Sharon, jubilada de 84 años, trabaja por 17,20 euros la hora para llegar a final de mes: “Apenas estoy empezando, no me preocupa el futuro”
Una serie de malas decisiones financieras llevaron a la anciana a buscar una salida laboral para poder costear su futuro.

Sharon Albrecht, una mujer de 84 residente en Virginia, Estados Unidos, trabaja como conductora de Uber y contratista independiente para una agencia de atención médica domiciliaria. A su edad, la mayoría de personas disfrutan de una jubilación bien merecida, lo que hace que su situación sea sorprendente, pero no única.
“Necesito ganar entre 1.500 y 2.000 dólares al mes para complementar mi pensión y mantener mi estilo de vida”, explica Albrecht a Business Insider en una entrevista. Según la mujer, cuenta con inversiones de cinco cifras y un alquiler de otras seis cifras en su apartamento, pero no le parece suficiente. “Tengo 84 años y apenas estoy empezando. No me preocupa mucho el futuro”, aclara ella.
Cómo fue su vida
Albrecht comenzó a trabajar limpiando casas para ahorrar dinero para la escuela de enfermería, donde se graduó en 1964 y comenzó a trabajar en Washington, D.C., en el área de atención psiquiátrica. Para la siguiente década estuvo viviendo en California, donde comenzó un exitoso negocio de terapia de masajes, “pero pensé que era demasiado joven para planificar mi jubilación”, confiesa ella.
Para los años 80 volvió a la enfermería psiquiátrica, donde trabajó hasta 2010. Cuando se jubiló a sus 60 años contaba con poco menos de un millón de dólares. En ese momento invertía en bienes raíces por su cuenta y su meta era convertirse en millonaria. Empezó a pasar sus veranos en Hawái a partir de 2016 y fue en ese momento cuando comenzaron las malas decisiones.
En la isla empezó con gastos sin control, confiaba en que sus ingresos aumentarían con el tiempo. Se compró un coche en Maui con cuotas mensuales elevadas durante seis años y realizó prestaciones a personas que nunca le devolverán lo prestado. En la actualidad, pasa tres meses al año en Maui, donde su amiga le devuelve el préstamo que le hizo a cambio de alojamiento y comida gratis.
Ahora es conductora de Uber
Albrecht se lamenta de sus impulsos a la hora de gastar su dinero en la isla y agotar el límite de sus tarjetas de crédito. Un amigo suyo la metió en el mundo de Uber, donde trabaja como conductora por la noche y los fines de semana. Según ella, no suele tener problemas en la carretera y solo uno de todos los pasajeros a los que ha transportado le ha faltado el respeto.
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Gana unos 20 dólares aproximadamente la hora, unos 17,28 euros, y cuando necesita ganar 100 dólares al día hace recorridos más largo, como al aeropuerto de Washington, por donde conduce normalmente. “Solo conduzco entre tres y cuatro horas y paro cuando me canso”. Albrecht confiesa no saber cuándo dejará el trabajo y habla sobre alternativas como escribir libros o dar charlas sobre nutrición, salud y suplementos.
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