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Si siempre revisas varias veces haber cerrado la puerta de casa, la psicología dice que podrías tener estos rasgos

Una investigación reciente y datos nacionales apuntan a una causa psicológica común detrás de este comportamiento, que podría estar relacionado con el miedo a perder el control.

Si siempre revisas varias veces haber cerrado la puerta de casa, la psicología dice que podrías tener estos rasgos
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Salir de casa, caminar unos metros y de repente sentir la necesidad de volver para asegurarte de que cerraste bien la puerta. Es un gesto que muchas personas realizan de forma puntual, pero cuando se convierte en una rutina diaria, podría estar revelando algo más allá que una simple manía.

Según la psicología clínica, revisar repetidamente esta acción, o apagar la luz, o revisar la cerradura del coche, puede estar asociado a rasgos característicos del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) o, al menos, a una elevada necesidad de control y ansiedad ante la incertidumbre.

Y es que un estudio realizado por la Universidad de Concordia, en Montreal, Canadá, y publicado en la Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders, sugiere que uno de los factores que podría explicar este tipo de comportamientos es el miedo a perder el control sobre nuestros actos o pensamientos.

En la investigación, 133 personas realizaron una tarea informática manipulada para que creyeran que tenían o no el control. Quienes pensaban que tenían mayor riesgo de perderlo, mostraron comportamientos mucho más meticulosos y repetitivos. “Las personas que temen perder el control tienden a involucrarse más frecuentemente en conductas de verificación o repetición”, explica en el diario especializado el psicólogo Adam Radomsky, coautor del estudio.

¿Y qué tiene que ver esto con revisar la cerradura de la puerta?

Precisamente, los actos de verificación excesiva forman parte de las llamadas compulsiones, que en el caso del TOC, surgen como una forma de aliviar la ansiedad provocada por pensamientos intrusivos. Aunque este comportamiento puede darse en personas sin un diagnóstico clínico, se trata de un rasgo común entre quienes tienen una alta necesidad de control o sufren ansiedad. En el caso del TOC, además de las compulsiones, aparecen también obsesiones: pensamientos no deseados, repetitivos y angustiantes, como el temor a causar daño, a contaminarse, o a haber cometido un error irreparable.

En España, el número de personas con esta condición ha aumentado significativamente desde la pandemia. Se estima que los diagnósticos de TOC han crecido en torno a un 30 %, según se cita en medios como 20minutos. Este incremento puede deberse, en parte, al aumento del estrés, la incertidumbre y la hiperconectividad, factores que intensifican la necesidad de control en muchas personas.

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El Trastorno Obsesivo Compulsivo puede comenzar a desarrollarse a temprana edad, concretamente en la adolescencia. En situaciones críticas, de altos niveles de ansiedad y estrés, los síntomas se pueden intensificar o multiplicar, llegando en algunos casos a incapacitar al paciente. Por tanto, como con cualquier aspecto de la salud mental, acudir a profesionales es más que recomendable. No solo para tratarlo, sino que también para identificarlo.

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