Pedro Alfaro, CEO de Zelenza: “Hay que decidir qué queremos proteger como europeos, y el Estrecho es clave”
El responsable de esta puntera empresa de Defensa analiza para Diario AS el auge de los sistemas no tripulados y la IA táctica, pasando por la autonomía estratégica y los cuellos de botella de financiación y sostenimiento.


Con una carrera de décadas entre telecomunicaciones, defensa y seguridad (de Telefónica a la dirección ejecutiva de Zelenza), Pedro Alfaro (Logroño, 1964) defiende una tesis clara: la defensa es disuasión, estabilidad y paz, y la industria asociada es alto valor añadido para el país. La digitalización del campo de batalla, la consolidación de drones y municiones merodeadoras, y la aparición de plataformas no tripuladas de superficie (USV) sitúan a la pyme tecnológica española en el centro de la innovación. Zelenza propone cadenas de producción modulares con astilleros nacionales, alianzas tecnológicas (como su joint venture en munición merodeadora) y una visión colaborativa del “campeón nacional”: un árbol con múltiples ramas, más que un único tronco.
P. ¿Cómo llega al sector y qué le atrapa de la defensa?
R. Toda mi carrera ha estado vinculada a defensa y seguridad. En Telefónica pasé de áreas técnicas a negocio, y acabé como director de Defensa y Seguridad Nacional en España y, después, con responsabilidad global. Más tarde, fui consejero delegado del grupo Telefónica Ingeniería de Seguridad. Al salir, me sumé a Zelenza para reestructurar la empresa y crear una división de defensa y seguridad. Este sector engancha porque trabajas en temas críticos para la sociedad y construyes relaciones de largo plazo con el cliente institucional.
El SEAD 23 no tiene que envidiar a productos norteamericanos o coreanos, y ya hay interés en Corea del Sur, India y Sudamérica, con negociaciones que incluyen transferencia de tecnología y posibles acuerdos de fabricación local en Asia.
Pedro Alfaro, CEO de Zelenza
USV, industria y cadena de suministro
P - Zelenza ha presentado un USV (plataforma naval no tripulada) que evalúa la Armada. ¿Qué ritmo industrial plantean?
R. Tenemos un plan industrial con la industria naval española: casco en distintos astilleros con tradición, e integración tecnológica final en Zelenza. El tiempo objetivo es un barco al mes, con cuatro meses de fabricación por unidad trabajando en paralelo y cadena de subcontratistas. La comparativa internacional es favorable: el barco no tiene que envidiar a productos norteamericanos o coreanos, y ya hay interés en Corea del Sur, India y Sudamérica, con negociaciones que incluyen transferencia de tecnología y posibles acuerdos de fabricación local en Asia.
P - ¿Qué demanda concreta reciben de otras armadas u organismos?
R- Mucha expectación. La OTAN y España organizan ejercicios de búsqueda y evaluación tecnológica donde nuestro USV ha sido escaparate antes incluso de la compra de la Armada. Eso nos permite medirnos con otros y constatar que en varias áreas España compite a nivel mundial.
P - De los drones a la IA: ¿en qué tecnologías ha apostado Zelenza?
R - Hace siete años tomamos la decisión estratégica de entrar en lo no tripulado cuando aún no estaba maduro. El tiempo nos ha dado la razón: hoy la tecnología UAS/USV/UGV cambia el concepto de fuerza. El FCAS (sexta generación) ya no es un “caza contra caza”, sino un “nodriza” con remote carriers que asumen misiones sucias, tediosas o peligrosas. Además, en munición merodeadora, tenemos una joint venture con Instalaza (Zaragoza) para el Milbus; estamos en pruebas y a mitad de año esperamos comenzar fabricación. La clave es la IA a bordo: en ambientes negados por guerra electrónica el sistema debe detectar, clasificar y decidir con reglas de enfrentamiento predefinidas, porque los tiempos de decisión (milisegundos) exceden al humano en interceptación y defensa de punto.
P - ¿Y la ética y el papel de un operativo humano?
R - La decisión humana sigue estando: definimos reglas y umbrales de certeza (por ejemplo, identificación de un carro de combate enemigo) y el sistema actúa según lo programado cuando no hay comunicaciones. Es un debate incómodo, pero necesario: si esperas la orden humana en una defensa antimisil, puedes llegar tarde.

