Quién es Mark Rutte, el ‘frugal’ secretario general de la OTAN que presionó a España durante los recortes de 2012
Quien fuera ex primer ministro de Países Bajos durante 14 años se ha mostrado muy duro con España en el pasado.

El actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha sido noticia en las últimas horas tras anunciar conjuntamente con Donald Trump un preacuerdo por Groenlandia. Este hecho supone una prueba más de las muchas ocasiones en las que el neerlandés se ha plegado ante el presidente estadounidense, defendiéndolo públicamente y llegando incluso a llamarlo ‘daddy’. Sin embargo, esta actitud es una novedad para un Rutte que siempre ha tenido fama de ser un tipo inflexible en sus ideales.
España y la crisis económica
Sin ir más lejos, cuando Rutte ejerció como primer ministro de Países Bajos desde 2010 hasta 2024, tuvo más de un enfrentamiento con nuestro país. El primero de ellos se dio durante la crisis económica del euro, en 2012, cuando Rutte lideró a los conocidos como “países frugales”. Estas naciones (Suecia, Dinamarca, Austria y Países Bajos) defendieron a ultranza el cumplimiento de los planes de ajuste. Es decir, recortar abismalmente el gasto público para tratar de mejorar la economía.
Sin embargo, en un principio, no todos cumplieron como le hubiese gustado al ex primer ministro neerlandés. Uno de esas naciones era España, pero también Italia o Grecia. Estos tres países pensaban que la figura de Rutte era contraproducente para los intereses de la Unión Europea y en la recuperación económica de los países miembro.
También durante el COVID-19
Tras aquel episodio, la relación entre Rutte y el Gobierno español volvió a tensarse en años posteriores, especialmente durante las negociaciones sobre los fondos europeos en la pandemia. De nuevo, el dirigente neerlandés quiso mantener una supervisión de cerca y exigió condiciones estrictas a los países del sur, entre ellos España, para acceder a las ayudas. Básicamente, los fondos llegaban a cambio de llevar a cabo reformas, recortar los fondos estructurales y mantener el modelo económico del norte de Europa.
Además, dejó entrever que España hacía una mala gestión de sus recursos al pedir investigar por qué no podían hacer frente a ninguna crisis económica. Esta postura dura le ha dado muchas alegrías políticas a Rutte, tanto en su país como en la manera en la que es percibido en el resto de Europa. La imagen de austeridad y dureza que ofrece le han hecho parecer un hombre concienzudo y pragmático con los recursos, aunque también ha recibido fuertes críticas desde el sur del continente.
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Ahora, ya al frente de la OTAN, Rutte parece haber moderado su discurso económico, aunque sigue con todavía sigue mostrando su dureza, por ejemplo, con que todos los países lleguen al gasto del 2% en defensa. Aun así, esta exigencia parece estar condicionada por Trump, y es que su cercanía con Washington marca una nueva etapa en su trayectoria política. Una evolución que sorprende a muchos expertos y que plantea interrogantes sobre el rumbo que tomará la Alianza Atlántica bajo su liderazgo.
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