente a nivel de mentor o de educador en el deporte y la vida. Y luego ha habido compañeros con los que he estado más tiempo. He sido ayudante de Sergio Scariolo y de Pablo Laso muchos años. Y de Salva Maldonado, Javier Imbroda, Julio Lamas, y otros más que se me olvidan. Pero también ha habido muchos compañeros al lado de los que he aprendido hablando de baloncesto. Siempre digo una cosa. Yo he aprendido mucho cuando acabamos de entrenar, en ese tercer tiempo, cuando con otros compañeros, con una servilleta, un papel y un lápiz compartíamos ideas y baloncesto.
La Selección no juega un cruce desde 2022. Fuera en la fase de clasificación en el Mundial, en los Juegos y hecatombe en Chipre. ¿Está en crisis?
Creo que la Selección tiene una historia de muy buenos resultados, pero también ha pasado por momentos menos llamativos. Es un conjunto, y hay que analizarlo como tal. No se está en un momento boyante porque es cierto que no se han conseguido resultados en los tres últimos años, pero el baloncesto español, sus entrenadores y jugadores, tienen muy buen nivel. Es verdad que habría que conseguir que hubiese, tal vez, más posibilidades de que hubiese más volumen de jugadores seleccionables. Y ese volumen, con la globalización, lleva a algunos jugadores a Estados Unidos, con una formación distinta, que intentan abrirse camino con una forma de jugar diferente. Y pueden tener unos minutos que aquí no sean tan fáciles. Hay que estar preparados para este paradigma nuevo que se presenta, valorar jugadores que no están educados en el baloncesto europeo. Y ver de qué somos capaces, teniendo la paciencia de dar alternativa a jugadores jóvenes que, en breve, serán los dueños de la Selección.
Seguramente haya llegado al cargo en su mejor momento como entrenador. ¿Cómo se definiría, a qué escuela se adhiere?
Es una pregunta difícil esta… Me gusta hacer las cosas a mi estilo. Entiendo que al jugador hay que tratar de convencerle. Digamos que el poder te lo dan; y la autoridad se gana. Y te la tienes que ganar ayudando a solucionar problemas a los jugadores y no sólo con voces o con el látigo. Soy muy de la manera de pensar que todos buscamos lo mismo y que lo que ellos demandan es que les ayudes a solucionar los problemas que se les presentan. Me gusta dejar libertad a que los jugadores sean ellos, porque seleccionamos a jugadores de buen nivel y esos jugadores tienen que disfrutar de lo que hacen. No me gusta la anarquía en exceso, pero sí la disciplina desde el punto de vista personal. Tengo unos límites que empiezan por el respeto a los demás y eso me gusta manejarlo en cuanto a la gestión del grupo. Tenemos que identificarnos y tener un sentido de pertenencia al grupo. Me gusta ver un grupo unido y hasta ahora eso es lo que veo, compromiso.
Esta Selección ha llevado el sello de Scariolo quince años y usted ha trabajado con él. No sé cuánto se identifica ya con él como entrenador a nivel de estilo. ¿Qué le gustaría mantener de esa Selección y qué le gustaría que llevase el sello de Chus?
De Scariolo he aprendido muchas cosas a nivel organizativo, de minuciosidad. Cuidar los detalles, ser escrupuloso. Trata de tenerlo todo atado en cierto modo. Pero también de otros he aprendido que la capacidad de ser flexible te da dimensiones del equipo y el jugador que a veces no esperas desde el papel y un lápiz. Me gustaría que se mantuviese el nivel de resultados que se mantuvo con Sergio porque son incontestables; y eso es así. Pero me gustaría hacerlo a mi manera. Los entrenadores aprenden muchas cosas de los que están al lado. A veces, cosas que hacer y otras veces, cosas que piensas que harías de otra manera. Después de mucho tiempo, y de beber en muchas fuentes, puedo tener una personalidad propia. He aprendido muchas cosas de Scariolo, de Laso, porque he estado ocho años con él, y otras de otros…
La percepción es que va a ser algo más que un entrenador, que va a crear un sistema de trabajo global. ¿Cuál va a ser su estructura?
A nivel formativo, uno de mis ayudantes, Paco Redondo, estará muy pendiente del tema técnico y de toda la estructura de categorías inferiores. Escogiendo un estilo, una manera de hacer que siempre tiene que estar presente en la FEB. Vamos a intentar, que a mí me gusta, formar a los formadores. El entrenador español tiene mucha valía, estamos bien considerados. Y con respecto a más allá, sobre todo a la estructura que más importa de cara a la futura Selección absoluta, habrá una persona de mi confianza en Estados Unidos, Dani Gómez, que hará de puente y creará una red de informadores en las universidades, con los entrenadores españoles y americanos que hay allí, que nos den referencia. Así, podremos hacer un aterrizaje más suave cuando vayamos allí, y conocerlos de primera mano cuando el seleccionador viaje allí. Dani Gómez me informará al detalle de cada movimiento. Es alguien de mi confianza absoluta y estará en esa estructura. Además, una vez acabe esta Ventana, quiero valorar cómo podemos hacer una especie de training camp para que puedan venir en algún momento, si su programa académico se lo permite, y que podamos ver de cerca sus comportamientos, mejoras y su manera de relacionarse. Y que sepan que los tenemos presente.
¿Las Ventanas en su opinión son un disparate, un mal necesario, entorpecen, ayudan? ¿Cómo lo piensa gestionar?
