Ni parches de nicotina ni chicles de farmacia: el NHS británico pide pasar al dispositivo crucificado en España para dejar de fumar
Expertos del NHS, revisaron la evidencia internacional y descubrieron que “a corto y mediano plazo, vapear representa una pequeña fracción de los riesgos de fumar”.


En un contexto donde los sistemas de salud se enfrentan presiones crecientes, el debate sobre el vapeo ha dejado de ser una cuestión de moda para convertirse en un asunto de salud pública estratégica. Según una revisión de evidencia internacional realizada por expertos del NHS británico, vapear representa una fracción mínima de los riesgos asociados al tabaquismo tradicional, especialmente a corto y medio plazo.
Los cigarrillos liberan miles de sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas, como el alquitrán y el monóxido de carbono. En cambio, el aerosol del vapeador no contiene estos compuestos, lo que reduce significativamente el riesgo de enfermedades como el cáncer, las afecciones pulmonares, los accidentes cerebrovasculares y los problemas cardíacos.
Este cambio en el perfil toxicológico tiene implicaciones directas para la salud pública: menos hospitalizaciones, menos tratamientos crónicos y una mejora en la calidad de vida de los exfumadores.
Aunque la nicotina es altamente adictiva, no es la responsable directa de las enfermedades graves asociadas al tabaco. De hecho, ha sido utilizada de forma segura en terapias de reemplazo durante décadas. Vapear permite administrar nicotina sin los químicos tóxicos del tabaco, lo que convierte a los vapeadores (vapes o vapers) en una herramienta eficaz para dejar de fumar, incluso más que los parches o chicles, afirman desde el NHS.
Ahorro para el sistema sanitario
El coste del tabaquismo para el sistema de salud británico supera los 2.5 mil millones de libras al año (2.8 millones de euros). Si el vapeo logra reducir significativamente el número de fumadores, el ahorro potencial en tratamientos de enfermedades relacionadas con el tabaco sería monumental. Menos ingresos hospitalarios, menos cirugías, menos medicamentos de alto coste.
Además, los servicios locales para dejar de fumar que incorporan vapeadores en sus programas muestran tasas de éxito superiores al 60%, lo que refuerza su valor como inversión pública, algo en lo que coinciden desde Australia, “la última revisión Cochrane ha encontrado evidencia de alta certeza de que los vapeadores de nicotina son más efectivos que la terapia de reemplazo de nicotina (TRN) tradicional para ayudar a las personas a dejar de fumar".
En el Reino Unido, los productos de vapeo están estrictamente regulados por la MHRA, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios, es el organismo del Reino Unido responsable de regular la seguridad, calidad y eficacia de medicamentos, dispositivos médicos y componentes sanguíneos para transfusión, asegurando que cumplan con los estándares establecidos.). Esto garantiza que los ingredientes estén controlados y que sustancias como el diacetilo (relacionado con la bronquiolitis obliterante) estén prohibidas. Vapear en Reino Unido es, por tanto, una práctica segura dentro de un marco legal sólido.
A diferencia del humo de segunda mano del tabaco, no hay evidencia concluyente de que el aerosol del vapeador afecte negativamente a quienes rodean al usuario. Aun así, se recomienda precaución cerca de niños y personas con afecciones respiratorias.
El vapeo se perfila como una herramienta de salud pública con beneficios tangibles tanto para los individuos como para el sistema sanitario. Si se gestiona adecuadamente, puede convertirse en un aliado estratégico en la lucha contra el tabaquismo, con un impacto positivo en la economía de la salud y en la vida de millones de personas.
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En España, el Ministerio de Sanidad contradice al británico, afirmando que “los cigarrillos electrónicos se han vuelto muy populares y los utilizan tanto los adolescentes como los adultos. Estos cigarrillos no son una alternativa segura para dejar de fumar”. Por otro lado, desde el ministerio de Mónica García se están regulando los vapeadores para proteger la salud con un nuevo Real Decreto que prohíbe los cigarrillos electrónicos desechables y los aromatizantes, además de establecer advertencias sanitarias en los productos de vapeo y tabaco, así como restringir la venta de bolsas de nicotina. La normativa busca unificar el diseño de empaquetados, eliminando elementos atractivos, y limitar la comercialización de vapeadores a 10 ml de capacidad y solo en sabores de tabaco.
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