Radiografía de una manifestación en la Argentina de Milei: “Todos nuestros derechos están en riesgo”
Celeste Fierro, diputada nacional, acompaña a Diario AS en el interior de una manifestación en plena Plaza de Mayo que carga contra los recortes de Milei en materia de violencia de género.


En la Plaza de Mayo una pareja baila un tango. Él es alto y espigado, viste un traje algo sucio y del color del azabache; ella apenas rozará el metro y medio de altura, luce una blusa roja y desgastada. Nadie los mira. Se mueven a espaldas de la Libertad que corona la Pirámide de Mayo, toda una alegoría de la Argentina: una mujer con un gorro frigio que mira hacia la Casa Rosada. Suena otra canción. La pareja, elegante, asiente y agradece a una multitud inexistente; él sonríe y se toca su sombrero de ala media, también negro. Un maletín abierto les acompaña. El verano ha llegado a Buenos Aires y el atardecer podría invitar a disfrutar de los pasos que aquellos dos bailarines regalan a los transeúntes, pero varios comandos de policía armados rodean la plaza, una manifestación ahoga las notas de bandoneón y en la verja que rodea el obelisco de pirca han colgado una pancarta: “Hay que echar a Milei”.
Se dice en las calles de Buenos Aires que, a excepción de la Declaración de la Independencia, no existe acontecimiento nacional que no haya tenido aquel suelo sobre el que se deslizaban los bailarines como escenario. Es la caja de resonancia de las grandes manifestaciones populares; el termómetro del país. Su corazón, que ahora late un poco más rápido. En el calendario, 25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Antes de sonar la siguiente canción, el grito de Celeste Fierro traza una diagonal sonora desde el viejo Cabildo. Utiliza un megáfono y, amén de la multitud enfurecida, no se distinguen más de dos palabras. Tiene la rabia tatuada en su rostro, un piercing en la nariz y un pañuelo verde en el que se leen distintos lemas feministas; desprende rebeldía, es trotskista y su mirada resulta desafiante y profunda, como la de un jaguar.

Una trotskista en el Mediterráneo
‘Cele’, que nació en Unquillo y se crio en Villa Allende (ambas ciudades en la provincia de Córdoba), se mueve por tierras porteñas con evidente soltura social. Tiene magnetismo. Diputada nacional electa en los últimos comicios, en representación del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) en el Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (FIT-U), vio su rostro multiplicado en los tabloides al incorporarse a la Flotilla Global Sumud que trató de romper el asedio a la Franja de Gaza. Cruzó el Mediterráneo y regresó con la misma suerte que sus compañeros. Pero es incansable.
“Estamos lamentando un femicidio y un travesticidio cada 35 horas”, dice, aludiendo a los datos del pasado mes de octubre y lamentando que la vorágine de odio tan solo escupa víctimas: “Se achicó. Ya directamente es una por día. Una cada 24 horas”. Sin embargo, no es el dato lo que reprocha —al menos, únicamente— al presidente de la nación, sino la guerra abierta del mandatario contra el feminismo y todas las políticas que en esta idea se enmarcan. “La realidad es que este el gobierno ultraderechista de Milei ha desfinanciado toda la política pública hacia lo que intentaba actuar para erradicar la violencia de género”, señala. Traga saliva.

