La profesora lee en voz alta el correo de un padre preocupado y la Justicia sanciona al colegio con 9.000 euros: “Confidencialidad”
Una profesora del colegio La Purísima de Jaén recibe una falta muy grave del colegio, además de la sanción económica, por vulneración de derechos.

Una situación de acoso en el Colegio La Purísima de Jaén ha acabado con una multa de 9.000 euros al centro, que se acogió a pagar pronto para que le rebajaran la sanción económica. Todo, por leer delante de clase un correo personal de un padre que solicitaba ayuda por la situación de su hija.
La profesora, en lugar de pensar qué acciones positivas podría llevar a cabo, consultar con la dirección, consejo escolar, nada más recibir el correo lo leyó en voz alta delante de toda la clase, dejando en posición de vulnerabilidad a la menor, que no sabía nada de ese correo de su padre y, además, sus ‘acosadores’ estaban presentes. No es que sea sólo un delito, sino que demuestra muy pocas dotes educativas y de empatía.
La misiva con detalle del acoso que sufría la menor por parte de la profesora vulneraba el artículo 5.1.f) del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), relativo al principio de “integridad y confidencialidad” de los datos personales. Una infracción «muy grave» ante la que la AEPD proponía una sanción al colegio de 15.000 euros, que luego fue rebajada.
El padre solicitaba una tutoría, tarea que entra dentro de las funciones de los profesores, así como velar por el bienestar de los menores dentro del aula, y en las instalaciones educativas. La profesora leyó todo el correo con frases como “se sentía abandonada, desatendida, maltratada, despreciada, insultada a veces y comparada de forma despectiva con terceros, o con la otra clase". La niña volvía a casa llorando, “encerrándose en su cuarto, y diciendo que no quiere salir porque la van a echar del colegio. Que menos mal que ya no tiene amigas", añadía el padre.
El colegio pidió disculpas a la familia, pero no la profesora. “Dice mi hija que la profesora volvió a hablar del asunto. Concretamente, refiriéndose a ella, dijo en voz alta en clase que por lo visto había herido los sentimientos de algún compañero, y que por lo visto ya no se podía decir la verdad”, una educadora de otro siglo, no sólo por desconocer la legalidad de la protección de datos, sino por mostrar cero interés en solucionar un problema grave dentro de su clase que afectaba sobremanera a una menor, cuya familia estaba pidiendo ayuda dando los pasos correctos, porque no llamó a Inspección Escolar ni activó ningún protocolo de acoso, que podría haber hecho y abrirse una investigación, sin olvidar que siempre se puede acudir a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
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De hecho, en una reunión a tres bandas, colegio, profesora y familia, la educadora, ésta acusaba a los padres “de actuar mal” y añadía una frase, "teníamos que pedirle perdón, que no sabíamos educar a nuestros hijos", tal y como ha relatado el padre.
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