Los nuevos campeones del mundo, uno a uno

4. Pau Gasol
El jefe del equipo español, el líder, el número tres del draft NBA 2001, All Star del campeonato estadounidense en febrero, deberá ahora regresar a Memphis para ponerse en manos de los médicos de los Grizzlies y someterse, probablemente, a una intervención quirúrgica. Aunque disfrutó de unas semanas de vacaciones en Ibiza, entre junio y julio, la parte final del verano se le ha fastidiado a Pau Gasol (26 años, Sant Boi), que ahora deberá regresar precipitadamente a su apartamento de Memphis. No es descabellado un planteamiento de traspaso, pero desde ahora hasta 2011, Gasol tiene firmadas en los Grizzlies anualidades que oscilan entre 12,4 y 17,1 millones de dólares. Campeón del Mundo júnior en 1999, en aquella Selección no era titular aunque ya era casi tan alto como ahora. Pero gracias a su versatilidad podía actuar en cuatro de las cinco posiciones del juego, y de hecho así le entrenaban en los equipos nacionales: de escolta, de alero, de ala-pívot y de pívot nato. Este verano ha sido intenso para él porque se ha convertido en un gran deportista mediático con importantes contratos con firmas comerciales. Incluso ya ha escrito un libro biográfico, en el que cuenta sin recato sus relaciones en el baloncesto. No jugó la final, pero es el MVP del Mundial.
5. Rudy Fernández
El mallorquín Rodolfo, Rudy, Fernandez (21 años, Mallorca) es el caso que justifica el dicho: "De casta le viene al galgo". Su padre y su madre fueron jugadores de baloncesto (ella, internacional; él jugador verdinegro, del Joventut). Su hermana Marta también juega, y destaca, en la Selección femenina. Espera poder acabar algún día en la NBA, y de hecho ya ha intentado dos años ser seleccionado el draft, aunque en el último momento retiró su carta de intenciones, pero la próxima primavera, con 22 años cumplidos, su presencia en la lista de los mejores de su generación es prácticamente segura. Su padre, por ejemplo, hace años que barrunta que su hijo acabará en Estados Unidos, y le ha conseguido toda la información que necesita para hacerse un hueco en la mejor Liga del mundo. Admira a su paisano Rafa Nadal, a Melendi, a Salma Hayek, a Denzel Washington y a Michael Jordan. No es capaz de estar demasiado tiempo lejos de la Play Station. Su tiempo libre lo pasa en Mallorca, aunque se siente orgulloso de haber dado el salto a Badalona para jugar en el Joventut. Eso sí, no siente presión cuando juega, y sale a la cancha a divertirse, a volar, a que los espectadores disfruten con el juego tanto como él. Fue campeón de Europa cadete.
6. Carlos Cabezas
Tenía que ser deportista a la fuerza, aunque tenía que elegir de qué especialidad. Su padre, que nació en Uruguay, y jugó en el Oximesa de Granada cuando el equipo andaluz luchaba por meterse en la ACB; era un alero fuerte y tirador, de relativa importancia para el equipo; su tío paterno, Hugo Cabezas, fue futbolista y jugó como profesional en el Betis. Por si fuera poco, su abuelo también jugó al fútbol, allá en Uruguay. Pues bien: prefirió el ejemplo de papá y se dedicó al baloncesto, destacando por su garra en la pista, tanto cuando fue júnior de oro como ahora en el Unicaja y en la Selección.
Estamos describiendo a Carlos Cabezas (25 años, Málaga), sencillo y humilde, para nada pagado de sí mismo por los éxitos deportivos, del que dicen las buenas lenguas que no se separa de su novia, ni tampoco de su móvil, por cierto. Para él, tradicionalmente, lo peor de las convocatorias para estar cada verano con las distintas selecciones es que se pierde casi siempre su querida Feria de Málaga, pero lo ha ido asumiendo cada año con resignación cristiana, aunque en este, con el título de campeón del Mundo, bien podrá resarcirse a la vuelta a casa con unas buenas raciones de pescaíto frito y mariscos en los chiringuitos de la playa. Esta vez se lo ha ganado, y él lo sabe.
