Si acumulas demasiadas cosas, la psicología alerta que tienes esta fuerte tendencia entre tus rasgos
Lejos de estar relacionados con el síndrome de Diógenes, esta práctica revela un fuerte apego emocional por los objetos, entre otros rasgos.


Mucha gente siente un apego especial por sus pertenencias. Ya sean las que más se utilicen, o aquellas que se quedan un cajón durante meses sin ser usadas, el simple hecho de saber que están ahí genera una sensación de seguridad en su poseedor. Una práctica común, que nada tiene que ver con el desorden o la mala organización.
El medio francés Pleine Vie ahonda en esta cuestión, que tampoco está relacionada con el síndrome de Diógenes. De acuerdo con los psicólogos consultados, este comportamiento de acumular objetos de diversa tipología revela una fuerte tendencia al apego emocional y la percepción de seguridad en dichos objetos.
Una acumulación que puede generar estrés o ansiedad en algunos casos, pero también tensiones familiares. Pese a ello, está estrechamente relacionada con la memoria o el control. ¿La razón para guardar todo tipo de cosas? Un impulso biológico que tiene su origen en el principio de los tiempos, como es el hecho de acumular objetos para sobrevivir: ya sea ropa, comida o herramientas.
De acuerdo con la publicación francesa, la publicidad ha explotado este impulso haciendo creer que nuestro valor e identidad depende de las posesiones que tenemos. Lo que se conoce como ‘yo extendido’, que conecta estos objetos con la imagen social de una persona. Hay una necesidad de tener posesiones, sin importar de qué tipo y si nos son o no útiles. Estos objetos puede expresar nuestros gustos o experiencias relacionadas con ellos. Una relación psicológica que explica este acaparamiento de objetos.
Ya sea el recuerdo de la boda de hace cinco años de un amigo con el que ya no te hablas, o bien una camiseta que no te pones porque has echado un poco de barriguita. Los ‘por si’, que diría cualquier madre. Una expresión compartida por Stéphane Rusinek, psicólogo y profesor de psicología clínica. “Los guardamos por si acaso”, sentencia. Se trata, pues, de un mecanismo de control ante la incertidumbre.
Miedo a sentirse vacío
Para Elvira Petit, el hecho de no deshacernos de ningún bien material está relacionado con el miedo a elegir. Desprenderse de un objeto supone el hecho de aceptar una pérdida y, además, responsabilizarse de esa decisión. Mucha gente prefiere vivir en un entorno abarrotado de objetos en lugar de hacerse cargo de esa responsabilidad.
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Igualmente, estos objetos acumulados, a menudo, suelen estar vinculados a recuerdos pasados o a seres queridos. Cualquier tipo de objeto puede evocar un viaje, un acontecimiento o una experiencia y, para muchos, el hecho de deshacerse de estos objetos produce una sensación de borrar esos recuerdos asociados.
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