Sociedad

Si duermes siempre con la puerta cerrada, tienes estas características según la psicología

Las cuatro características psicológicas que presentan las personas que realizan este tipo de ritual nocturno.

Si duermes siempre con la puerta cerrada, tienes estas características según la psicología
Lourdes Balduque
Marta Tejedor
Actualizado a

El psicólogo estadounidense, Abraham Maslow, conocido por ser uno de los fundadores y exponentes de la psicología humanista, explicó por qué cerrar la puerta del dormitorio antes de irse a dormir es mucho más que una simple rutina. Muchas personas no consiguen conciliar el sueño o se sienten especialmente incómodas a la hora de irse a dormir con la puerta abierta. No se trata de la ruptura de un ritual estrechamente marcado en su rutina, sino de la ruptura de una barrera.

Según las explicaciones del psicólogo, mantener la puerta cerrada permite a la persona que se va a ir a dormir tener cierto control y orden en su zona de descanso. Se trata de una barrera protectora encargada de mantener alejada cualquier interferencia externa, lo que permite a la persona sentir cierta seguridad, tanto física como mental. Para poder contar con un sueño reparador y duradero, este sentimiento de seguridad proporciona comodidad y relajación, lo que mejorará su descanso.

Características clave

Además de este sentimiento de seguridad a la hora de irse a dormir, cerrar la puerta de la habitación es parte de un ritual que muestra cuatro características psicológicas clave para entender cómo funciona la mente humana.

Gusto por la soledad

A la hora de cerrar la puerta, la persona que se queda dentro de la habitación está mostrando un gusto por la soledad. Se trata de una barrera que le permite aislarse durante su sueño y que le aleja del resto del mundo, al menos por un tiempo. Entiende que, cuando se cierra la puerta, en la habitación suceden momentos íntimos, de calma y respiro, por ese motivo, el papel de barrera contra entes externos de la puerta resulta fundamental.

Reconectar con uno mismo

En un espacio íntimo, cargado de calma y relajación, la persona encuentra en su habitación una zona de reflexión donde poder desconectarse del mundo. Durante el tiempo que pase a solas en su habitación, se puede gestionar mejor el estrés y mantener el equilibrio interior. No se trata necesariamente de personas con dificultad para socializar o que prefieran estar solas en vez de salir con amigos, sino de personas que aprecian esos momentos a solas donde poder reflexionar y estar consigo mismas.

Relaciones profundas

A pesar de que cerrar la puerta de la habitación antes de irse a dormir no es una cualidad relacionada directamente con las personas introvertidas, quienes realizan este pequeño ritual nocturno suelen tener una personalidad introvertida. Este tipo de personas prefieren tener relaciones más profundas con quienes se sienten cómodos y pueden utilizar estos momentos de calma y relajación a solas para cargar sus baterías sociales y salir de nuevo con los amigos y familiares.

Cuidado personal

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El acto de cerrar la puerta es una muestra de autocuidado, en especial la relacionada con la salud mental. El sentimiento de seguridad permite una mejor calidad de sueño, así mismo, al contar con un espacio propio cargado de silencio y relajación permite a la persona poder disfrutar de momentos tranquilos para liberar el estrés. Un acto que a la larga puede ser muy beneficioso. Se trata de una forma útil de preservar el equilibrio personal camuflada en un ritual nocturno.

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