Así es la fragata ‘Cristóbal Colón’ que España envía a Chipre tras el ataque a Irán: radar Aegis y defensa antimisiles
La Armada despliega su barco más moderno para proteger a nuestro socio europeo y hacer de escudo frente a la escalada bélica en Oriente Próximo.

El Gobierno de España ha ordenado poner rumbo a Chipre a la fragata “Cristóbal Colón” (F-105) para blindar el Mediterráneo oriental tras la grave escalada bélica provocada por los ataques de Irán. Este movimiento busca dar apoyo militar y protección a la isla, un socio de la Unión Europea que, por su ubicación en el mapa, está a un paso del foco del conflicto. La misión, coordinada por el Ministerio de Defensa, no será en solitario: el buque español se unirá al grupo de combate del portaaviones francés Charles de Gaulle y a navíos griegos, formando un potente frente europeo que llegará a la zona en torno al 10 de marzo.
La principal característica de este buque de la Armada es su sistema de combate Aegis. Este avanzado radar de tecnología estadounidense funciona como un escudo antiaéreo flotante, capaz de detectar y seguir decenas de amenazas simultáneas a cientos de kilómetros de distancia, ya sean drones o misiles balísticos.
Gracias a esta tecnología, la fragata puede vigilar el espacio aéreo chipriota en coordinación con las baterías Patriot que el Ejército español mantiene desplegadas en Turquía, reforzando la seguridad de la región ante posibles ofensivas.
A nivel armamentístico, la “Cristóbal Colón” está equipada con una defensa antimisiles de alta precisión. Su sistema de lanzamiento vertical cuenta con misiles SM-2, diseñados para interceptar objetivos a más de 150 kilómetros de distancia y 20 de altura.
El peso de un nombre histórico
Esta imponente F-105 no es una embarcación cualquiera. Construida en los astilleros de Navantia en Ferrol y entregada a la Armada en octubre de 2012, es el sexto buque español a lo largo de la historia bautizado en honor al descubridor Cristóbal Colón. Este linaje naval, que arrancó con una fragata de vela en 1782 y pasó por históricos cruceros a finales del siglo XIX, se reencarna hoy en la quinta y más moderna unidad de la clase Álvaro de Bazán.
Desde que inició su vida operativa, esta joya de la Armada ha demostrado su potencial en todo tipo de operaciones. De hecho, en 2017 llegó a completar una vuelta al mundo tras un despliegue en Australia, y ha ejercido en varias ocasiones como buque de mando de las agrupaciones navales de la OTAN en el Mediterráneo. Un currículum impecable para una nave de primer nivel.
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Además de su potencia militar y experiencia internacional, el buque viaja preparado para emergencias civiles. Con más de 200 tripulantes y personal sanitario de refuerzo, la fragata está lista para apoyar una posible evacuación de personal si el conflicto empeora. Con este despliegue, España muestra su compromiso con la defensa de un socio europeo, pero desmarcándose de cualquier acción ofensiva que no cuente con el respaldo del derecho internacional.
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