El último de los rockeros aún anima a Puerto Rico

Renuncié a la selección a los 37 años, pero no salían nuevos jugadores y aquí estoy. Nunca le diré no a Puerto Rico. La frase es de José Piculín Ortiz, el jugador más importante de su país, el más reconocido, el más valioso, el más entregado a la causa. A los cuarenta bien cumplidos, en su tercera juventud, otra vez soltero, se prepara para disputar sus cuartos Juegos Olímpicos. Será el de más edad, que no el más viejo, de entre los notables de la competición de baloncesto, pero no es un complejo para él, que no renuncia a una salida gloriosa: Es la última participación internacional con Puerto Rico... por ahora. Porque mañana puede pasar cualquier cosa, incluso volver a España a jugar de manera profesional. Ha clausurado sus negocios de hostelería y está entregado al baloncesto, y como la Liga doméstica es de verano, tiene mucho tiempo para descansar.Conserva su físico imponente, el mismo de los años ochenta y noventa cuando triunfó en la ACB con el Real Madrid, con el Barcelona, con el CAI, con el Andorra, y si bien ya no dispone de la gasolina de antaño, mantiene su acierto desde el poste medio, sacando petroleo de su lanzamiento a medio vuelta contra el tablero. Es Piculín, un digno representante de los viejos rockeros, los que jamás mueren.



