Lissavetzky volvió a 'tirar' a canasta
En la restrospectiva de juguetes

Ya en el Hall of Fame de la FIBA -que será inaugurado en marzo-, Lissavetzky no escondió el niño que lleva dentro al ver la retrospectiva sobre juguetes de baloncesto, desde los años 30 hasta nuestros días. Como ante un pinball ("ése era como el petaco", dijo) o ante uno de los años 40 en el que no dudó en probar suerte. "No ha ido mal", dijo cuando la pelotita, lanzada por un jugador a modo de catapulta, salió disparada y pasó de largo el tablero. Juegos de palanca, como el de la fotografía de abajo. "¡Huy!", dijo Jaime ("siempre me gustó el baloncesto, aunque no jugué lo suficiente") al caerse la bola antes siquiera de poder lanzar a canasta. "No toqueees...", le aconsejó José Luis Sáez. O juegos de dados, de cartas o como el Exin Basket (años 80), en el que con chorros de aire podías lanzar el balón e incluso poner un tapón. Veinte años después no hay chorros que valgan: los tapones los pone Fran Vázquez.



