Euroliga | Real Madrid - CSKA Moscú

El Madrid tira de orgullo ante el ogro de Europa

Terapia contra la crisis en el duelo entre los clubes más laureados

<b>EL VIGENTE CAMPEÓN. </b>La plantilla del CSKA de Moscú celebra el título de la Euroliga en la Final Four disputada en Madrid el pasado mes de mayo.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Tiene tanto aroma a Copa de Europa, que el Real Madrid-CSKA no puede oler a otra cosa que a baloncesto del bueno. Pregunten a Emiliano, por ejemplo. Con él y sus ajetreados viajes a Moscú en los sesenta se abre una historia que esta noche nos ofrece su capítulo número 34. A él llega el CSKA como campeón de la Euroliga y el Real Madrid como un manojo de dudas, bollo aún sin hacer, equipo en busca del baloncesto perdido. Pero es precisamente ante estas montañas ante las que la plantilla blanca debe demostrar casta y talento, que lo tiene.

No importa que el propio Plaza cuelgue al rival la etiqueta de "favorito". Es un aliciente, como lo es que el CSKA sea el auténtico ogro europeo del Siglo XXI, pues ha disputado las últimas seis Final Four, con dos títulos: en 2006, en Praga (ante Maccabi), y este mismo año en Madrid, de nuevo ante los israelíes.

Sin Papalukas.

Sin embargo, los rusos vuelven a la capital de España con lifting, dos retoques sensibles. Ya no está Theodoros Papalukas, quien dio por finalizada su brillante etapa rusa para regresar a su tierra, al Olympiakos (el único club que supera en presupuesto al CSKA: 30 millones por los 25 de los moscovitas). La segunda fuga ha sido la de David Andersen a Barcelona, donde poco a poco va entrando en juego. Lógico, lo contrario sería un expediente X.

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El resto sigue dando a Ettore Messina buenos dividendos, sobre todo con el liderazgo de los MVP de la temporada y de la Final Four 07-08: Siskauskas y Langdon, respectivamente. Ante la ausencia por lesión de Holden y Smodis, serán los dos principales hombres a vigilar por el Real Madrid, donde la única baja es Marko Tomas.

Plaza cuenta con el resto de sus guerreros para un partido que es más que un partido, un antídoto a la crisis, un duelo con todo el aroma de la Copa de Europa. En 1963, en la primera final entre ambos equipos, el CSKA se llevó el gato al agua y Emiliano apuraba la despedida de soltero ante su inminente boda. Muchas canastas después, Emiliano vuelve a disfrutar -ahora en la grada- del cara a cara entre los dos clubes más laureados de Europa. Baloncesto grande. Como para perder el tiempo hablando de crisis.

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