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Adiós al papel higiénico: ‘washlet’, la alternativa que ya se usa en Japón

El inodoro japonés supone un avance en materia de aseo y en la felicidad de la humanidad.

Adiós al papel higiénico: ‘washlet’, la alternativa que ya se usa en Japón
Wikimedia Commons
Mario Espinosa de los Monteros
De El Ejido (Almería), estudió periodismo en Málaga y trabajó en Cope y La Opinión de Málaga. En Madrid hizo un máster en periodismo internacional. Inquieto por naturaleza, le interesa la geopolítica, la exploración, la aventura y el conflicto de Israel y Palestina. Hizo los cursos de periodismo de viajes de El País y de televisión de Atresmedia.
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Occidente suele presumir de sus avances, de una mentalidad moderna y adelantada a los tiempos, incomprendida a ratos y vilipendiada, decimos, injustamente por aquellos que no tienen lo que sí tenemos nosotros. Pero todo discurso posee un final, en cualquier ideario hay un punto débil.

Hay un elefante en nuestros cuartos de baño. Que no se confundan los occidentales que han podido viajar fuera del continente. Su suerte no reside en ver mundo ni en haber hecho amigos más allá de las fronteras. Su fortuna, si es que la han tenido, es la de haber conocido el inodoro con bidé integrado, también conocido como washlet. Un invento paradisíaco.

Como los grandes avances del mundo, el washlet es muy sencillo: es tan solo un chorro de agua que limpia los bajos humanos tras soltar lastre, después de lanzar el cohete y haber firmado autógrafos en porcelana.

Inodoro japonés, bidé inteligente… Muchas acepciones, pero un solo Dios. Prácticamente, la totalidad de viajeros que vuelven de Japón lo hacen con una sonrisa. Dicen haber comido genial, haber visto paisajes que nunca podían haber imaginado. Pero cuentan, en voz baja, el secreto de su satisfacción: las refinadas tecnologías asiáticas han aseado sus partes pudendas tras haber dejado una ofrenda al dios inodoro. Algunos describen la experiencia como el abrazo de un padre.

Es muy agradable y cálido. Me sorprendió bastante. El váter se abre directamente al acercarte y la tapa del váter está caliente siempre. Ahora queremos comprarnos uno”, habla bajo condición de anonimato un feliz viajero español que volvió de Japón hace unos días. “Es lo que más echo de menos de mi país”, dice un chico nacido en Oriente Medio que ahora vive en Alemania.

El invento parece ser más sostenible porque evita el uso excesivo de papel higiénico porque el su uso implica la tala de árboles y un consumo excesivo de agua. Las encinas, pinos y robles mueven sus ramas con felicidad cada vez que un español sube a un avión rumbo a Japón. El reinado del papel higiénico comienza a tambalearse.

Sin embargo, la primera experiencia con el washlet es aterradora por la cantidad de botones que hay. En muchos casos, esos retretes no tienen instrucciones en inglés, por lo que uno no sabe si va a recibir el chorro del edén o va a despegar hacia los confines del universo. Si va a volver a España vía avión o vía interplanetaria. El hombre, dicen, asegura poder aterrizar un avión si el piloto muere durante el vuelo, pero duda en sus capacidades para activar el inodoro japonés.

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En definitiva, como bien explica la web Japonismo, “no hay nada como la experiencia personal y esa es incomparable. Se puede contar a otros cómo es uno de estos inodoros, pero hay que probarlo para entenderlo”. Es decir, podrá leerlo aquí, pero hasta que no viaje a Japón y suelte al kraken, no podrá comprenderlo.

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