Defensa

Juan Bengoechea, piloto de Eurofighter: “Mañana mismo, cualquier misión, sea lo que sea, estamos listos”

El comandante del Ala 14 nos cuenta a Diario AS que “cuando trabajamos con otros países, nos damos cuenta de que somos igual de buenos. Tenemos que empezar a creérnoslo”.

Juan Bengoechea, piloto de Eurofighter: “Mañana mismo, cualquier misión, sea lo que sea, estamos listos”
Ejército del Aire y del Espacio
Laura Martin Sanjuan
Redactora de Actualidad
Cosecha del 81. Licenciada en Periodismo. Desde 2017 en Diario AS. Si hay un directo, estará tecleando. Sino, estará buscando una entrevista, un destino por descubrir o un personaje al que conocer.
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En un mundo donde las noticias se miden por el ruido que hacen, hay vidas que transcurren en silencio, pero que sostienen el equilibrio de lo que somos. Juan Bengoechea (Madrid, 1991), comandante y jefe de escuadrón de Eurofighter en el Ala 14 de Albacete, representa esa vida de servicio, sacrificio y liderazgo que rara vez ocupa titulares, pero que define el pulso de nuestra seguridad y nuestra dignidad colectiva. Ha pasado el día en el aire, trabajando, volando, y aún con el ruido de fondo, pero ya lejanos, atienda a Diario AS para contarnos cómo es su día a día.

Desde niño, Juan vio volar a su padre y a su tío. Lo que para otros era un espectáculo, para él era herencia. “Esa pasión se transmite”, dice. Y se siente, también el peso emocional de quien espera en tierra: madres, abuelas, hermanos. “Mi abuela me llamaba a diario”, recuerda, para pedirle que se planteara su elección. Porque el piloto no vuela solo: lo hace con los lazos que lo sostienen desde abajo. Ahora, su hermano también vuela un F-18. La imagen bajo esas líneas representa un momento único, e histórico: un padre con sus dos hijos, juntos, volando.

Misiones que cruzan fronteras y emociones

Bengoechea ha liderado misiones en Alaska, Australia y Rumanía. En 2024, fue parte de Pacific Skies, una operación pionera con más de 70 personas desplegadas durante tres semanas. En Rumanía, como jefe de escuadrón, vivió la otra cara del mando: la gestión humana. “Es más duro que te pidan un día libre que mandar a alguien a jugarse la vida”, confiesa. Porque liderar no es solo estrategia, es empatía, convicción y responsabilidad".

La interoperabilidad con Alemania, la integración de Eurofighter, el próximo Pitch Black 2026 en Australia… todo forma parte de una arquitectura militar que conecta con la OTAN, con la defensa europea, con la necesidad de estar listos “mañana mismo, para cualquier misión”. Y sin embargo, nada de eso modifica su entrenamiento diario. “Sea lo que sea que pase, estamos listos”, afirma. Porque la preparación no depende del ruido externo, sino del compromiso interno.

Juan Bengoechea, piloto de Eurofighter: “Mañana mismo, cualquier misión, sea lo que sea, estamos listos”
El comandante Bengoechea supervisa cada detalle antes de subir a la aeronave.Ejército del Aire y del Espacio

Liderazgo, humildad y autoestima nacional

Graduado en Relaciones Internacionales, el comandante Bengoechea aplica el pensamiento estratégico a su día a día. Se inspira en sus jefes, en sus iguales, en los detalles que hacen grande a quien lidera. Porque todos sus superiores le han marcado, los buenos y los malos. Y lanza una reflexión que debería resonar más allá del ámbito militar: “Tendemos a subestimarnos. Pero cuando trabajamos con otros países, nos damos cuenta de que somos igual de buenos. Tenemos que empezar a creérnoslo”.

Fútbol, camaradería y memoria

Juan es madridista, vicepresidente de la Peña Mirlo Blanco, que reúne a oficiales del Ejército del Aire y del Espacio. “Si podemos ir a ver un partido, nos relajamos, hablamos de fútbol”, dice. Y, por supuesto, el Madrid - Barcelona de esta pasada semana fue uno de esos momentos de desconexión. El fútbol como espacio de encuentro, de vacile sano, de humanidad compartida. Recuerda cómo el club invitó a la familia de un piloto fallecido (su tío, concretamente), cómo en la DANA de Valencia salieron voluntarios a limpiar barro cuando les pidieron ayuda por la cercanía, más allá de su función oficial. Porque el uniforme no limita el corazón.

El sacrificio que no se ve

“Los militares siempre estamos en deuda con nuestras otras partes”, reconoce. La familia, los amigos, los que esperan. “Estamos pidiendo más, y eso está desequilibrado en nuestro favor”. También pide algo a la sociedad: que se conozca más lo que hacen. “Si la gente nos conoce de verdad, con mente abierta y corazón abierto, no puede no estar bien visto”.

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En tiempos de polarización, de guerras lejanas y partidos cercanos, el testimonio del comandante Juan Bengoechea nos recuerda que hay quienes entrenan cada día para que el mundo no se rompa. Que el liderazgo no es sólo mando, sino sacrificio. Que el fútbol puede unir lo que la distancia separa. Y que detrás de cada vuelo hay una historia de amor, de esfuerzo y de servicio.

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