Un hombre sale a dar un paseo y encuentra un tesoro en forma de diamante en el suelo: “Parece un envoltorio de caramelo”
David DeCook, un estadounidense aficionado a las rocas, descubrió la gema más grande del año.

David DeCook, un apasionado buscador de rocas de Minnesota, vivió recientemente un momento de película cuando, durante una visita al Parque Estatal Crater of Diamonds en Arkansas, se topó con un objeto brillante en el suelo que cambiaría su día.
Lo que pensó que era basura resultó ser un diamante marrón de 3,81 quilates, la piedra más grande hallada este año en ese parque conocido por permitir a los visitantes buscar diamantes por cuenta propia.
“Brillaba como un envoltorio de caramelo Werther’s, pero al acercarme supe que era algo especial”, comentó DeCook a medios locales. El hallazgo se produjo apenas una hora después de llegar al parque, acompañado de su hermano. La pareja suele viajar dos o tres veces al año allí con la esperanza de hallar alguna joya. Esta vez, la suerte estuvo de su lado.
El diamante ha sido llamado “El Diamante del Duque”, en homenaje a Duke, el perro de caza de DeCook. La piedra, de un tono marrón cálido y un tamaño notable, fue confirmada como auténtica por el personal del parque, que mantiene un registro oficial de los diamantes encontrados por los visitantes. Se trata de la pieza más grande registrada en el parque en lo que va de año.
“Fue casi demasiado fácil”, dijo entre risas el afortunado buscador. “No te esperas encontrar algo así, pero ahí estaba, justo en la superficie”.
Un parque con fama de tesoro
El Crater of Diamonds State Park, situado en Murfreesboro, Arkansas, es uno de los pocos lugares en el mundo donde el público puede buscar y conservar diamantes hallados en su estado natural. Desde su apertura como parque público en 1972, se han encontrado más de 35.000 diamantes, muchos de ellos pequeños, aunque ocasionalmente aparece alguna piedra excepcional, como la que encontró DeCook.
Entre los hallazgos más famosos se encuentra el “Amarillo Canario” (40,23 quilates) descubierto en 1924, mucho antes de que el parque fuera público.
A pesar de la magnitud del descubrimiento, DeCook aún no ha decidido qué hacer con la gema. Podría venderla, conservarla como recuerdo o incluso convertirla en una joya familiar. “Es un recuerdo único. No sé si me volverá a pasar, pero volveré a intentarlo”, comentó.
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Este tipo de descubrimientos renuevan el interés de aficionados y curiosos por visitar este parque natural. Con una entrada de apenas 10 dólares y sin necesidad de licencia especial, Crater of Diamonds ofrece una experiencia distinta, entre la aventura y la ilusión.
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