Una mujer de 38 años se va a vivir a una residencia de ancianos por 280 euros: “La mudanza en sí fue surrealista”
Una mujer australiana de 38 años decidió mudarse a una residencia hace un año. Ahora valora cómo ha cambiado su vida.

Una mujer australiana de 38 años ha sorprendido a su entorno al mudarse a una residencia de ancianos en Melbourne, una decisión poco habitual que ha cambiado su vida.
La historia, compartida por Business Insider, detalla cómo esta elección inesperada le permitió encontrar cierta estabilidad y una nueva forma de entender el envejecimiento.
La historia de la protagonista
Tras una ruptura sentimental y el alto costo de la vivienda temporal en un Airbnb, la protagonista de la historia buscaba un hogar asequible.
Durante una visita a su tía, residente en un “pueblo de jubilados”, se enteró de que había una plaza disponible. Aunque había restricciones de edad, su solicitud fue aceptada tras presentar una carta de motivación, referencias, su historial de alquiler y el respaldo de su propia tía, usuaria de la residencia.
“La mudanza en sí fue surrealista”, confesaba, destacando que pagaba solo 500 dólares australianos al mes (alrededor de 280 euros), una parte mínima del precio medio de un apartamento de dos habitaciones en Melbourne, que ronda los 2.800 a 3.200 dólares australianos.
Su proceso de adaptación
A pesar de las dudas iniciales, se adaptó rápidamente a su nuevo entorno. Sus días transcurren entre clases de yoga en silla, paseos, sesiones de bingo y su trabajo como freelance. “Cada miércoles por la mañana, cuando me uno a mis vecinos de cabello plateado para jugar al bingo, me doy cuenta de que ha sido la mejor decisión que he tomado”, detallaba.
Más allá del ahorro económico, su experiencia ha transformado su perspectiva sobre la edad y el sentido de pertenencia a una comunidad. Según explicaba, ha aprendido nuevas recetas, hecho amistades entrañables y hallado una serenidad que no esperaba: “Vivir entre personas que no están consumidas por la tecnología ha sido beneficioso para mi salud mental”.
Un año después, no considera la residencia un paso temporal, sino su verdadero hogar. “He encontrado una paz inmensa aquí y es mi definición de una vida maravillosa”, concluía.
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Esta pieza ha sido potenciada con Inteligencia Artificial.
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