LIGA ENDESA | 18ª JORNADA | IBEROSTAR TENERIFE 76- MOVISTAR ESTUDIANTES 59

El Tenerife no para de crecer ante un desahuciado Estudiantes

El equipo canario suma su sexta victoria en los últimos siete partidos. Colosal Shermadini: 21 puntos y 14 rebotes para 31 de valoración.

“Como ver un accidente”. Así de crudo se mostraba un amigo mientras el Movistar Estudiantes consumaba ante el Iberostar Tenerife su 14º derrota en 18 partidos. Solo ha ganado 4 encuentros, 3 de ellos en las primeras 6 jornadas del curso. El balance desde el pasado 26 de noviembre, cuando doblegó al Unicaja en el Martín Carpena, es desolador: 1-11. Una mochila que se comenzó a llenar de piedras cuando el club lanzó la voz de alarma sobre su delicada situación económica. Algo parece haber afectado…

El Santiago Martín era el primer campamento base al que tenían que ascender los colegiales en un calendario-Everest que les llevará a medirse sin tregua a siete de los ocho primeros clasificados para la Copa del Rey. El resultado fue el esperado: derrota por 17 puntos después de un primer cuarto horrible, dos aceptables, un último desesperante y una nueva tortura en el rebote: 48-29. Y contra un Shermadini arrebatador. El pívot finalizó con unos soberbios 21 puntos y 14 capturas para 31 de valoración. Cifras colosales que comenzó a cultivar en los compases iniciales con los primeros 7 tantos de los canarios.

Aunque, en ese lapso, el Estu daba una grata impresión con buenos cambios defensivos y las manos muy sueltas (6 robos). En ataque, se las apañaba con Scrubb y Dangubic (vaya matazo del serbio). Gielo, con dos triples seguidos tras unos desafortunados cortocircuitos en la defensa colegial, cortó de raíz un intento de motín que salió bien el pasado curso. En este era una quimera: la incapacidad de esta plantilla para hacer un buen papel durante 40 minutos es absoluta. Palpable. Visible. Desesperante. En tan solo tres minutos, el Iberostar puso tierra de por medio con un parcial de 11-0 (24-12). Una bofetada que coincidió con la salida a pista de la segunda unidad de los visitantes. Desde ahí, a remar sobre un río seco de casi 240 segundos sin anotar y con triples estrambóticos y sin sentido de Avramovic y Douglas.

Buenos minutos de Aaron White

Lo mejor para el Estudiantes fue que al descanso solo estaba 10 abajo (37-27) y que Huertas no encontró la brújula de oro que sacó a relucir contra el Casademont Zaragoza. Si ante los aragoneses firmó 22 puntos y 17 asistencias para 35 de valoración, contra los colegiales el brasileño se quedó en 4 tantos y 3 pases de canasta para -6 créditos. Acumuló 7 de las 15 pérdidas de su equipo. La labor de Pressey (8 pases de canasta y 5 robos) sobre él fue genial, lo mejor en los hombres de Dzikic (que desconoce la manera de cambiar este dramático escenario) junto a Palacios. El colombiano hizo su mejor choque con 18 puntos, 16 de ellos tras el descanso con 8 en el arranque del tercer cuarto.

Con los mejor minutos de Palacios y el quinteto principal en pista (ahí residen los pocos brotes defensivos), los estudiantiles se llegaron a acercar a 6 (46-42, min. 27) al aprovecharse de un fase loca, en la que el marcador no se movió en tres minutos con 9 fallos por parte de ambos equipos (3 triples cada uno). Otro espejismo. Los madrileños han visto muchos este curso y el parcial de 12-4 del último cuarto a favor del Tenerife, con buenos detalles del recién llegado Aaron White (13 puntos, +20 con él en cancha), fulminó la poca resistencia que quedaba en los visitantes. Primera etapa de montaña, primera minutada perdida. Y el refuerzo anunciado no llega. Así estamos.