Rusia no para en su empeño por controlar el Ártico y empieza la construcción de su nuevo rompehielos nuclear
El nuevo buque busca garantizar la navegación permanente en la Ruta del Norte y ampliar la capacidad logística de Rusia en aguas heladas.

El presidente ruso Vladimir Putin dirigió por videoconferencia la ceremonia de colocación de quilla del rompehielos nuclear ‘Stalingrado’, el martes 18 de noviembre en San Petersburgo. Con esta acción, Moscú refuerza su apuesta por consolidar una ruta marítima transártica desde San Petersburgo hasta Vladivostok, lo que, según Putin, permitiría aprovechar “el potencial logístico” del país.
El ‘Stalingrado’ forma parte del proyecto 22220 de rompehielos nucleares. Tendrá 173,3 metros de eslora y 34 metros de manga, y estará equipado con un reactor de nueva generación (RITM‑200), capaz de romper hielos de hasta casi 3 metros de grosor.
El énfasis en este tipo de buques responde a la singularidad de la flota rusa. Actualmente, Rusia es el único país que posee una flota de rompehielos nucleares, actualmente integrada por ocho navíos, a los que se suman 34 rompehielos diésel.
“El nuevo rompehielos ‘Stalingrado’ llevará con orgullo este nombre. En las duras condiciones del Ártico, abriendo camino entre el hielo, se convertirá en un símbolo más del talento, la fuerza y la energía creativa de nuestro pueblo, de su capacidad para concebir y ejecutar los planes más audaces y para perseverar en los momentos más difíciles", subrayó.
La estrategia de Putin en el Ártico
En un comunicado durante la ceremonia, Putin aseguró que, pese a las dificultades actuales, Rusia seguirá ampliando las capacidades de su flota de rompehielos, impulsando la construcción naval nacional y desarrollando “avances científicos y tecnológicos revolucionarios”.
El objetivo declarado es asegurar la navegación durante todo el año a lo largo de lo que se conoce como la Ruta Marítima del Norte, conectando el mar de Kara (oeste) con el estrecho de Bering (este). Esta vía ártica, con el apoyo de rompehielos nucleares como el Stalingrado, facilitaría el tránsito marítimo y abriría nuevas rutas logísticas para comercio y transporte.
Además de su valor logístico, la expansión de la flota nuclear forma parte de una estrategia más amplia de Rusia: mantener una presencia continua en el Ártico, tanto en el ámbito civil como en el militar y estratégico.
“Rusia es hoy el único país del mundo capaz de producir en serie rompehielos nucleares potentes y fiables. Y, lo que es crucial, utilizando nuestras propias tecnologías nacionales", subrayó Putin durante su discurso.
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