7. Juan C. Navarro
Por mucho que lo disfracen unos y otros, su gran ilusión es acabar jugando en la NBA, y a ser posible, con los campeones de Miami Heat, a las órdenes de Pat Riley, y junto a Wade y Shaquille. Su padre emigró a Cataluña desde el pueblo sevillano de Aznalcázar, donde Juan Carlos Navarro (26 años, Barcelona) aún pasa algunas vacaciones. Eterno compañero de aventuras de Pau Gasol, desde los escalafones inferiores del Barcelona. Enamorado de su familia, y un padrazo con su hija Lucía, no se podrá ir a la NBA mientras no se resuelva el asunto de su cláusula con el Barça: 10 millones de euros. Fue elegido en el draft de hace cuatro años por el equipo de Washington. Juan Carlos lleva años siendo un líder de esta generación. Fue el que apuntilló a EEE UU en aquella final del Mundial júnior, y en la ACB lleva más de seis años marcando diferencias. Sus penetraciones al aro, soltando esos balones en parábolas imposibles por encima de los pívots rivales, se han convertido en unas de sus grandes carácteristicas. Pedro Barthe, narrador de los partidos de TVE, le bautizó como La Bomba, aunque él lo había copiado de uno de los técnicos que tenía Navarro como cadete, y que decía de Juan Carlos que este chico "va a ser la bomba". Y lo es.
8. José M. Calderón
Basta un adjetivo para describir a Calderón (24 años): es encantador. Hijo de un jugador de baloncesto extremeño, del Doncel de Villanueva de la Serena, José Manuel jamás renuncia a sus raíces, y pasa las vacaciones en su pueblo siempre que puede. Amante de los animales y de la ecología, es capaz de hacer cualquier cosa por sus perros. Es el único español que ha defendido directamente a Kobe Bryant y ahora será tambien el anfitrión de Jorge Garbajosa en Toronto. "No me parece para nada una ciudad aburrida", dice el base sobre la ciudad canadiense en la que reside. José Manuel, además, nunca ha tenido miedo de salir de casa para buscarse las habichuelas: primero se lo llevó el Tau de Vitoria para sus categorías inferiores, y cuando ya se le quedaban pequeñas, anduvo cedido por equipos de un perfil inferior mientras se fogueaba. En Fuenlabrada aún le recuerdan como un gran líder en el año que pasó allí antes de asentarse en el Tau, del que volaría el verano pasado a Toronto. Su peor momento deportivo aconteció en el verano del 99. Compartía con Raúl López la dirección de la Selección júnior que iba al Mundial de Lisboa, pero se lesionó y se perdió el que era, hasta ahora, el único título mundial de una Selección masculina.
9. Felipe Reyes
"Un tipo curioso", como dice de él Jorge Garbajosa. El bromista y el objetivo, a la vez, de muchas chanzas en el grupo. Aseguran que últimamente le ha dado por la decoración, ahora que anda emancipado parece que definitivamente, pendiente siempre de encontrar algo apropiado para su casa. Es otro de los enganchados a las cartas. La Play Station no está de moda en esta Selección. Le encantan los perros y también los coches. De no haber jugado al baloncesto, quizá habría salido cantante. Sus dúos con Miso (la próxima campaña en el Fuenlabrada) todavía se recuerdan en el Estudiantes.
Felipe Reyes (26 años, Córdoba) llegó al baloncesto porque no le quedaba otra alternativa: su hermano ya era un buen jugador cuando él tenía que decidirse. Y aunque no era tan fuerte como Alfonso, bien pronto se supo que iba a ser más alto. Y así fue creciendo, a la sombra del mayor, siendo el hermano pequeño de los Reyes, hasta que en Lisboa, en el Mundial júnior, ya empezó a dar más de un puñetazo encima de la mesa. A la postre ha mejorado a su hermano, y además fue protagonista de uno de los traspasos más caros del baloncesto español, cuando dejó al Estudiantes para enrolarse en el Real Madrid, su actual equipo.
