Miles de ‘bolas sucias’ invaden las playas de este icónico país: se necesitarán 2.000 millones de dólares para solucionarlo
El Gobierno de Nueva Gales anuncia la puesta en marcha de la renovación del sistema de alcantarillado para abordar el problema medioambiental.

Las playas de Sídney fueron testigos de la llegada de miles de pequeñas y misteriosas bolas negras. Desde 2024, quienes paseaban por las hermosas costas de la ciudad australiana podían encontrar restos de pequeñas bolas negras que ensuciaban las manos a la hora de tocarlas y no parecían ser ningún residuo de origen marino o natural.
Análisis preliminares realizados mediante espectroscopia de resonancia magnética nuclear de estado sólido intentaron dar respuesta al origen de las misteriosas bolas. En un principio, dichos análisis sugerían que podrían estar hechas de alquitrán y su origen podía estar relacionado con un vertido de hidrocarburos al mar a causa de un accidente o un acto deliberado. No obstante, la realidad llegó a ser mucho peor.
Se trataba de grumos de grasa, aceite, heces humanas, productos farmacéuticos, lubricantes, drogas y otros desechos de origen humano que, movidos por las olas, se moldean hasta llegar a la costa en forma de bolas negras. A estos grumos se les conoce como fatberg, una masa sólida y grande de grasa solidificada, aceites de cocina y desechos no biodegradables, como es el caso de toallitas, pañales o preservativos. Son de tamaño variable, pudiendo llegar hasta los 100 metros de largo, como el recientemente hallado en el distrito de Whitechapel de Londres, según informa el medio italiano Fanpage.
Miles de millones de euros invertidos
Las bolas negras que llegan a la orilla de las playas de Sídney provienen de un sistema de tratamiento de aguas residuales de Malabar, uno de los sistemas de alcantarillado más grandes de Australia y que sirve a 2 millones de personas. Los trabajadores lograron retirar aproximadamente 53 toneladas de material del fatberg, sin embargo, el corazón de estos residuos se encuentra en una zona inaccesible. Sydney Water, la empresa encargada de administrar el sistema, detalla la situación en la que se encuentra la gran bola de fatberg.
Según la empresa, el origen de los miles de bolas negras que llegan a las playas australianas se encuentra entre las compuertas y el túnel que descarga en el océano, a unos 300 metros de la abertura. El peligro viene de las compuertas, no es seguro evitarlas y su acceso se limita a las horas de marea baja. Como propuesta para solucionar esta situación está la inversión para una renovación masiva de todo el sistema de Malabar. Para prevenir la salud pública, mejorar el turismo y salvar el medio ambiente, el gobierno de Nueva Gales del Sur acaba de anunciar una inversión de 3.000 millones de dólares australianos, el equivalente a unos 1.720 millones de euros.
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La idea del gobierno es modernizar y ampliar durante los próximos 10 años el sistema de alcantarillado de Malabar. Este sistema suministra el alcantarillado de los poblados de Liberpool, Fairfield, Campbelltown y Malabar y su renovación afectará alrededor de 2 millones de personas. El objetivo de esta modernización del sistema de alcantarillado es reducir el volumen de aguas residuales que el sistema debe tratar.
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