La misteriosa ciudad subterránea a dos pasos de España con 2.500 años de antigüedad y más de 1.000 túneles
Orvieto, la ciudad italiana que esconde un laberinto milenario bajo sus calles.

A simple vista, Orvieto parece uno de tantos encantadores pueblos medievales que salpican el corazón de Italia. Con sus calles empedradas, su imponente catedral gótica y su atmósfera tranquila, esta localidad de Umbría atrae a miles de turistas cada año. Pero lo que muchos desconocen es que, bajo sus cimientos, se extiende una segunda ciudad: un vasto sistema subterráneo tallado en roca volcánica hace más de dos milenios.
Orvieto se asienta sobre una gran meseta de toba, una piedra porosa de origen volcánico, y ese terreno blando permitió a sus antiguos habitantes excavar a lo largo de siglos una impresionante red de túneles, pozos, galerías y cámaras.
Aunque la ciudad fue posteriormente romanizada, sus orígenes se remontan a la civilización etrusca, una cultura pre-romana que floreció en el centro de Italia entre los siglos IX y I a.C. Orvieto, conocida entonces como Velzna, fue una de sus ciudades más destacadas. Los túneles comenzaron a excavarse durante ese periodo, principalmente con fines defensivos y prácticos, desde el acceso al agua en tiempos de asedio hasta el almacenamiento de alimentos.
Un redescubrimiento fortuito en el siglo XX
Durante siglos, el entramado subterráneo de Orvieto permaneció olvidado, hasta que, en la década de 1980, un desprendimiento de tierra cerca del Duomo di Orvieto reveló una oquedad inesperada. Lo que parecía un simple socavón condujo a un hallazgo arqueológico mayor: más de 1.200 cámaras excavadas en distintos niveles bajo la ciudad.
Fue entonces cuando grupos de espeleólogos y arqueólogos locales comenzaron a explorar con mayor profundidad. Desde entonces, se ha habilitado una parte del recorrido para visitas guiadas, conocidas como Orvieto Underground, donde los visitantes pueden adentrarse en pasadizos oscuros, pozos de agua y salas de herramientas que parecen detenidas en el tiempo.
La ciudad subterránea no solo atrae a turistas curiosos, sino también a investigadores internacionales interesados en las técnicas de excavación de los etruscos y su conocimiento de la ingeniería hidráulica. En muchos sentidos, estas galerías muestran un dominio sorprendente del entorno y una visión estratégica del territorio.
Además, su preservación se ha convertido en un ejemplo de cómo se puede combinar el turismo sostenible con la conservación del patrimonio cultural.
Orvieto, ubicada entre Roma y Florencia, es fácilmente accesible desde ambas ciudades en tren o coche. Su cercanía la convierte en una escapada perfecta para quienes desean sumergirse en la historia menos conocida de Italia.
El silencio de sus túneles contrasta con la belleza de la ciudad en superficie, creando una experiencia única que conecta al visitante con una civilización que, aunque extinguida, dejó huellas profundas bajo tierra.
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Definitivamente. Orvieto no solo ofrece vistas panorámicas sobre el valle del Tíber o una de las catedrales más imponentes del país, sino también un viaje fascinante al interior de la tierra, donde cada piedra cuenta una historia que empezó hace más de 2.500 años.
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