El atentado sepultó el coche del seleccionador

Noticias relacionadas
Pepu Hernández viajó el pasado viernes 29 de diciembre a Santander, donde esa noche representó a la Selección española en la Gala del Deporte Cántabro. Para los campeones del mundo fue el premio especial. Al día siguiente regresó a Madrid, su avión aterrizó sobre las 9:45 en el aeropuerto de Barajas. En el horizonte, una gran columna de humo. Apenas tres cuartos de hora antes ETA había puesto fin a la tregua terrorista al hacer estallar una furgoneta cargada con más de 200 kilos de explosivos en el módulo D del aparcamiento de la terminal 4. Allí, donde aún se buscan los cuerpos sin vida de los dos ecuatorianos desaparecidos, estaba aparcado el coche del seleccionador (en la primera planta, una por debajo de la bomba). Lo da por perdido, a la espera de que AENA le facilite en los próximos días nueva información.
Una vez en tierra, Pepu fue uno de los cientos de pasajeros que aguardaron durante más de dos horas en la calle, en las pistas de Barajas, en pleno caos.



