Eurobasket | La contracrónica

Europetardazo

A la tercera fue la vencida. España mereció el oro ante Serbia, la plata ante Letonia y la hojalata ante Israel. Una España con el rostro desfigurado y con Navarro desconocido. Pero ya estamos en cuartos. Hasta el viernes, toca esperar...

Europetardazo

Espíritu macabeo.Cada vez que nos medimos a Israel me vienen a la memoria los históricos duelos de la extinta Copa de Europa entre el Madrid del inmortal Pedro Ferrándiz y aquel Maccabi cuyo quinteto inicial recordamos los clásicos que hemos sido devorados por este presente tecnológico y robotizado: Aroesti, Perry, Williams, Silver y Berkovitz. Su baloncesto explosivo, basado en el contraataque, permitía disfrutar del juego, con shows americanizados incluidos como en la ocasión en la que el Shrek Williams se saltó a la grada del Raimundo Saporta para sacudir al chaval que tuvo la osadía de tirarle una moneda de cinco duros (aclaro a los más jóvenes que antes de los euros existían los céntimos y hasta los famosos patacones). Israel llevaba tres Eurobasket avisándonos. Se veía venir. Si viviese Santiago Bernabéu (¡presente!) no se hubiese sorprendido lo más mínimo. En cierta ocasión acudió a Tel Aviv con ocasión de un Maccabi-Madrid que sirvió para inaugurar el Pabellón de La Mano de Elías. Bernabéu, sin cortarse un pelo, puso la insignia de oro y brillantes del club a Mose Dayan (¿se acuerdan del líder israelí que llevaba un parche que le cubría un ojo?) y aseguró: "La auténtica paloma de la paz es el balón". "Se lió una buena; Bernabéu era un genio...", asevera Ferrándiz desde la admiración y la distancia.

Pánico a los 17. Lo triste no es perder. Daba lo mismo. Sólo caer por más de 17 nos apartaba de los cuartos de final y del liderato. Lo duro es asumir que esta ciclotímica España de Pesquera sea capaz de sacar su traje de luces ante un miura y no sepa ni poner un par de banderillas ante una vaquilla afeitada. Tampoco ayudaba la frialdad ambiental del SPENS Center de Novi Sad. Esta vez, chapeau por Jorge Muñoa (Efe). En su crónica puso 2.900 espectadores. Y bajando. En ese gélido ambiente, más propio de una estación de Metro a partir de las doce de la noche, la bomba Navarro se desactivó, Calderón dejó la turbina en el hotel y Carlitos Jiménez volvió a sufrir el síndrome Herreros. Hasta que no fiche por el Madrid su cabeza y sus piernas no van a estar operativas. ¡Arréglenlo!

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Airbus-380. Aunque ahora tengamos cinco días para hacer turismo por Belgrado, duele ver que los israelíes pareciesen por momentos tan inmensos como ese Airbus-380 en el que cabría entera toda la población de Tel Aviv. Resultó frustrante ver a un Tal (así es su nombre de pila) Burstein hacer de verdugo mientras que Pesquera se desesperaba con una camisa rosa poco intimidatoria. Pedro Barthe, Pau Gasol (esta vez con un intachable polo blanco) y Javier Imbroda se contagiaban del desánimo en las transmisión televisiva...

Carambola. Sólo la lógica victoria de Serbia sobre Letonia evitó que fuese un domingo de frustración y desasosiego. Menos mal que los bemoles de Reyes y de Garbajosa (sin parentesco conocido con mi cuñado Carbajosa) evitaron un palo mayor. Toca reflexionar hasta el cruce del viernes. Tranquilos. ¿Quién dijo miedo?

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