El distrito histórico donde el alquiler está a 88 céntimos al año con la condición de rezar tres oraciones al día
Vivir en el barrio de Fuggerei en Augsburgo, Alemania, impone dos condiciones: rezar tres oraciones al día y pagar al cura local la misma cantidad de alquiler.


A la hora de buscar un alquiler de vivienda asequible tal nos estemos centrando en el lugar equivocado, en la ciudad e incluso país equivocado. Que te digan que hay un barrio en Europa con la vivienda social más antigua, data de 500 años, y que puedes optar a vivir por 88 céntimos de euro al año... Pues uno quiere mudarse en ese momento y aprender alemán en segundo siguiente.
Se trata de Friggei, un barrio histórico alemán, donde la tradición dice que lo que pagues de alquiler, se lo debes abonar también al cura local (hablamos de 88 céntimos de euro). Y añaden un pequeño precepto para vivir bajo estos muros centenarios: rezar el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo.

Este complejo de viviendas sociales consta de 142 casas y alberga a 134 residentes (90 mujeres y 44 hombres). Fuggerei fue fundada en 1521 por Jakob Fugger (de ahí el nombre) para los ciudadanos más pobres de entonces. Este banquero y consejero de Maximiliano I creó este barrio donde el alquiler anual era de un florín renano, que hoy se ha convertido en 88 céntimos.
Los requisitos para vivir en Fuggerei siguen siendo los mismos que en su fundación: ser católico, necesitar ayuda y haber vivido en Augsburgo al menos dos años. Casi todos los habitantes son personas mayores en situación de vulnerabilidad, pero se están planteando abrir el espacio a generaciones más jóvenes e incluso familias.

La lista de espera para optar a una de estas viviendas es de años. El complejo hoy tiene 67 casas adosadas cubiertas de estuco y hiedra color ocre, en un recinto amurallado cerca del corazón medieval de la ciudad. Un sueño para muchos. De hecho, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajó desde Bruselas para visitar el proyecto y dirigirse a los dignatarios reunidos en el Salón Dorado de Augsburgo para celebrar el medio milenio de la Fuggerei, y afirmó, podría inspirar la futura reconstrucción de la Ucrania devastada por la guerra y se comprometió a plantear la idea al presidente Volodímir Zelenski. Europa, añadió, necesitaba “más Fuggereis”.
Cada vivienda, reconstruida y equipada con electricidad y sanitarios modernos tras sufrir daños durante la Segunda Guerra Mundial, tiene una entrada individual, cada una con un timbre de forma diferente. Sin embargo, el complejo cuenta con zonas comunes que incluyen una capilla barroca, una cervecería al aire libre y un comedor, donde se sirven desayunos semanales y entretenimiento regular, de forma gratuita. El residente de mayor edad tiene 93 años y el menor, siete meses. Todos pueden quedarse el tiempo que deseen. Pocos se marchan antes de necesitar atención las 24 horas.
El toque de queda a las 22:00 horas, establecido originalmente para proteger a los residentes de Fuggerei de los borrachos beligerantes que rondan las calles, también sigue vigente. Quienes se queden fuera después de esa hora deben pagar una multa de hasta 1 € para volver a entrar, dependiendo del retraso.
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