Pierde su cartera con 800 euros dentro mientras está de compras y recibe una nota en el buzón: “Llámeme a este número”
Un vecino de Marsella ha compartido su insólita historia que le ocurrió en vísperas de Navidad. “Cada año, no olvidamos felicitarnos”.

Perder la cartera es siempre un disgusto, y más aún cuando dentro hay una suma considerable de dinero. Eso fue lo que le ocurrió a Alain Merrou, vecino de Marsella, en diciembre de 2020, pocos días antes de Navidad. La historia, que él mismo compartió en la sección ‘Correo de lectores y lectoras' del diario francés Ouest-France, terminó con un desenlace inesperado y revelador.
Todo comenzó en la zona industrial de Aubagne, en la periferia de Marsella, donde el hombre había acudido con su esposa para hacer unas compras antes de viajar a Le Pouliguen, en la costa atlántica de Francia, y pasar allí las fiestas con la familia de su yerno. Tras pagar en un concesionario de automóviles con tarjeta, se dirigió a un hipermercado cercano. Fue en ese momento, al ir a pagar en efectivo, cuando descubrió que su cartera había desaparecido. Dentro llevaba 800 euros recién retirados del cajero.
Dos días después, la cartera apareció
La pérdida empañó su fin de semana. Merrou no tenía respuestas claras. ¿Fue un descuido o un robo? Pero el lunes siguiente, al revisar el buzón de su casa, llegó la sorpresa. Entre la correspondencia había una nota escrita a mano: “Señor, he encontrado su cartera en la entrada de la tienda de recambios para coches. Tenía su tarjeta de votante con su dirección, me he tomado la libertad de devolvérsela. Llámeme a este número”.
Merrou hizo absoluto caso, y llamó al desconocido. Al otro lado de la línea, un hombre de unos cuarenta años le explicó que había hallado la cartera y decidido llevársela personalmente a casa. Y no solo eso: confirmó que el dinero seguía intacto. “Lo he comprobado, hay 800 €”, le dijo.
Ambos quedaron esa misma tarde en una cafetería. Merrou conoció así a un hombre “encantador y bien educado”, cuya honestidad le dejó sin palabras. “Es un hombre honesto, de verdad, con unos principios bastante poco comunes hoy en día”, relató. Como muestra de gratitud, quiso hacerle un regalo, aunque lo más valioso, asegura, fue mantener el contacto con él. Desde entonces, cada 1 de enero se felicitan mutuamente el nuevo año.
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“Siempre hay que mantener la esperanza: nuestro mundo todavía está poblado de gente honesta, es raro, pero existe”, concluyó Merrou al compartir esta experiencia con Ouest-France.
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