Sociedad

La pareja de jubilados que recibió una ‘llamada’ del banco y perdió todos sus ahorros: “Nos quedan 35 euros en la cuenta”

Los estafadores se hicieron pasar por empleados del banco de la pareja y ambos acaban entregando sus tarjetas bancarias en un sobre.

La pareja de jubilados que recibió una ‘llamada’ del banco y perdió todos sus ahorros: “Nos quedan 35 euros en la cuenta”
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Marta Tejedor
Actualizado a

Ketty Bleus, de 80 años, y Jean-Louis Rubens, de 82 años, fueron testigos de una estafa que les dejó sin nada. La pareja de jubilados de Kerniel, Bélgica, había recibido una llamada de su bando, BNP Paribas Fortis, a las diez de la mañana para confirmar un movimiento sospechoso en sus cuentas bancarias.

Según el empleado del banco, una de las cuentas de la pareja había intentado hacer una transferencia de 2.000 euros. Jean-Louis, quien había cogido la llamada, negó que ese traspaso de dinero se hubiera hecho de manera voluntaria. “Ah, sospechamos que algo iba mal, así que detuvimos el pago”, le confirmó el empleado, según informa HLN. El anciano se preocupó por sus ahorros, pero el trabajador le aseguró que todo iba bien.

Ese mismo día, 25 de julio, la pareja volvió a recibir una llamada del banco a las cuatro de la tarde. Se trataba de la segunda parte de una estafa planeada minuciosamente. El supuesto trabajador del banco que les había llamado antes era en realidad un timador. La misma persona volvió a llamarles por la tarde. Según la anciana pareja, en la anterior llamada el estafador les había explicado que alguien había entrado en uno de sus ordenadores y había intentado hacer una transferencia con sus cuentas.

Una petición peculiar

“Queremos asegurarnos de que sus cuentas estén seguras, así que conectaremos su computadora a la nuestra para realizar tres análisis”, explicó el estafador. Jean-Louis estuvo en llamada con el supuesto empleado del banco durante cuatro horas, siguiendo cada uno de los pasos que le indicaba. Después de tanto tiempo, el mensaje ‘Virus eliminado correctamente’ apareció en la pantalla del ordenador del anciano.

Esta aparición tranquilizó al anciano, pero el supuesto trabajador le dijo que no se relajase aún. Según cuenta la pareja en el medio holandés, el estafador le explicó al anciano que “quería ser precavido” y que mandaría a alguien para recoger sus tarjetas bancarias. Para “garantizar” la seguridad de las cuentas de la pareja, el estafador le indicó al anciano que debían de entregar sus tarjetas del banco en un sobre y que les mandarían unas nuevas el lunes a su buzón.

No les dieron tiempo a dudar

La proposición del supuesto trabajador del banco de ofrecer las tarjetas en un sobre es algo inusual, no obstante, los estafadores lo tenían todo planeado. Para que la pareja de ancianos se sintiera más confiada, el timador les explicó que debían de conocer una contraseña y preguntársela al repartido, si este la decía correctamente le podían entregar las tarjetas.

Antes de que Jean-Louis preguntase más sobre el supuesto mensajero, el estafador le tranquilizó explicándole que la persona que iba a recoger sus tarjetas no conocía el PIN de sus cuentas y que, por tanto, no podía utilizarlas si decidía robarlas. Esta afirmación pareció convencer un poco más al anciano, pero no tuvo tiempo de pensarlo muy bien.

Nada más colgar la llamada, alguien llamó al timbre. Era el supuesto mensajero del banco que venía a por las tarjetas. “No me dieron ni cinco minutos para pensar. De lo contrario, podría haberlo reconsiderado o cortado las tarjetas, pero no me dieron ese tiempo”, se lamenta la pareja. Le entregaron el sobre con las tarjetas bancarias y el mensajero se marchó.

Se quedaron sin nada

Llegó el lunes, pero las tarjetas nuevas no llegaban. Esperaron al martes, pero tampoco. La pareja decidió llamar al número que el supuesto trabajador les había dado en caso de que sucediera algo, pero no había respuesta. La pareja llamó al banco y les plicaron que nadie les había llamado antes. Asustados, le pidieron al banco de comprobar los movimientos de sus cuentas y en ese momento se dieron cuenta de que habían caído en una estafa.

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Sumando la cuenta de ambos más una de ahorros, la pareja de ancianos se había quedado solo con 35 euros. Los ahorros para la jubilación y la pensión que Ketty acababa de recibir se habían esfumado. Cuando dos de sus vecinos se enteraron de lo ocurrido no dudaron en ayudarles. Abrieron una campaña solidaria y en unos pocos días reacudaron más de 13.000 euros. “Incluso ha venido gente a casa que no podía donar en línea, pero que quería apoyarnos. Nuestros vecinos son nuestros ángeles de la guarda”, exclama emocionada Ketty.

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