Mi opinión sobre las Ventanas es que, si pretendes competir en una competición que organiza la FIBA, hay que aceptar las reglas del juego y clasificarte con ese sistema. Con respecto a los jugadores de Euroliga, ojalá pudiéramos contar con ellos y que ellos también tuvieran en ocasiones más minutos en sus clubes…. Ahora mismo hay cuatro clubes de Euroliga. Sí me gustaría que las reglas fueran un poco igual para todos. Si no pueden, no pueden; y si pueden, pueden. Nosotros podemos convocar a jugadores de Euroliga, pero no sería justo que, teniendo 94 partidos, les metamos más. Algo está fallando para que se juegue de manera tan exagerada. Alguien tiene que perder un trocito de su tarta pensando en el jugador.
El día de su primera lista dijo que Ricky tenía las puertas abiertas para volver, pero pareció que se refería a algo puntual, cerrar un círculo. ¿O Ricky puede ser un plan para ir al Mundial de Qatar?
Es que yo creo que ni él, en su cabeza, tiene un plan tan a largo plazo; ni yo lo tengo. Hay que dejarlo estar y dejar ver por dónde van los tiros. Y cuando llegue el momento, ya se decidirá. Ya cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él. Ahora está lejos. De momento, lo importante es ver que él siga jugando a este nivel para que siga disfrutando del baloncesto y que cuando él decida, podamos contar con él. Ojalá. No es nada que vaya a ser un sí o un no. No hay nada decidido y por eso yo prefiero no hacerme demasiadas expectativas con respecto a eso. Si un día está, y quiere venir y juega al nivel que está haciendo, él va a tener sitio. Eso está claro.
Aldama decía en AS durante el Eurobasket que quería y sentía que podía ser el líder de la Selección. ¿Usted también lo cree?
Yo también lo creo. Pero los líderes, a veces… Está bien levantar la mano y decir que quieres ser el líder. Pero a veces hay líderes inesperados que por momentos aparecen cuando no los llamas. O los llamas y no aparecen. Creo que es algo que surge muchas veces. Hay que dejar a la gente que lo demuestre. Y Santi puede serlo, no hay que agobiarlo. Hasta ahora, a la gente que se le ha dicho: “Tienes que ser el líder”. Es ponerlo entre la espada y la pared. Puede serlo, pero luego hay que estar en la cancha. Hay que dejar madurar a la gente como líder, no poner presión. Igual esta primera vez no ha podido ser y la siguiente sí. Y si no, la siguiente. Y él creo que tiene la madera de líder. Y, sobre todo, tiene compromiso.
Por lo que le he entendido, también cree que los Hernangómez no son un caso perdido en la Selección.
Por supuesto que no lo creo. Al revés, los que jugaron como jugaron en 2022, ¿no pueden volver a ese nivel uno siendo MVP del torneo y otro de la final? Pues yo creo que sí. Hay que dar tiempo al tiempo y no juzgar sólo por el último Eurobasket, que ha traído aseveraciones injustas. No todo es blanco y negro. Hay que dejar margen a los grises intermedios.
¿Su nombramiento pone en valor al entrenador español, se considera un buen embajador?
No sé si es el caso. Podrían haber elegido a otro. Hay muchos entrenadores españoles con un nivelazo. Me han elegido a mí y me toca dar pasos adelante. Me toca entrenar con determinación. El nivel es extraordinario. Los jóvenes, los veteranos… Son fuentes en las que beber, de un estilo, de otro. Hay miles de ejemplo. Me encanta estar en el puesto donde estoy y sé lo que representa. Estoy orgulloso, me encanta y ojalá pueda ser un buen representante de todos.
La palabra Real Madrid no ha salido en toda la entrevista. De cero a diez, ¿cuánto le dolió no seguir? Y de cero a diez, ¿cuánto lo echa de menos?
Buf… Le he dicho antes que no me gustaba eso de blancos y negros.
Pero hay grises…
Vamos a ver. La primera. Cuánto me dolió. Dolerme, no lo pondré en un número. Pero me dolió no continuar teniendo un año más de contrato, sobre todo cuando sabía que había terminado ganando la Liga. Y eso te duele. Y aunque pudiera esperármelo, te duele. Pero cuando te vas a la cama, y piensas que has hecho lo que debías, que tienes una forma de ser que es no poner problemas porque hayan tomado una decisión que no depende de uno y que debe aceptar, y cuando te vas orgulloso del trabajo hecho, me duele menos. Me hubiera dolido más si hubiese acabado no ganando, o que a mitad de un proyecto se acabase.
Y la segunda…
Echo de menos el día a día la competición y la adrenalina de la cancha y de competir. Aquí, de momento, es más pausado y el foco se centra en una semana, de momento, o en un campeonato en un futuro. Pero estoy entretenido. Estoy trabajando mucho poniendo unos cimientos de forma diferente y dándole la personalidad que quiero. Dejándome ver ante los jugadores, diciéndole a los clubes que pueden contar conmigo. Y estoy intentado ver en primera persona quiénes tienen compromiso y tomando el pulso a la Selección que yo quiero y la gente tenga ganas de venir a dejarse el pellejo. Tengo buena capacidad de adaptación, sé lo que toca ahora; y si en algún momento lo echo de menos de verdad pues hablaría con la FEB para volver a un club. No es que no trabaje mientras las Ventanas estén en juego. Estoy trabajando para poner los cimientos.
Esta es la última. Usted que estudió Publicidad, póngale un eslogan a esta Selección.
Esto va a salir bien. ¿Le vale?
Es el suyo. ¡Suerte!
Gracias.
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