¿Cuál ha sido el tsunami registrado más potente de la historia, qué velocidad alcanzó y cuánta altura alcanzaron las olas?
El maremoto que alcanzó más de 500 metros de altura en Estados Unidos.

En 1958, se produjo en la bahía de Lituya, Alaska, el ‘megatsunami’ más potente del que se tengan registros. El fenómeno arrasó más de 10 km2 de bosque con olas que alcanzaron un ‘run-up’ de más de 500 metros, es decir, se elevaron más de medio kilómetro por encima del nivel del mar.
Un tsunami atípico
Según el Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos (PEM), el 80% de tsunamis surgen a partir de terremotos.
En este caso, la ola de Lituya no fue directamente provocada por un movimiento sísimico. La causa fue un desprendimiento de entre 35 y 40 millones de metros cúbicos de rocas y hielo que se precipitaron desde una altura de más de 500 metros.
El desprendimiento sí fue causado por un terremoto, concretamente de uno de magnitud 7.8 en la escala de Richter, sin embargo, lo que ocasionó el megatsunami no fue el movimiento sísmico, sino la precipitación de roca y hielo desde el glaciar ubicado a unas 13 millas del Lago de Lituya.
La ola no tuvo un recorrido ni una fuerza de arrastre propia de otro tipo de tsunamis, más bien fue una masiva y abrupta cortina de agua que arrasó todo a su paso en un periodo de tiempo muy reducido. A pesar de su alcance, el megatsunami alcanzó una velocidad de más de 200 km/h que fueron disminuyendo a medida que se propagaba.
Lituya, un lugar inhóspito
A pesar de la magnitud de la catástrofe, el maremoto más grande de la historia tuvo lugar en Alaska, el estado de Estados Unidos con menos densidad poblacional. La bahía de Lituya es un inhóspito fiordo rodeado de montañas, laderas, y glaciares.
Dada la baja densidad poblacional de Alaska y de la zona en la que está ubicada la bahía, la megaola -cuya energía liberada se estima a la de 5.000 bombas atómicas- terminó con la vida de 5 personas, una cifra baja si consideramos los fallecidos que podría haber provocado en otro área.
Alarma medioambiental
El fenómeno de Lituya también tuvo implicaciones medioambientales importantes. El megatsunami no solo devastó la vida humana en su camino, sino que arrasó grandes extensiones de bosque y ecosistemas costeros.
La fuerza de la ola y su impacto provocaron una alteración significativa de la fauna y flora local, destruyendo hábitats naturales de numerosas especies.
A medida que el cambio climático acelera el deshielo de glaciares y altera el equilibrio de los ecosistemas, fenómenos como el de Lituya podrían volverse más frecuentes, poniendo en peligro tanto a las especies locales como a la infraestructura humana en zonas cercanas a costas y glaciares.
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Aunque la bahía de Lituya se encuentra en una zona remota, el caso sirve como un recordatorio de los efectos imprevistos y potencialmente devastadores que pueden surgir a partir de cambios naturales en el medio ambiente, muchos de los cuales están siendo acelerados por el calentamiento global.
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