Una estadounidense deja su trabajo y se muda a España: “Fue duro, pero me cambió para siempre”
Después de varios años viviendo en Estados Unidos y Australia, España se convirtió en su destino favorito para vivir.

Parrie Hartley, una mujer estadounidense de 30 años, quiso dejar su trabajo y su vida en Austin, Texas, y mudarse al extranjero. En relación con el tema laboral, Hartley tuvo mucha suerte desde el principio. Se crio en un pequeño pueblo a las afueras de Houston, Texas, y a pesar de sus humildes orígenes, ella siempre supo que era una chica de ciudad.
Su primer gran viaje al extranjero fue a Australia, donde estuvo viviendo un tiempo, y a su regreso decidió mudarse a la capital del Estado tejano. En Austin, Hartley se encontró con un panorama favorable para ella, pues grandes corporaciones como Amazon, Tesla y Meta había abierto oficinas nuevas y ofrecían buenos contratos de trabajo.
Allí ganó bastante dinero y llevó una vida cómoda y feliz. La ciudad estaba hecha para la vida juvenil y ella disfrutaba mucho saliendo con sus amigos, así como disfrutando de su gastronomía y su música. No obstante, la empresa en la que trabajaba en la capital comenzó a despedir a empleados en 2024.
En busca de un destino diferente
Ella llevaba un tiempo pensando en irse de la ciudad. Llevaba cinco años allí y, lejos de estar incómoda con su estilo de vida, quiso darle un giro aventurero a su día a día y cambiar de aires. Dejó el trabajo, vendió sus muebles y su ropa y volvió a su tierra natal. Estuvo viviendo un tiempo con sus padres mientras trabajaba en una boutique local.
Durante su estancia en el pueblo, Hartley comprobó cuáles eran sus mejores opciones para comenzar su nueva vida. Tenía 29 años en ese momento, sus padres gozaban de buena salud y estaba soltera, sin hijos y con dinero. Era el momento perfecto para darle un giro de 180 grados a su vida.
Quiso que su nuevo destino fuera en el extranjero. Australia quedó descarada desde un inicio, pues ya había estaba viviendo allí por un tiempo y quería encontrar un sitio nuevo que visitar. Estuvo también en Asia, donde disfrutó mucho de su experiencia, pero el choque cultural fue demasiado grande y a la larga podría suponer un problema.
Pensó entonces en Europa, un país en el continente europeo parecía la mejor opción. Una buen opción para viajar era utilizar un visado de estudiante, disponible para quienes se matriculaban en una escuela de idiomas en el extranjero. El visado estaba disponible para aprender italiano, portugués y español, decantándose por este último.
Una nueva vida en España
Barcelona fue el sitio indicado para vivir. Había visitado la ciudad a sus 22 años y quedó enamorada. Tras unas semanas de planificación, Hartley consiguió la documentación necesaria y en febrero se mudó. Su visado caduca ese mismo mes del año que viene, teniendo una duración total de 12 meses.
Su nuevo hogar está cerca de la Sagrada Familia en un barrio situado entre las tres salidas principales de metro en Barcelona. Allí se apuntó a unas clases de español, un curso de 40 semanas, con ocho de vacaciones, donde asiste cinco días a la semana durante cuatro horas al día. Según le confesó la estadounidense al medio Business Insider, el metro fue toda una odisea al principio, pero no tardó en acostumbrarse a él.
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En España ha conocido a gente de todas partes del mundo. En el curso de idiomas es difícil establecer amistades, pues la mayoría de persona solo duran unos meses o semanas en la academia. También se apuntó a una liga de voleibol y juega con regularidad y comenzó a conocer a gente a través de Bumble BFF.
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