Sociedad

Los científicos afinan la puntería y señalan que las personas nacidas en estos años viven más tiempo

Según las últimas investigaciones sobre longevidad, estas personas están experimentando un “aplazamiento de la mortalidad sin precedentes”.

Hombre jubilado
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La inmortalidad es uno de los anhelos del ser humano. Y conseguir una mayor longevidad es un paso para ello. La evolución ha hecho y hace parte del trabajo, pero las mejoras en las condiciones de vida y en la medicina consiguen que las personas en cada generación vivan un poco más que la anterior. Y ahora parece que los científicos han dado con la franja elegida.

Un estudio de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, afirma que los individuos nacidos entre 1910 y 1950 podrían experimentar una longevidad excepcional. “Se espera que a medida que envejecen, sus tasas de longevidad aumenten. La edad máxima de Gompertz (GMA), que indica el límite superior de la esperanza de vida humana, para las personas nacidas en esta cohorte podría aumentar hasta 10 años”, vaticina el profesor y líder de la investigación, David McCarthy, para la revista Live Science.

Para llegar a esta conclusión, los científicos han analizado los datos de mortalidad de cientos de millones de personas de 19 países industrializados que nacieron entre el siglo XVIII y el siglo XX, concretamente hasta 1969. El método para agilizar el tratamiento de la ingesta cantidad de información fue el de un modelo matemático que comparaba la diferencia entre tasas de mortalidad de personas entre 50 y 100 años con fechas de nacimiento distintas.

De esta forma, observaron que las personas concebidas entre 1910 y 1950 no presentaban cambios drásticos en mortalidad a edades avanzadas que fueran consecuencia de una menor probabilidad de muerte en edades tempranas. Por lo que, según los investigadores, esto significa que aún no se ha alcanzado el tope de vida humana, pues esta relación de tasas está balanceada. Es decir, mueren menos personas prematuramente y también a edades, históricamente, “octogenarias”.

De camino a superar el récord

Con estos datos sobre la mesa, no es de extrañar que la raza humana supere el récord de longevidad. La francesa Jeanne Calment murió en 1997 a los 122 años, y ostenta esta marca. El hombre más mayor que se conoce fue Jiroemon Kimura, de Japón, que falleció en 2013 a la edad de 116 años.

Pero es que se estima que se alcancen los 130 años o más. Según un informe del Foro Económico Mundial, solo hay un 13% de posibilidades de que cualquier persona llegue a esa edad en este siglo. Sin embargo, para 2080 se espera que aproximadamente 300.000 personas lleven viviendo 110 años, lo que aumentaría las probabilidades.

Para McCarthy, este potencial de batir los récords sólo sucederán si las actuales políticas siguen apoyando la salud y el bienestar de los mayores en un entorno medioambiental y económicamente estable. Además hay que añadir, que las estimaciones de este estudio son puramente matemáticas y no tienen en cuenta los factores biológicos de envejecimiento ni lo avances médicos futuros. Ejemplos de ellos pueden ser la aparición de enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer o el alzhéimer, o el progreso en la biomedicina.

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Aun así, el futuro predica más longevidad, y las sociedades tenderán a durar más años. Un factor “profundo”, según McCarthy, que implicará una importante reestructuración de las economías nacionales y de las vidas individuales.

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