Fronteras, vigilancia persistente y el Estrecho
P. ¿En qué aplicaciones en misiones de vigilancia marítima y migración trabajan?
R - Trabajamos en un USV de vigilancia persistente para entornos complejos, como donde opera la Guardia Civil. Integra generación de energía propia (patente de generador unimotriz que aprovecha las olas, además de paneles solares) y propulsión híbrida. Con una flota distribuida en el Estrecho, fusionas sensores (cámaras, radar, sonar y guerra electrónica) y captadores de señales (incluidos detectores de móviles) para detectar patrones y anomalías (p. ej., buques con AIS apagado). La inteligencia está en descartar lo conocido y elevar lo sospechoso a trazabilidad operativa.
P. ¿Debemos mirar más al Sur, al Estrecho, Canarias…?
R. Sí. Nos fijamos mucho en el Báltico, pero el Estrecho es crítico: es un paso estratégico con cables, energía y gas en el fondo marino. Hay que vigilar de forma persistente: lo que no se ve (submarinos, cableado, guerra electrónica) importa tanto como lo que aflora. Por ejemplo, no está claro si para Estados Unidos quien protege el Estrecho es España o Marruecos. Además, hay que decidir qué queremos proteger como europeos, y el Estrecho es clave. Es un campo muy importante para que España juegue un papel relevante en esa vigilancia del Estrecho.
No está claro si para Estados Unidos quien protege el Estrecho es España o Marruecos.
Pedro Alfaro, CEO de Zelenza
P - Sobre el ‘Rearme’ europeo y la “lluvias de millones”: ¿ha llegado el dinero?
R . Hubo escepticismo y aún falta. Los grandes programas están definidos y financiados, pero queda vertebrar cómo entramos las pymes. España es país de pymes (en defensa, aún más): Indra debe ejercer un papel de ‘tractor colaborativo’ porque no tiene todas las capacidades. Pedimos al Ministerio de Defensa que, con su política industrial, ordene el ecosistema para que el presupuesto se traduzca en tejido y empleo (retener ingenieros). Nuestra propuesta no es un único campeón, sino un “campeón nacional arbóreo”: tronco coordinador con ramas (empresas) especializadas y conectadas.
P. ¿Qué frena, presupuestos, plazos, sostenimiento?
R. La administración tiene su ritmo y la ausencia de los Presupuestos Generales del Estado lo complica. No basta con adquirir: hay que financiar mantenimiento y sostenimiento, donde las Fuerzas Armadas arrastran un déficit. Además, si Europa quiere autonomía estratégica, debe asumir que producir en Europa tiene un coste mayor que en otras geografías: o cofinancias y planificas a varios años o no habrá capacidad real.
Amenazas y percepción social
P - ¿Qué vectores geopolíticos le preocupan?
R - Rusia no está lejos; el tiempo de vuelo de un misil a Madrid no es tan distinto del que llega a Kiev. Los Balcanes son un frente que algunos vuelven a mirar. Y para EE. UU., hoy Marruecos puede ser un aliado preferente en la zona. Europa debe madurar su defensa y definir qué proteger.
P - ¿Ha cambiado la percepción social de la defensa?
R - Mucho. Del antimilitarismo y que sea tabú a que de manera habitual en una conversación transversal. La gente joven ve la defensa como tecnología y propósito. “Este sector se ha vuelto sexy”: drones, robótica, mando y control, IA… ingenieros y talento digital quieren aprender y producir rápido.
Este sector se ha vuelto sexy: drones, IA, robótica… Hoy atrae a perfiles jóvenes y diversos que ven en la Defensa un propósito.
Pedro Alfaro, CEO de Zelenza
Talento, cantera y perfiles
P. ¿Qué perfiles busca hoy la industria?
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R - Ingenieros (software, robótica, mando y control, guerra electrónica, visión/IA), técnicos de integración, especialistas en sistemas no tripulados. Vemos mucha cantera joven (ciclos, grados, máster) que produce en meses. La digitalización del sector amplía el abanico (más mujeres, perfiles senior con reconversión), y la comunicación también cuenta para explicar bien el propósito. La defensa es inversión para la paz. Europa ha despertado y, pase lo que pase en Ucrania, la apuesta por capacidades propias no debería retroceder. Si alineamos presupuestos, política industrial y ecosistema colaborativo, España puede construir un segmento de vanguardia en lo no tripulado y en sistemas inteligentes.
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