Sociedad

Renuncia a trabajar sentada en una tumbona desde España sin horario fijo por una oferta que desconcertará a muchos

La trabajadora confiesa a través del medio británico su experiencia como “nómada digital” y rompe la fachada idílica que comparten las redes sociales.

Renuncia a trabajar sentada en una tumbona desde España sin horario fijo por una oferta que desconcertará a muchos
Marta Tejedor
Actualizado a

Ruby Borg, redactora en The Telegraph, comentó en una publicación del medio su antigua experiencia laboral y cómo rechazó trabajar desde la comodidad de una tumbona en España por una oferta completamente diferente. Según explica ella en el artículo, las redes sociales están llenas de experiencias sobre “abandonamiento silencioso” e historias que solo muestran las partes buenas de emprender en solitario.

El caso de Borg fue diferente. Si bien muchas personas aceptarían al instante un empleo que les permitiera trabajar desde una playa en Tailandia, como es caso de algunos de los amigos de la redactora, no todo lo que se cuenta o muestra en redes sociales es cierto. “Es una narrativa cansina y dañina que alienta a los trabajadores jóvenes como yo a renunciar a la estabilidad antes incluso de haber encontrado nuestro equilibrio”, explica Borg.

La tensión financiera, el agotamiento emocional y el estancamiento profesional que conlleva una vida de “nómada digital” o emprendedor son factores que no se suelen mostrar en este tipo de vídeos en redes sociales. Para desmentir esta fachada idílica del trabajo de un emprendedor, Borg comenta en la publicación del medio británico cómo fue su experiencia.

No todo lo que reluce es oro

Después de terminar sus estudios universitarios, Borg encontró un trabajo a tiempo completo en el que se le pedía asistir de manera presencial solo dos veces por semana. Esta opción pronto empezó a jugar en su contra. La falta de contacto personal le alejó con el tiempo de su trabajo y sus compañeros y pronto empezó a pensar en la posibilidad de comenzar una vida como “nómada digital” y dejar su primer trabajo.

Esta idea acabó por convencerla y dejó este primer trabajo. Empezó en ese momento lo que muchos considerarían “el sueño de la Generación Z”, según Borg. Con un trabajo como empresaria y gestora de talentos, la redactora contaba con un horario completamente flexible y adaptado a sus necesidades.

Podía ir al gimnasio en el momento que ella quisiera, dormir el tiempo que desease e incluso organizar viajes improvisados al extranjero. Ganaba un buen sueldo y podía disfrutar de la vida, pero esto no le acabó de convencer. Sin un horario fijo al que ajustarse, Borg no estaba segura de cuándo podía descansar de verdad, llegando a pensar incluso en sus momentos libres que debía de seguir trabajando y descansar menos.

Este tipo de pensamientos constantes acabaron por agotarla. Su entorno, a excepción de su pareja, contaba con situaciones laborables distintas a las suyas y acabó pasando la mayor parte de su tiempo sola delante de un portátil en vez de mantener las interacciones sociales que ofrecen los trabajos presenciales.

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En estos momentos, Borg cuenta con un trabajo que le ofrece un horario fijo y una mayor relación social con sus compañeros en la oficina. Esos momentos de agobio y soledad que sentía con su anterior trabajo son ejemplos que no se llegan a mostrar en las redes sociales y es una realidad que Borg ha querido compartir con su publicación.

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