El calvario de una familia para poder bañarse en la playa: “Obligados a pagar 14 euros y caminar 3 kilómetros”
“Esta no es mi Cerdeña”: un bañista sardo no reconoce su propia isla cuando va a la playa.

Lo que debía ser un domingo de descanso en familia se convirtió para Marco, un trabajador sardo, en una odisea marcada por precios abusivos, largas caminatas y playas inaccesibles. Su intento de disfrutar de Scoglio di Peppino, uno de los paraísos naturales de la isla, terminó en indignación.
Concesiones privadas, aparcamientos caros y tumbonas vacías fueron parte del panorama que encontró. Marco denuncia que la costa, incluso en pleno agosto, está monopolizada por balnearios, dejando a los propios sardos sin espacios libres para bañarse o jugar con sus hijos.
Un mar de tumbonas y sombrillas
En Scoglio di Peppino, playa de Cerdeña, un kilómetro —o incluso dos— de arena permanece ocupado por filas de sombrillas y tumbonas privadas. La mayoría, según denuncia Marco, están vacías mientras las familias deben caminar varios kilómetros para encontrar un rincón libre.
“Pido que se controlen las concesiones de playa. Estamos hablando de un kilómetro, quizá dos, de playa en Scoglio di Peppino, completamente ocupada por tumbonas y sombrillas” declaró el bañista.
Precios de aparcamiento desorbitados
Noticias relacionadas
A las inmesas filas de sombrillas y tumbones se suman los precios desorbitados de los aparcamientos: 14 € por un día de playa con tu familia. Para muchos residentes, el precio de un baño en su propia isla se ha convertido en un lujo que en muchas ocasiones, solo los turistas pueden permitirse.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar