Sociedad

Groenlandia no es la primera: Estados Unidos compró tres islas habitadas

Las actuales Islas Vírgenes estadounidenses pertenecieron una vez al colonialismo danés y su venta solo se acordó una vez entrada la Primera Guerra Mundial.

Vista panorámica de las Islas de Santo Tomás, Islas Vírgenes de los Estados Unidos
Sunil Pereira
Marta Tejedor
Actualizado a

Al tiempo que la OTAN planea una nueva negociación con Estados Unidos para calmar la insistencia de su presidente, Donald Trump, para anexionar Groenlandia al país norteamericano, la historia recuerda un suceso similar hace más de un siglo atrás. En la Primera Guerra Mundial, semanas antes de la entrada de Estados Unidos a la guerra, el país norteamericano acordó una transacción con Dinamarca marcada por la situación bélica que vivía en eses momento el mundo.

Se trata de la anexión de las Islas Vírgenes el 31 de marzo de 1917, las islas de Saint Thomas, Saint John y Saint Croix pasaron a manos estadounidenses por un valor total de 25 millones de dólares en oro, el equivalente aproximado a 500-600 millones de dólares actuales. Las “Indias Occidentales Danesas”, nombre por el que se conocía a las tres islas antes de la compra del presidente Woodrow Wilson, fueron el resultado de medio siglo de negociaciones fallidas que solo se desbloquearon por la presión bélica de la Primera Guerra Mundial.

A día de hoy, las huellas del antiguo reinado imperial danés siguen presentes en las islas. Entre establecimientos de McDonald’s y Home Depot, los nombres y las señales de las calles en danés, como Frederiksted, aún recuerdan un antiguo pasado europeo. Los edificios, a diferencia de las casas de madera características de Estados Unidos, presentan un estilo rojizo gracias a los ladrillos exportados en barcos a través del Atlántico. Ahora, todas esas huellas recuerdan un momento de la historia en la que la población danesa vio cómo el capitalismo estadounidense se apropiaba de sus calles.

Ni voz ni voto para los daneses

Stephanie Chalana Browun, historiadora visual afrocaribeña con profundas raíces en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, recuerda cómo la historia puede volver a repetirse ante las presiones e insistencias del presidente Donald Trump. “La historia nunca se repite de la misma manera, sino que se muestra de forma diferente”, explica ella según informa USA Today News. Los antepasados de Brown llegaron a las islas como esclavos de las potencias coloniales danesas y ahora, siglos después, la historiadora forma parte de un grupo de personas que trabajan para conseguir reparaciones de Dinamarca.

Ante la situación que vive la población danesa en Groenlandia bajo las insistencias de Trump, Brown recuerda cómo sus antepasados fueron arrancados de su cultura y tierra sin su consentimiento. Ahora, varias décadas después, la historiadora se muestra preocupada por los residentes de Groenlandia, quienes prevé que no tengan cabida en las decisiones sobre el futuro uso de sus tierras. “Lo entiendo porque a mis familiares les pasó lo mismo”, explica Brown, “no quiero que vuelva a ocurrir en otro lugar”.

Nueva pesencia militar en las islas

Felipe Ayala, miembro del Saint Thomas Historial Trust, organización sin ánimo de lucro destinada a identificar y proteger el patrimonio cultural e histórico de la isla, asegura que la población está más centrada en las acciones internacionales que en lo que ocurre en su propio territorio. Con la compra de Wilson de las Islas Vírgenes, Estados Unidos aseguraba un desarrollo militar en las antiguas islas danesas, motivo principal por el que se acordó la anexión. Sin embargo, la base aérea de la Armada estadounidense se cerró en 1948 y las islas nunca llegaron a ser ese importante recurso militar que se prometió.

Desde ese momento, los isleños solo han visto dos portaciones de la Armada, el USS Gerald R.Ford y el USS Iwo Jima, en diciembre como apoyo para los esfuerzos administrativos de Trump para interrumpir el narcotráfico y capturar al líder venezolano Nicolás Maduro. La presencia de los buques de guerra en las Islas Vírgenes aumentó las preocupaciones y curiosidades de sus habitantes. Según informa Ayala, “al salir de nuestros porches, la mayoría de las casas tienen vistas al puerto y a la bahía”. “Ver portaaviones y conocer el clima político de la región nos pilló un poco desprevenidos”.

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Después de la captura del presidente venezolano, Trump intensificó sus llamados a anexar Groenlandia y amenazó con adquirir Groenlandia de una manera “no formal”. “Es posible, todo es posible” advirtió Trump sobre la propiedad estadounidense. Los crecientes discursos del presidente estadounidense sobre la anexión del territorio danés generan ahora una mayor empatía y preocupación por sus habitantes entre los residentes de las Islas Vírgenes, sobre todo entre los ascendientes vinculados al colonialismo danés, como es el caso de Brown.

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