Ni en Londres ni en Nueva York: el puesto de patatas más sabroso del mundo está en este mítico lugar de Bruselas
Las patatas fritas son patrimonio nacional; su origen es del siglo XVII, cuando los pescadores, ante ríos congelados, sustituyeron los peces por tiras de patata frita.


En Bruselas, donde la política europea marca el ritmo, existe un rincón donde la diplomacia se mezcla con el aroma irresistible de las patatas fritas. Y su aceite. Ese lugar es Maison Antoine, el kiosco legendario ubicado en la Place Jourdan, que desde 1948 se ha convertido en un símbolo cultural y gastronómico de Bélgica.
Fundado por Antoine Desmet, este pequeño puesto comenzó como una friterie modesta y hoy es un referente mundial. ¿El secreto? La receta tradicional belga: patatas cortadas a mano, doble fritura y grasa de vacuno, que aporta un sabor único. A esto se suman más de 30 salsas, desde la clásica mayonesa hasta la picante samurái, que convierten cada cucurucho en una experiencia.

Por qué todos hacen cola
Y es que vayas a la hora que vayas, hay colas interminables (dicen que son parte del encanto). Políticos, turistas y vecinos esperan pacientemente porque saben que ahí se sirven las mejores patatas fritas del mundo, según medios internacionales. La espera se convierte en un momento social: los bares de la plaza permiten consumir las patatas en sus mesas si pides una bebida, creando un ambiente único.
Los pequeños detalles históricos: de la visita de Merkel al New York Times
La ex canciller alemana Angela Merkel popularizó el kiosco entre los líderes europeos tras visitarlo durante una cumbre. Desde entonces, Maison Antoine es parada obligada para diplomáticos y periodistas. “Fue ella misma quien hizo el pedido de treinta cucuruchos para todo el mundo y quien los pagó”, contó su nieto.
Además de los cucuruchos, aquí se sirve la mitraillette, un baguette relleno de carne, verduras y patatas fritas. Un plato contundente que refleja la creatividad belga. Es posible que tardes en elegir el acompañamiento, hay más de 30 salsas: desde la clásica mayonesa hasta la andaluza, pasando por curry y tártara. Cada cliente puede crear su propia combinación en este kiosco octogonal con historia que tiene colas hasta la madrugada.

Más que comida: identidad belga
Las patatas fritas son patrimonio nacional. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando los pescadores belgas, ante ríos congelados, sustituyeron los peces por tiras de patata frita. Hoy, Bruselas cuenta con miles de puestos, pero Maison Antoine es el epicentro de esta tradición.
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Debes ir con tiempo, y pedir el clásico cucurucho con mayonesa belga. Acompáñalo con una cerveza local en la plaza (de hecho puedes coger las patatas y sentarte en cualquier bar, pub de la zona, está totalmente permitido), y disfrutar del ambiente más europeo e internacional. Ten en cuenta que Maison Antoine ha sido elegido por críticos y medios como el lugar donde se sirven “las mejores patatas fritas del mundo”, según el New York Times y TasteAtlas, por lo que estará disfrutando de un lugar mítico. Cierra sobre la 1:00 am, y hay quienes prefieren ir de noche para evitar la espera y disfrutar del ambiente iluminado.
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