La razón por la que planificar un viaje ayuda a cuidar nuestra salud mental, según un estudio
Estos son los siete tipos de beneficios que proporciona la planificación de viaje en la mente humana.

La anticipación de una escapada, la idea de descansar por unos días y la ilusión de planes que se salen de la rutina laboral son sentimientos beneficiosos para nuestra salud mental. A la hora de planificar un viaje se activa lo que se conoce como el “efecto anticipación” y puede llegar a ser incluso más beneficioso que el propio viaje.
Según un estudio de 2022, marcar en un calendario la fecha destinada a un viaje produce un impulso de bienestar que puede alargarse durante semanas. Además, según otro análisis, tener expectativas positivas sobre un viaje activan circuitos de recompensa en el cerebro y este libera neurotransmisores vinculados al placer y al bienestar, mejorando la salud mental durante los días previos.
Como resultado, planificar un viaje no es solo una actividad logística para aprovechar el tiempo fuera, sino también una estrategia de autocuidado que mejora el estado de ánimo y alivia la ansiedad. La ciencia establece que la planificación de un viaje es uno de los estados psicológicos más potentes a la hora de generar ilusión y felicidad.
Buen estado de ánimo
Ante la idea de disfrutar de unos días de tranquilidad y felicidad, el cerebro libera dopamina y genera placer y motivación a la persona. De esta manera, el imaginario de un futuro placentero mejora el estado de ánimo general, así como genera una sensación de propósito, da energía para afrontar los días que faltan para la escapada y suaviza la percepción de la rutina.
Menos estrés
A la hora de investigar sobre el destino, el cerebro sale inconscientemente de la rutina y se obliga a descansar, aunque sea por un momento. Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estos pequeños momentos de descanso sirven como una válvula de escape emocional y permite alterar entre tareas diarias y momentos de evasión mental.
Estimulación cognitiva
Cuando se planifica un viaje hay que cuadrar lugares y fechas. Estos ejercicios permiten desconectar por un momento la mente de la rutina diaria le y, además de proporcionar un descanso a nuestra mente, el cerebro activa áreas relacionadas con la creatividad, la memoria y la flexibilidad cognitiva. El resultado es un momento de ejercitación mental que despierta curiosidad y aumenta la capacidad de adaptación.
Regulación emocional
Siempre hay planes que salen peor de lo que se esperaba, aunque no siempre tiene por qué pasar. Planear un viaje implica también gestionar expectativas y estos momentos de planificación permiten al cerebro desarrollar habilidades de regulación emocional relacionadas con la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad de tomar decisiones y valorar lo esencial.
Relaciones sociales
Estos momentos son ideales para fomentar la comunicación y la cooperación entre un grupo de personas. Si es un viaje planeado por dos o más personas, siempre habrá propósitos e intenciones que pueden chocar. Por ese motivo, una planificación conjunta favorece el bienestar emocional al generar complicidad y reforzar la sensación de pertenencia.
Estabilidad mental
Al imaginar lo que se conoce como un “futuro positivo”, se evita que el cerebro esté constantemente pensando en la rutina diaria. La anticipación de experiencias placenteras puede ser un apoyo emocional que reduce la sensación de desgaste que generan las rutinas y ayudar a la hora de realizar obligaciones cotidianas.
Autoconocimiento
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En una planificación surgen dudas que nos hacen preguntarnos sobre lo que realmente queremos hacer, ver y, sobre todo, lo que necesitamos. Este tipo de cuestiones ayudan al motor de autoconocimiento y a reconectar con la identidad de uno mismo.
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