Sociedad

Estos son los ocho momentos en las que es mejor guardar silencio, según la psicología

A veces, no decir nada es la manera más profunda de comunicarse. La psicología explica por qué el silencio puede hablar más que las palabras.

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Tero Vesalainen
Actualizado a

La comunicación es un camino de doble sentido: hablar y escuchar. Pero en determinadas ocasiones, no decir nada puede ser la mejor opción. Aunque tendemos a pensar que las palabras tienen poder, también lo tiene el silencio. Saber cuándo callar puede desactivar una situación difícil o evitar que se genere una.

Aquí tienes algunos casos en los que puede ser beneficioso mantener el silencio:

Cuando estás dominado por la rabia

Las emociones intensas pueden provocar que digamos cosas precipitadas de las que luego nos arrepentimos. La psicología advierte que cuando estamos enfadados, nuestra capacidad de procesar información se reduce y nuestro juicio se nubla. En esos momentos, lo más sensato es guardar silencio y dar un tiempo hasta que la tormenta interna baje.

Cuando necesitas escuchar

Muchas veces, en lugar de realmente atender a alguien que nos cuenta sus problemas, queremos responder, dar consejos o compartir nuestra propia experiencia. Pero la investigación muestra que la escucha activa (prestar atención sin interrumpir) fortalece la conexión y hace que la otra persona se sienta escuchada y valorada.

Cuando estás a punto de revelar un secreto

Revelar algo sensible, ya sea un secreto, información confidencial o tal vez un detalle personal, puede generar estrés o culpa, especialmente si no estaba destinado a compartirse. En negociaciones o relaciones, callar puede equivaler a tener una ventaja. Confiar lleva tiempo, pero romper esa confianza puede ocurrir en un instante.

Cuando estás observando y aprendiendo

Permanecer en silencio no significa estar inactivo: puede ser una oportunidad de absorber información, observar cómo actúan los demás, reflexionar y aprender. Los estudios sugieren que quienes dedican tiempo a pensar en lo aprendido suelen desarrollarlo de forma más profunda.

Cuando alguien está de duelo

Cuando una persona se encuentra en un estado de dolor o pérdida, las palabras pueden quedarse cortas y a veces incluso aumentar la incomodidad. En esos momentos, el silencio puede ser la respuesta más compasiva: tu presencia sin palabras puede expresar apoyo de una forma poderosa.

Cuando recibes críticas

Frente a la crítica, nuestra reacción natural puede ser defendernos o justificar nuestros actos. Sin embargo, guardar silencio en lugar de contestar de inmediato da margen para digerir lo recibido, reflexionar y, si corresponde, responder de manera más madura.

Cuando las palabras hieren

Las palabras pueden ser un arma de doble filo y cuando se pronuncian en un contexto de tensión o impulsividad, pueden dañar relaciones de modo irreversible. En estos casos, el silencio actúa como escudo: evita que una conversación se convierta en un conflicto.

Cuando simplemente no estás listo para hablar

Puede haber momentos en los que la conversación exige una respuesta que no tienes, o en los que tú mismo no estás preparado para expresarte. En esos instantes, callar es una forma de autocuidado: reconoce que necesitas tu tiempo para ordenar pensamientos y emociones antes de abrir la boca.

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Aunque a lo largo de la historia el silencio ha sido visto muchas veces como algo negativo o pasivo, la psicología sugiere que es todo lo contrario. El silencio tiene su propio poder: puede reconciliar, dar cobijo, abrir camino al entendimiento.

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