En concreto, Fierro cuenta hasta 13 programas nacionales cerrados; pone como ejemplo el proyecto ‘Acompañar’, que ayuda económicamente a las mujeres que han sido víctimas de la violencia de género y que “cayó un 90% en su atención”, o, directamente, la línea de atención, que “¡casi un 50% se achicó en relación al personal que estaba trabajando en las llamadas de emergencia!”.
Cascada de recortes y el fantasma del agravamiento
Un alboroto repentino y tan fugaz como el estruendo que lo provocó roba su atención —la marea humana restante permanece ordenada, uniforme y pacíficamente agitada—; en la carretera hay aparcada una camioneta en doble fila y dentro hay dos muchachos, uno en tirantes grises y otro que bebe una Coca-Cola, que ponen remedio al asunto. Cuando la diputada vuelve en sí misma, toca el botón rojo: “Todos nuestros derechos están en riesgo. No solamente los de género, sino como mujeres trabajadoras porque a las primeras a las que golpea es a nosotras”.
Desde que Milei asumió el poder, lo cierto es que la cifra de femicidios es similar. No ha habido un crecimiento, tampoco ha bajado. “Lo que ha crecido son los hechos de violencia en relación al género”, matiza. Insiste ‘Cele’ en que “vemos que los datos en relación a la atención de las denuncias judiciales que luego llevan al femicidio son horribles porque no hay una actuación de manera concreta, real e integral ante esa denuncia”. No ha ascendido la recta en la gráfica, pero, precisamente, ahí encuentra el fantasma: “Hay un agravamiento en relación a la situación en la que están las mujeres justamente porque se desfinanciaron todos los programas y se cerraron otros”. Le duele el presente, pero la hipotética idea de un futuro peor, de cualquier paso atrás social, hierve su sangre. Una señora, a su lado, frunce el ceño y bebe agua sentada en una tumbona.

Que la cascada de recortes para paliar la desastrosa economía argentina no provoque un repunte de los datos, y que se reduzca o se mantenga el número de víctimas cuando todo apunta a lo contrario, se deduce de las palabras de ‘Cele’, sería como poner una tirita a un enfermo terminal. Y esto puede aplicarse a cualquier país del mundo. “El problema de la seguridad de la mujer también se encuentra en otros puntos de Latinoamérica, por supuesto, porque es un problema del sistema capitalista y patriarcal y no es solo de nuestro país o de un gobierno u otro”, reflexiona. Para ella, que observa este mal como de carácter estructural, la única vía posible es romper con todo: “Son necesarias todas las políticas para intentar erradicarlo, pero fundamentalmente para cambiar de raíz la lógica de este sistema que utiliza la desigualdad como una forma de opresión y explotación, aún mayor a mujeres”.
Conquistas: palmo a palmo o no son
Diez minutos después, ‘Cele’ sonríe por primera vez. “Nada se frena de golpe, lo que hay que tener son políticas públicas para frenarlo”, relativiza, delegando en el trabajo político que invierte en el futuro y en el propio paso del tiempo el poder de cambiar a la sociedad. Palmo a palmo. Y no perdona excepciones. “Hace casi 20 años que existe la educación sexual integral en las escuelas, que este gobierno también ha golpeado, y ha sido la manera de que salgan a la luz todos los casos de abuso en la infancia”, cuenta, y añade otro: “El acompañamiento en la interrupción voluntaria del embarazo, que es una ley que hace que las mujeres no mueran por interrumpir un embarazo, sino que estén acompañadas al ser legal y poder llevarlo adelante”.
Las “conquistas”, como ella las define, no son fruto del trabajo de una semana, sino de un cambio de paradigma. Por ello un derecho fundamental no se empieza a desbloquear en un día, sino que conlleva años de lucha. “Una política para erradicar la violencia de género no aparece de un día para otro”, medita, abogando por las políticas públicas como garantes de dicha metamorfosis. En suma y esencia, lo que Fierro quiere es “cortar de raíz con este sistema capitalista y patriarcal, que es lo que hacemos luchando en la calle”. Una mueca de cierta pena, profundo enfado y rematada sinceridad se apodera de su cara: “Siempre hay que tener en cuenta que la lucha no empieza cuando uno la reconoce; hay años y años de compañeros que vienen luchando acá”.
‘Cele’ daría el micrófono y su pañuelo verde si no volviera a haber una sola víctima, si el arcoíris asomase con más frecuencia por las villas miseria y si el mundo fuera un sitio por el que, a toro pasado, uno sintiera que valió la pena luchar. Quiere lo mismo para Argentina; su Argentina. “Que sepa que las mujeres ya fuimos marea y nos vamos a transformar en tsunami”, expresa, enfurecida, dirigiéndose a Milei y empleando a un servidor como extraño mensajero. Entre ella y la Casa Rosada hay más de 200 metros, varios comandos de policía y, de forma misteriosa, el mismo enigmático dúo que, junto a su maletín, parecen no haber oído nada de lo que ocurre a su alrededor. Cosas del tango.
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan!
Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar