Quién es Alvin Hellerstein, el juez nonagenario que sentenciará a Maduro en Nueva York: “No le importa lo que piensen de él”
El neoyorquino de 92 años es uno de los jueces con más años de carrera, pero plantea dudas sobre su capacidad para liderar un juicio que puede prolongarse durante años.


El juicio contra Nicolás Maduro se perfila como uno de esos contados pleitos mediáticos que marcan época y dejan una estela, un precedente y quizás material para unas cuantas películas. Procesos como estos no son habituales. Ocurrió en el proceso contra Adolf Eichmann, en los juicios de Núremberg y el caso de O.J. Simpson. La pregunta es si el de Maduro seguirá ese mismo camino. Pero la mayor incógnita reside en la conclusión: ¿qué pasará con Maduro?
Esa pregunta la responderá Alvin Hellerstein, juez de 92 años de la corte federal, judío ortodoxo, con sede en Manhattan y designado por Bill Clinton. En el atardecer de su vida, normalmente reservado al descanso, se dedicará a presidir el juicio contra Maduro.
¿Quién es Alvin Hellerstein?
Alvin nació en el Bronx (Nueva York) en 1933 y estudió derecho en la Universidad de Columbia de esa ciudad. Empezó como becario en el juzgado que ahora preside, y desde entonces ha liderado procesos judiciales mediáticos y de gran relevancia. Por ejemplo, las reclamaciones por los daños de las torres gemelas tras el atentado terrorista del 11S, el acoso sexual contra Harvey Weinstein o el del exabogado de Donald Trump, Michael Cohen.
También se encarga del caso por narcotráfico contra el exgeneral venezolano Hugo Armando Carvajal (conocido como El Pollo), quien se declaró culpable el verano pasado. Además, lideró el juicio contra la cantante Shakira y la discográfica Sony, a quienes el dominicano Ramón Arias Vásquez acusaba de haber copiado su canción “Loca con su Tíguere”, interpretada por el cantante “El Cata”.
Entre 1956 y 1957 fue asistente legal en el Distrito Sur de Nueva York, y hasta 1960, trabajó en el Cuerpo de Abogados Generales del Ejército de Estados Unidos. Y entre 1960 y 1998, fue abogado privado en Nueva York. Fue nombrado en 1988 por Bill Clinton para unirse al Distrito Sur de Nueva York.
Desde entonces, según el medio Político, ha presidido más de 10.000 denuncias de personas y familiares afectados por el 11S, lo que avala su experiencia en procesos largos. Su forma de proceder, dicen, es diferente a la de otros jueces. “Se desvía del protocolo habitual, incluso llamando directamente a los fiscales por teléfono”, señala el medio citado, que indica una gestión “agresiva” del nonagenario en los juicios. Quiere que sean ágiles y que no se pierda demasiado tiempo. “Le encantan los juicios. Puede impacientarse con los testimonios”, señala a Político Carrie Cohen, exfiscal federal de Manhattan. “Le gusta acelerar el proceso. Es muy consciente de que el jurado se aburre”.

“Él es simplemente de la vieja escuela y hace las cosas a su manera y no le importa lo que piensen los demás de él”, señala otro ex fiscal general citado por Político. “Se esfuerza mucho por hacer lo correcto. Tiene su propia interpretación de lo que es”.
El juicio contra Maduro
El procedimiento contra Nicolás Maduro será largo. A este se le acusa de cuatro presuntos delitos: conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos. La pregunta es clara. ¿Puede un juez de 92 años dirigir un juicio que puede prolongarse varios más? Según fuentes jurídicas consultadas por Político, a pesar de la edad de Hellerstein, “los abogados no dudan de la aptitud física”, pero sí señalan “una independencia que roza la terquedad”.
El ex fiscal federal adjunto Jeffrey Toobin, pide la dimisión de Hellerstein en una columna de opinión en The New York Times. En su opinión, “es simplemente demasiado mayor para presidir un asunto de esa magnitud”.
“El caso es tan complejo que el juez Hellerstein ni siquiera programó la próxima conferencia, en la que las partes comenzarán a abordar el calendario de audiencias, hasta el 17 de marzo, dentro de más de dos meses. Es casi inconcebible que el juicio comience hasta 2027, cuando el juez Hellerstein cumpla 93 años. El juicio en sí durará entonces muchos meses, y el juez deberá decidir sobre cuestiones adicionales de gran trascendencia bajo un enorme escrutinio público”, señala Toobin.
El ex fiscal general explica en su columna que, durante un juicio celebrado el año pasado y liderado por Hellerstein, la defensa pidió una nueva audiencia porque “el juez que presidía el juicio dormía, en ocasiones, durante el mismo”.
“Lo cierto es que 92 son 92, y la cifra sigue aumentando. También es cierto que algunos jueces federales, como Jack Weinstein en Brooklyn, ejercieron eficazmente su cargo hasta bien entrados los 90. Pero no hay precedentes de que un juez de tal edad presida un caso tan complejo, extenso y de alto perfil como el del Sr. Maduro”, critica Toobin, que compara la edad de Hellerstein con la de Biden, nueve años menor que el juez. El expresidente “se negó a reconocer las realidades del envejecimiento” y se postuló a la reelección “con consecuencias devastadoras para su partido y el país”.
“Si el juez Hellerstein se retirara ahora, el caso se asignaría aleatoriamente a uno de los aproximadamente 30 jueces elegibles del Distrito Sur, quien podría empezar desde cero. Si el juez Hellerstein se quedara con el caso, pero luego no pudiera continuar durante el largo período previo al juicio, o durante el mismo, obligaría a un juez sustituto a familiarizarse con las numerosas complejidades del caso y probablemente causaría un retraso o incluso la anulación del juicio”, zanja Toobin.
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