El año que la Lotería del Niño salvó a varias familias en paro en la Comunidad de Madrid: “A tapar deudas”
Una administración de la localidad de Timanfaya en Alcorcón repartió 4O millones de euros entre sus vecinos en 2013.

Hace trece años, en enero de 2013, un sorteo de la Lotería del Niño dejó una de esas historias de suerte colectiva que aún se recuerdan en la Comunidad de Madrid. En un contexto de crisis económica y altos índices de desempleo, varias familias del barrio Timanfaya de Alcorcón vieron cómo la fortuna les sonreía justo cuando más la necesitaban, con premios que llegaron a marcaron sus vidas.
El número agraciado, 30.875, repartió gran parte del primer premio del Niño en Madrid: 40 millones de euros quedaron en la administración número 18 de Alcorcón, regentada por la lotera Beatriz Rubia, que ese día se convirtió en la protagonista local de una celebración popular.
Un premio ‘llovido del cielo’
Mientras muchos vecinos vitoreaban y se abrazaban emocionados, los agraciados contaban cómo ese dinero les ayudó a enfrentar problemas cotidianos. Tal y como contó El Confidencial ese año, una clienta habitual, Lupe, dijo que destinaría su premio a pagar la hipoteca y apoyar a sus hijas, una de las cuales acababa de quedarse sin contrato de trabajo.
Otro, Antonio, visitó la administración con su familia y explicó que pensaba dedicarlo a un viaje en familia tras años de incertidumbre laboral. Y Elsa, otra vecina, resumió el sentimiento general: “Esto va a servir a tapar deudas, porque últimamente, por desgracia, hay muchas”.
Este suceso no solo reflejó el impacto de la suerte en momentos difíciles, sino también cómo la Lotería del Niño se convirtió para muchas familias en una pequeña esperanza ante la precariedad laboral.
Trece años después, en 2026, el sorteo sigue siendo una tradición muy arraigada en España, con millones de personas participando para soñar con mejorar su situación económica al inicio de cada año.
En aquel 2013 también se vivió una fiesta colectiva en torno a la administración de Rubia, con colas para comprar décimos, brindis y reconocimiento público: se cantaba “Esa lotera cómo mola, se merece una ola” tras la confirmación de la lluvia de millones.
Noticias relacionadas
Hoy, aquella anécdota se recuerda como un símbolo de resiliencia comunitaria, donde la suerte ocasional se mezcló con la necesidad real de familias que atravesaban tiempos difíciles, dejando huella en la memoria de quienes vivieron ese reparto extraordinario de fortuna.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí




Rellene su nombre y apellidos para comentar