Stoudamire y la maldición del base
El base extremeño inicia su aventura en la nba.

Hablar de 'la maldición de los bases' suena fuerte, muy fuerte. Sobre todo cuando José Manuel Calderón aún está deshaciendo las maletas allá en Toronto. Pero lo cierto es que los playmakers no han corrido demasiada suerte en esta franquicia, que echó a andar en la NBA hace diez años aprovechando los aires canadienses impulsados por David Stern (el otro equipo, Vancouver, sólo duró 6 temporadas y sus Grizzlies tuvieron que emigrar a Memphis, donde ahora los lidera Gasol). Desde la temporada 95-96, muchos bases han pasado por los Raptors y sólo uno, Damon Stoudamire, aprobó con nota. Fue a él a quien correspondió la difícil tarea de hacer fuerte a un equipo nuevo en la Liga. El ahora base de Memphis -al servicio de Gasol- jugó dos temporadas y media en Toronto, en las que promedió 19,5 puntos por partido. Desde entonces, Dee Brown, Chauncey Billups, Mugsy Bogues, Carlos Arroyo, Lindsay Hunter o Rod Strickland han tratado de llevar el barco canadiense a buen puerto. Pero nada de nada. Y a Calderón, ¿qué le espera? Le espera pelearse por minutos con Rafer Alston, el base titular la pasada temporada. Un jugador endeble en defensa y que es más tirador que director. Pero la tarea de elegir quién de los dos juega es cosa de Sam Mitchell, el entrenador, y Rob Babcock, el general manager, quien decía hace nada en la web del equipo (www.nba.com/raptors/): "Calderón es un base puro, un ganador. Tiene altura y velocidad. Sólo debe mejorar algo el físico". Pues eso, doble ración de pesas, y todo solucionado.



