Muere Antonio Tejero, autor del golpe de Estado del 23-F, a los 93 años
El teniente coronel de la Guardia Civil que encabezó el golpe del 23-F de 1981 ha fallecido este miércoles, según su familia.


Antonio Tejero Molina, el teniente coronel de la Guardia Civil que lideró el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ha fallecido este miércoles a los 93 años, según ha anunciado su familia. “Quiero comunicaros con profundo dolor que hoy, 25 de Febrero del 2026, mi padre: Antonio Tejero Molina ha fallecido en compañía de todos sus hijos. Habiendo recibido los últimos sacramentos y la Bendición de Su Santidad León XIV. Doy infinitas Gracias a Dios por su vida entregada y generosa para con Dios, España y su familia. Ruego una oración por su eterno descanso. Gracias”, han comunicado sus familiares.
El despacho de abogados de la familia ha informado de que Tejero ha muerto en Alzira (Valencia) en torno a las 18:45 horas de este miércoles “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia y tras haber recibido los santos sacramentos”. La muerte del coronel se produce tan solo dos días después del 45º aniversario del intento del golpe de Estado y el mismo día en el que el Gobierno ha publicado los documentos clasificados del golpe fallido.

Tejero nació el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), y en el momento del golpe de Estado se desempeñaba como teniente general de la Guardia Civil, donde ingresó en 1951. De ese cuerpo policial fue expulsado tras el 23-F, del que fue condenado por rebelión militar a 30 años de cárcel, aunque solo cumplió la mitad de la pena y fue liberado en 1996. Desde entonces, vivía en su provincia natal, Málaga.
Sus apariciones públicas fueron cada vez más reducidas. La última ocurrió en 2019, cuando asistió a la inhumación del cuerpo de Francisco Franco en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo (Madrid). En aquella ocasión, Tejero intentó, sin éxito, saltarse un cordón policial para acceder al panteón donde se enterró al dictador.

Tejero midió aquel 23-F la democracia, un invento recién estrenado en nuestro país y del que aún andábamos leyendo las instrucciones, intentando comprender cómo funcionaba ese nuevo mundo moderno. Durante unas horas, el coronel consiguió hacer viajar en el tiempo a millones de españoles, haciéndoles recordar las recientes y obsoletas pesadillas de un país resquebrajado.
El hombre que puso a prueba la democracia
Fue ese día, el 23 de febrero de 1981, cuando la democracia sufrió uno de los primeros reveses, con ese fallido golpe de Estado dirigido por guardias civiles y encabezado por el antiguo teniente coronel. Los disparos al techo y las paredes del hemiciclo, al grito de ‘¡Quieto todo el mundo!’, interrumpieron la sesión de investidura del presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo.
Con el paso de las horas, durante aquel día la tensión y las decisiones se iban acrecentando. Mientras que los representantes políticos se encontraban retenidos en el interior del Congreso de los Diputados, el capitán general de Valencia, Jaime Miláns del Bosch, ordenó la marcha de los tanques militares por las calles de la ciudad.
La intervención del Rey Juan Carlos I, el cual ordenó la retirada de los cuerpos militares, fue decisiva para frenar el golpe de Estado, que se produjo en un contexto de debilidad democrática, tras la dimisión de Adolfo Suárez, primer presidente del Gobierno en democracia y figura central de la Transición española.
En la madrugada del 24 de febrero, vestido con uniforme de capitán general de los Ejércitos, el actual Rey emérito se dirigió a la nación por televisión y se situó en contra de los golpistas y en defensa de la Constitución española. El golpe había fracasado. Milans del Bosch dio la orden de regresar a sus unidades y el secuestro del Congreso terminó al día siguiente, sin lamentar daños personales.
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