10. Carlos Jiménez
Al capitán de la Selección le ha tocado vivir el verano de su vida. Hace un mes fue padre de su primer hijo, Pablo, al que apenas conoce, aunque parece ser que le mandaban fotos por correo electrónico para que estuviese al día de la evolución de su retoño. Su esfuerzo ha tenido recompensa, y desde ayer Carlos Jiménez (30 años, Madrid) es quien más medallas (cuatro) ha ganado con la Selección absoluta. Se divierte con su colección de soldaditos y ha aprendido a desenvolverse en la pocha (juego de naipes) para hacer más grupo, si cabe. Amante de la lectura, es el hombre tranquilo por excelencia, a quien le cuesta trabajo exteriorizar sus emociones y quien apenas hace ruido, ni en la pista ni fuera de ella. Lo suyo es pasar inadvertido... hasta que se miran las estadísticas. Además, si fuera de otra forma quizá no hubiese estado en el Mundial. El año pasado se comprometió con el Real Madrid, que le pidió que forzase la situación para salir del Estudiantes sin pagar entera la cláusula de rescisión. El Estudiantes se hizo fuerte, el Real Madrid no pagó, y durante toda la temporada tuvo que soportar pitos de su afición por querer irse con los vikingos. Quizá por eso, la próxima campaña ya no estará con los colegiales, y ha decidido que su destino sea el Unicaja.
11. Sergio Rodríguez
Sergio Rodríguez (20 años, Tenerife) posiblemente sea el jugador más descarado de la Selección, de esos tipos que se salta las reglas por principio. Lo suyo es la improvisación, dentro y fuera de la cancha. El benjamín del grupo, este año, antes de cumplir los 20 años, quiso hacerse valer en el draft de la NBA, y la próxima campaña jugará en los Trail Blazers de Portland. Debutó en ACB con Estudiantes: Pepu le permitió jugar los últimos 30 segundos del quinto partido de la final de Liga en el Palau. El partido ya estaba decidido, pero le dio tiempo a recibir el balón en un saque de fondo, botar, penetrar y sumar dos puntos. Ese verano fue campeón de Europa júnior con España en Zaragoza, y fue el mejor jugador. El Chacho, de quien cuida Carlos Jiménez en el Estudiantes y en la Selección, salió de Canarias porque allí no tenía futuro, y le llevó la Federación Española a Bilbao a la concentración permanente del Siglo XXI. Cuando el equipo se deshizo toda España le quería, y allí estaban el Madrid, el Barcelona, el Tau... pero su padre le eligió el Estudiantes porque allí tendría más oportunidades. Y las ha aprovechado, con reprimendas por jugar en los patios de cemento del Ramiro, porque lo que le gusta son las pachangas con los amigos.
12. Berni Rodríguez
Es de los jugadores que un equipo necesita en cada momento, una prolongación del entrenador en la cancha, un tipo que se hace querer en el vestuario. Y de hecho, sin ser un superclase en alguna faceta del juego, cuando este júnior de oro subió al primer equipo del Unicaja, con sólo 20 años, Berni Rodríguez (26 años, Málaga) tardó una temporada en ser el capitán de una de las plantillas más importantes de la Liga. Y si en un grupo tan profesional eligen a un joven e inexperto, por algo será. Es que Bernardo juega con ventaja: tiene un conocimiento profundo de las relaciones de grupo gracias a que creció imbuido en un ambiente baloncestista: su padre, también Bernardo, jugó en el Caja de Ronda, el actual Unicaja. Charly Sainz de Aja, el seleccionador júnior con el que fue campeón del mundo, se maliciaba que a Berni se le pudiese torcer su carrera deportiva, pero sobre él tiene una frase: "Conocerle es quererle". Y así le ha ido bien en el baloncesto. Fuera de la pista es igual de alegre y camarada, un tipo para crear buen ambiente y hacer grupo en cualquier cincunstancia. Siempre ha llevado en su camiseta el nombre de Berni, su diminutivo, y ahora ha sustituido la 'r' y la 'i' por una 'n' y una 'a': Benna. Tan sólo porque es como fonéticamente le llama su madre.
