Silvia Pinto, profesora: “Nunca pidas el aumento directamente, lo primero es acercarte al responsable de forma amable y tranquila”
Con la llegada de un nuevo año, muchos trabajadores se plantean la decisión de pedir un aumento de sueldo.


Empieza un nuevo año y aterrizan los nuevos propósitos, que llegan por varias razones, como la pura ambición simple hartazgo. Ese último caso representa a las personas que, por ejemplo, buscan una mejora en sus vidas y quieren darle un giro a sus carreras laborales, cambiando de trabajo o elevando su salario.
Es momento, entonces, en el que muchos trabajadores exigen una subida de sueldo. La gran mayoría de españoles desearían cobrar más, pero, ¿cuántos realmente lo piden? Silvia Pinto, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, explica cómo hacerlo en declaraciones recogidas por Cadena COPE.
“Muchas empresas cierran ahora la facturación de todo el año que acaba de terminar, y de esta forma podemos saber si nuestra empresa ha mejorado en términos económicos”, señala, mientras explica que una subida de sueldo está más relacionada con los méritos que con la necesidad. “Es algo que nos lo hemos ganado y que nos merecemos”.
Ahora bien, si hemos decidido dar el paso, ¿a quién se lo pedimos? “En algunas empresas deberemos hablar directamente con recursos humanos, y en otros casos será otra persona, como el director, el gerente, el encargado, o quien esté habilitado para ello en función de las capacidades que tenga para el asunto”
En todo caso, la profesora indica que, a la hora de negociar, la empresa puede ofrecernos otras ventajas en lugar de una subida de sueldo, como más días de vacaciones. “Son opciones a tener en cuenta tanto por parte de la empresa como del trabajador, ya que no todo es el dinero con lo que se puede compensar, puesto que, en ocasiones, viene mejor tener algún día más libre y a la empresa puede estar también más satisfecha”, señala la profesora.
Tras valorar esos aspectos, es hora de pedir el aumento. Primero, hay que pedir un análisis de nuestro desempeño “de una manera amable y tranquila” a nuestro responsable. Y a partir de ahí, comenzar a negociar.
“Tampoco es bueno compararnos con los compañeros delante del jefe, ya que es algo de lo que nosotros no podemos aportar datos fiables. Solo debemos aportar datos referentes a nosotros”, señala.
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