FINAL FOUR | BILBAO BASKET 75- MELILLA 68

El Bilbao Basket está ya a un paso del ascenso en su casa

Decantó en el último cuarto la eliminatoria ante el Melilla, que se vino abajo en cuanto se vio por debajo y se le hizo largo el partido. Huertas metió un triple crucial. La dirección de Salgado y el martillo pilón de Larsen, determinantes.

El Bilbao Basket está ya a un paso del ascenso en su casa
JUAN FLOR

El Bilbao Basket se ha tomado la Final Four de la LEB Oro como una prolongación del playoff. Nadie mejor que él conoce la fórmula, simplemente porque no hay ningún equipo que haya palpitado antes en Mirbilla en un cara o cruz. Sacó adelante un cruce dramático ante el Palencia y ese mismo relato le llevó a fulminar al siguiente visitante, el Melilla, bajo un calor infernal en el recinto verde y amarillo. Este fue un hueso muy duro de roer durante tres cuartos, pero la tropa de Mumbrú en el último acto lanzó un par de varazos al árbol y cayó la fruta, le hizo al enemigo volver a casa con cara de fracasado: 13-0 en el tránsito por los dos últimos períodos. Tenía el plantel de Alcoba partido casi en el punto que quería, tras imponer una buena defensa que atascó a los de negro y con ocho puntos de colchón, pero empezó a encadenar errores no forzados y extravió el orden en ataque, se tornó ansioso. La final cita al anfitrión con el Palma, el conjunto más en forma en el tramo final de la LEB Oro, el que mejor segunda vuelta ha hecho. Hay que ver cómo se recuperan ambos en solo un día (el poseedor del factor pista encima con dos horas menos).

El Bilbao Basket confió en su plan y no le entró tembleque en tres cuartos en los que no se veía cómodo. Maduró a la presa y le pegó el bocado mortal en los diez minutos definitivos. Tiene su miga ganar con 4/21 en triples y 17/26 en tiros libres. Por fortuna, hay más materia en la estadística para elevar el éxito. En estos casos, a veces salen protagonistas que nadie espera, como Huertas, que metió un triple que abrió el campo y se vació en defensa como un titán. Schreiner tuvo una tarde tormentosa, pero al final sacó la flauta y durmió el veneno melillense. Larsen justificó el fichaje (si no falla los tiros libres sería un partido para enmarcar) y luego está Salgado, que dominó el ritmo en la parte nuclear y estuvo en todas las acciones que desatascaron la noche. El rebote también tuvo su influencia.

Aspecto de Miribilla en las semifinales

Hasta el descanso, el pulso era duro e igualado. Agada estaba inmenso y la frustración local era evidente. Alcoba puso a tres pequeños en el tercer cuarto y ese movimiento parecía clave. Marín, Agada y Urtasun dieron mucho dinamismo a los norteafricanos. Al Bilbao Basket le costó contener el uno contra uno de ese triángulo, que tenía como remate por dentro a Dos Anjos para apoyarse en su estratosfera cada vez que rompían desde fuera. Movieron el balón con mucho criterio y encontraron siempre el tiro adecuado con el pase extra. Los espacios se gestionaban mejor en la parte de la cancha en la que atacaban, alguien ocupaba una esquina para una circulación efectiva. En el bando vizcaíno, encima Brown cometió la tercera falta. Los melillenses encontraron una jugosa renta tras dos tiros libres de Agada (43-49, a 14:52 para acabar; algo antes habían tenido un +7). Franch tuvo un triple para poner el +9. Mumbrú empleó la baza de Larsen, insistió por dentro porque el perímetro estaba muy bien domesticado y el partido no se podía ganar solo con lanzamientos lejanos.

Agada estaba por todas partes: en el robo, la transición, la generación de juego y la definición. En el Bilbao Basket se echaba en falta a Schreiner, Edu Martínez y Matulionis. Hay que rastrear cosas diferentes cuando lo de siempre no fluye. Así que Mumbrú puso en liza por primera vez a Huertas, que ha perdido el sitio en los últimos tiempos ante la firmeza de Rigo. Fue el botón para encender el desenlace. Al cordobés le encontró Salgado escondido en un lateral para firmar una canasta que aflojaba el nudo de la soga: empate a 58 a falta de 9:24. Luego el base conectó en dos ocasiones con su mejor socio este año, Lammers, en sendos un 'pick and rol'l: 63-58 (a falta de 8:20). Un 13-0 decantó el partido: 65-58. Dos Anjos cometió la cuarta en ese tramo y desfiló, de nuevo con al intermediación de Salgado, antes de llegarse a los 40 minutos. Dos errores en primera línea permitieron contraataques visitantes, pero en uno de ellos se rompió en el aductor Agada, el que opositaba a MVP de esta F4, a 3 51, con 67-63. Fue un golpe casi decisivo a la moral de los representantes de la ciudad autónoma. El RETAbet veía claro el camino: cada vez que el rival cambiaba en la asignación, buscaba al grande, a Larsen que era un martillo pilón de espaldas. Cruz combinó una de cal y una de arena, y acabó dejando su sitio como cuatro a Edu Martínez.

Mumbrú puso todo su arsenal a funcionar en los 2:12 finales: Salgado, Schreiner, Brown, Edu y Lammers.Marín anotó un triple forzado en el final de posesión, para ponerse a dos, pero el RETAbet siguió en su idea sin titubear. Subió la intensidad y no encontró oposición. De ahí hasta la antesala de la ACB, acunando la contienda en los minutos finales. "Hemos tirado el trabajo de tres cuartos en uno final para olvidar. Sería muy injusto que el Bilbao Basket se quedase en LEB Oro, me encantaría tener una afición así detrás. Esta es una afición de ACB, pero de ACB alto", valoró Alcoba, quien ve la final al cincuenta por ciento, “porque Palma está jugando y defendiendo muy bien, con Álex (Hernández) y Vivian al frente y Guerra dominando por dentro, además casi no han sufrido en su cruce”. Mumbrú se felicitó de haber accedido a la final por el ascenso, aunque admitió que además del potencial de su rival, el Iberojet Palma, "lo que más" le preocupa es "cómo se van a recuperar" sus jugadores de cara a ese encuentro del domingo. La plantilla se fue a cenar junta y mañana realizará el último esfuerzo.

Instrucciones de Mumbrú, con su banquillo detrás