13. Marc Gasol
Le llamó Pepu de último invitado, para completar los entrenamientos de la Selección. Y se quedó. Fue la gran sorpresa, porque apenas había jugado de manera testimonial en un Barcelona donde Dusko Ivanovic no confiaba en él. De hecho, las próximas dos temporadas jugará cedido en el Akasvayu Girona, con Pesic como técnico, que sí le conoce de su paso por el Barcelona. Marc Gasol (21 años, Sant Boi) siempre ha tenido problemas con la báscula. Su tendencia al sobrepeso le obliga a una lucha costante por mantener una dieta rigurosa, y es que en dos años ha perdido más de 30 kilos, los que ganó el año que acompañó a su hermano Pau a Estados Unidos, y él jugaba en una escuela estadounidense. El día que Pau ganaba el oro júnior en Lisboa, él practicaba movimientos de pívot y lanzamientos en la pista de cemento aledaña al Palacio de los Deportes lisboeta. Y es que su físico a simple vista no le hace justicia a su dedicación a este deporte. Admira absolutamente a Pau, aunque en baloncesto tiene otros dos ídolos: Epi y Shaquille O' Neal. Hincha del Espanyol, admiraba a N?Kono y a Lardín. Le gusta jugar al ping-pong en sus ratos libres. El aspecto más oculto de su juego es que tiene una buenísima muñeca para el tiro.
14. Alex Mumbrú
No era de los fijos en esta convocatoria para el Mundial, pero sí entraba en el perfil de jugador que quería Pepu para la Selección. Y se decantó por él por su gran temporada en el Joventut, que le recuperaba para el baloncesto de élite tras un frustrante paso por el Real Madrid. Pero además de la llamada a la Selección, de ganar el título Mundial, también tendrá una segunda oportunidad en el Real Madrid, que le ha hecho un segundo gran contrato con el conjunto blanco. Mantiene una excelente rivalidad competitiva con Felipe Reyes en los juegos de cartas, pero fuera del tapete la relación es casi fraternal, y ya le asegura que le ayudará a decorar su nueva casa cuando comience la pretemporada con el Real Madrid; ya ha elegido apartamento, en Las Rozas, porque allí se entrenarán los blancos una temporada más. Cuando pasen los festejos por el título se han citado para ir juntos a IKEA para ir eligiendo los complementos, y es que Alex Mumbrú (27 años, Barcelona) no puede contar en exceso con su mujer, Merche, porque está embarazada del que será el segundo hijo de la pareja. Con lo poco que ve sin gafas, por su acusada miopía, sorprende la puntería que tiene y lo grande que ve el aro rival cuando lanza desde más allá de los seis metros.
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15. J. Garbajosa
Era un portero de fútbol en ciernes hasta que el conductor del autobús que le llevaba al colegio se lo acabó por decir un día: "Mira chaval, con tu altura dedícate al baloncesto, que en Alcalá de Henares hay un equipo...". Y le hizo caso. Y Jorge Garbajosa (28 años), el chico de Torrejón de Ardoz empezó a darle al basket en el Juventud Alcalá, hasta que le olió un cazatalentos del Tau y se lo llevó a Vitoria, pese a que el Real Madrid también le ofrecía una ficha en su equipo júnior. Fue su primera negativa a vestirse de blanco, que para eso él es atlético de toda la vida. Hace dos veranos también le dijo no al Real Madrid, cuando regresó de Italia para jugar en el Unicaja y ganar la última Liga. Su futuro está en la NBA, contratado por el equipo de Toronto tras pagar la cláusula de rescisión al Unicaja. Lo hace por pura ilusión de actuar en Estados Unidos y enfrentarse a Shaquille, Duncan y compañía. Le pirran las novelas de Ken Follett, autor de Los Pilares de la Tierra, y, en general, las de misterio y acción. Uno de los secretos de Garbajosa como jugador es su rito particular a la hora de lanzar los tiros libres: masculla una frase, siempre la misma, que desde hace años mantiene oculta pese a las insistencias para que revele cómo se concentra.



