España tiene todos los papeles para fabricar el electrónico chino de 14.000 euros: “Una vez más Italia ha perdido”
España se perfila como el centro de producción del Leapmotor B10 en Europa.

El gigante automovilístico Stellantis planea trasladar la producción del SUV eléctrico Leapmotor B10 a España, desplazando a Italia como posible sede de fabricación. La decisión responde a factores económicos, políticos y estratégicos que consolidan a la península ibérica como un polo industrial clave para la movilidad eléctrica en Europa.
Uno de los principales motivos detrás de esta elección es la diferencia de costos de producción entre ambos países. Según el director de Stellantis en Europa, Jean-Philippe Imparato, ensamblar un vehículo en Italia cuesta 1.414 euros por unidad, mientras que en España el coste es de solo 516 euros. Esta brecha de precios se debe, en gran parte, al costo energético y a la infraestructura de producción más eficiente en territorio español. “Una vez más Italia ha perdido”, afirma el director. La competitividad española en el sector automotriz ha sido clave para atraer a empresas extranjeras. Con una amplia red de proveedores, fábricas modernizadas y una mano de obra altamente cualificada, el país se ha consolidado como un destino atractivo para las grandes marcas.
200 millones por una planta en Zaragoza
Leapmotor, la empresa china parcialmente controlada por Stellantis, ha proyectado una inversión de 200 millones de dólares para establecer una línea de ensamblaje en España. Fuentes cercanas a la operación señalan que la ubicación más probable es una planta cerca de Zaragoza, aunque también se barajaron opciones en Alemania y Eslovaquia.
La elección de España no solo responde a factores económicos, sino también a la posibilidad de obtener subvenciones gubernamentales para fomentar la producción de vehículos eléctricos. Las autoridades locales ya están en conversaciones con la empresa para garantizar la máxima rentabilidad de la inversión.
Más allá de los costos, la decisión de Leapmotor también tiene un trasfondo político. En los últimos meses, el gobierno chino ha instado a sus empresas a evitar inversiones en países que han respaldado las medidas proteccionistas de la Comisión Europea contra los coches eléctricos chinos. Italia se ha alineado con Bruselas en la imposición de aranceles a las importaciones chinas, lo que ha generado un clima poco favorable para la llegada de inversiones procedentes del gigante asiático.
En cambio, España ha mantenido una postura más neutral, lo que ha facilitado las negociaciones con Leapmotor. Este enfoque pragmático ha sido clave para atraer la producción del B10 y posicionar al país como un socio estratégico para la expansión de la industria china en Europa.
La llegada de Leapmotor a España supondría un fuerte impulso para la industria automotriz nacional, consolidando al país como un referente en la fabricación de vehículos eléctricos. Además de generar empleos directos e indirectos, la inversión china fortalecería la red de proveedores locales y reforzaría el papel de España en la transición hacia una movilidad sostenible.
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Mientras Italia ve cómo se le escapan oportunidades de inversión, España se afianza como uno de los centros de producción más atractivos para la industria automovilística global. Si las negociaciones avanzan según lo previsto, en 2026 las fábricas españolas podrían empezar a ensamblar el Leapmotor B10, un SUV eléctrico que promete revolucionar el mercado con un precio altamente competitivo de 14.000 euros.
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