La historia de Carmelo, el padre que encontró a su hijo en la tragedia de Adamuz gracias a un ‘ángel’: “Si me lo permites, queremos ir a darte un abrazo”
Un padre relata el tiempo de incertidumbre y espera, los 290 km desde su casa al lugar del accidente para poder encontrar a su hijo, y el encuentro telefónico con la primera persona que le ayudó.


La vida cambia en las cosas normales, no en las extraordinarias. En una revisión médica, en un tren, en un cruzar la calle, en una carrera más. Carmelo escuchó el accidente de Adamuz desde casa, como toda España. Su hijo José Manuel, de 21 años, viajaba con un amigo, habían ido el fin de semana a Madrid, al fútbol, al Santiago Bernabéu. Su ubicación, vagón número 1, el que chocó de frente.
Salió de casa, en Punta Umbría, Huelva, hasta Córdoba, hasta Adamuz. El amigo salió por su propio pie, estaba bien, pero no sabía nada de su hijo, ni un mensaje, ni una señal, ni una llamada. La espera le superó, y decidió actuar. Tal y como ha contado en la Cadena COPE, su hijo sufrió heridas en la cabeza y en un brazo, está consciente y fuera de peligro. “No se ha enterado de nada porque estaba dormido y sólo sintió el porrazo”.
De su pueblo, en ese tren, viajaban más vecinos, “por lo menos 10 personas” y, de momento, todos se encuentran bien. “Gracias a dios, todos, creo que están bien”, ha concluido. Pero en la historia de Carmelo hay más, porque encontró a quien salvó a su hijo.
👏 Toñi Moreno le pregunta a Julio por la ropa que llevaba ese día antes de darle paso de nuevo a Carmelo.
— CanalSur (@canalsur) January 20, 2026
Todo lo que pasa a partir de ahí es pura emoción👇https://t.co/LNCMtHZrXp
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Ha sido en el programa de Toñi Moreno en Canal Sur cuando ha podido conocer a Julio, el chico de 16 años que salió corriendo con un amigo para ayudar en todo lo que pudo a los heridos, y una de esas ayudas ha sido fundamental para las familias, guardar los teléfonos móviles que iba encontrando para confirmar después que estaban bien, darles ropa (la de pescar porque no tenían otra cosa), para ayudarles a salir ahí.
“¿Tú eres el que sacaste a mi hijo? ¿Tú eres el que sacaste a mi hijo?”, preguntó el padre visiblemente nervioso. Julio no dudó: “Sí, que le gustaba el fútbol, ¿no?”. La confirmación hizo que Carmelo no pudiera contener la emoción y exclamó: “Tú eres el ángel de mi hijo. ¡Madre mía!” Carmelo, y Julio, y su amigo Jose, han contado que su hijo pensaba que estaba en un sueño, le pedía que le despertaran. “Si me lo permites, queremos ir mi familia y yo a darte un abrazo”.
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Un encuentro telefónico que pone la piel de gallina, un encuentro físico que llegará, cuando José Manuel se recupere. Un abrazo que esperan Carmelo especialmente, y Julio, que se relevaba con su amigo Jose, quien no puede faltar en ese abrazo, porque no podían más. Y sí, nuevamente, el pueblo salva al pueblo.
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