La playa paradisíaca ‘atrapaturistas’ en mitad de Marruecos que fue territorio español hasta 1969
Un rincón costero entre el Atlántico y el desierto está despertando el interés de los viajeros europeos.

Sidi Ifni, una pequeña ciudad del suroeste de Marruecos, fue territorio español hasta 1969 y ahora se está consolidando como un atractivo destino turístico. Todo gracias a su mezcla de arquitectura colonial, historia compartida con España y espectaculares paisajes costeros. Situada a poco más de 170 kilómetros al sur de Agadir, esta localidad se ha ganado el apodo de “paraíso atrapaturistas”, por su magnetismo singular frente al Atlántico.
La historia de esta ciudad no es menor. El territorio de Ifni fue concedido a España en 1860 por el sultán Mohamed IV tras la Guerra de África, aunque su ocupación formal no se produjo hasta 1934, durante la Segunda República. Tras la independencia de Marruecos en 1956, el rey Mohamed V impulsó un conflicto armado para recuperar el enclave, lo que desembocó en la conocida Guerra de Ifni. Finalmente, España cedió el territorio el 30 de junio de 1969, poniendo fin a más de un siglo de presencia en la zona.
Entre la historia y el encanto natural
La huella española sigue viva en sus calles, especialmente en el centro urbano, donde destacan construcciones emblemáticas como la Plaza de Hassan II, antigua Plaza de España, decorada con azulejos de inspiración andaluza. También sobresale la antigua Iglesia de Santa Cruz, que hoy funciona como Tribunal de Justicia, o el Palacio del Gobernador, reconvertido en Palacio Real. Todo el conjunto forma un testimonio visual del pasado colonial de la ciudad.
Pero Sidi Ifni no solo seduce por su historia. Las playas que la rodean son uno de sus principales reclamos turísticos, siendo la de Legzira la más conocida por sus impresionantes arcos de piedra natural esculpidos por el mar. Esta playa, de arena dorada y prácticamente desierta, es ideal tanto para el descanso como para los amantes del surf.
Su ubicación estratégica entre el océano y el desierto le otorga una belleza singular. La ciudad ofrece, además, tranquilidad, precios accesibles y una oferta cultural que difiere bastante del turismo masificado de otras urbes marroquíes como Marrakech o Casablanca. Cada vez más viajeros, especialmente europeos, la eligen para conocer otra cara de Marruecos.
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Sidi Ifni representa una fusión poco habitual entre legado colonial, naturaleza salvaje y cultura marroquí, lo que la convierte en un destino con identidad propia. Aunque no figura aún entre los grandes nombres del turismo internacional, quienes la descubren no tardan en recomendarla.
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