Jose María Peredo, catedrático en política internacional: “Rusia no está en condiciones de mantener la guerra de desgaste”
El catedrático en comunicación y política internacional habla con Diario AS y analiza los cuatro años de guerra de Ucrania.


La guerra de Ucrania y Rusia cumple cuatro años. El 24 de febrero de 2022, Moscú invadió el Donbás ucraniano, un suceso que ya se ha cobrado la vida de unos 500.000 soldados (325.000 rusos, 140.000 ucranianos, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
La guerra también ha supuesto un giro en las relaciones internacionales y en el orden mundial. Occidente echó el cerrojazo sobre Rusia y planteó una guerra híbrida basada en sanciones y el bloqueo de activos rusos en el extranjero. También se intentó, en la medida de lo posible, reducir la independencia de las fuentes de energía que Moscú exportaba a Europa.
Cuatro años después, ¿cuál es la situación? ¿Qué ha cambiado desde entonces? José María Peredo, catedrático en comunicación y política internacional de la Universidad Europea de Madrid, responde a Diario AS las claves del conflicto que hace temblar desde 2022 el orden geopolítico de este planeta.
Pregunta: ¿Cómo valora estos cuatro años de guerra de Ucrania?
Respuesta: La primera valoración es desasosiego, pues hablamos de una guerra que va a cumplir cuatro años y ha puesto sobre la mesa todas las debilidades del orden internacional y ha dejado decenas de miles de víctimas. Hemos llegado al cuarto aniversario con una situación de no resolución; es una muy mala noticia para la seguridad y el orden internacional.
P: ¿Y cómo valora la situación actual?
R: En la actualidad, la incertidumbre no se ha reducido, aunque aparecen algunos elementos de optimismo, como que los representantes de Rusia y Ucrania se hayan sentado a hablar, y que EEUU haya tomado un papel negociador.
Militarmente, existe una parálisis; desde hace unos meses no hay avances ni retrocesos significativos. No hay nada que produzca una desescalada, pero sí una apertura a la negociación. Eso es positivo, pero, desde mi punto de vista, aún hay que esperar.
Lo que se ha puesto de manifiesto, evidentemente, es la falta de respeto de Rusia al orden internacional; ya no digo ni al derecho internacional, basado en principios fundamentales que pasan por la no utilización de la violencia para la consecución de territorios.
Desde hace unos meses no hay avances ni retrocesos significativos. No hay nada que produzca una desescalada
José María Peredo
P: Nadie esperaba que la guerra durase tanto
R: Nadie esperaba una guerra de esta naturaleza en la tercera década del siglo XXI. Eso es lo primero. La guerra ha sorprendido a los que no estábamos preparados para ver un conflicto de larga duración en el centro de Europa. En segundo lugar, tampoco se esperaba que se prolongase tanto, porque nadie pensaba que la resistencia ucraniana fuera tan potente. En una situación así, uno cree que Rusia haría valer su ejército, pero se ha visto que esa superioridad no es tan clara. En tercer lugar, la prolongación de la guerra tiene que ver con la cohesión de los países europeos y EEUU, que han apoyado a Ucrania, un país cercano geográfica, política y humanamente.
P: ¿Esa cohesión se ha deteriorado en los últimos años?
R: Yo diría que la cohesión euroatlántica y de la comunidad internacional no se ha debilitado. Si lo que buscaba Rusia era debilitar la cohesión de las democracias, no lo ha conseguido; de hecho, se sigue suministrando ayuda, armamento y apoyo político a Ucrania. Pero los criterios para poner fin a una guerra sí que han provocado distintas posiciones políticas. Por ejemplo, ha llegado Donald Trump y ha buscado una mayor intervención de EEUU en la guerra de forma unilateral, algo que no ha fracturado la alianza, pero ha podido dar la sensación de que Europa quedaba en manos de una solución negociada.
Si lo que buscaba Rusia era debilitar la cohesión de las democracias, no lo ha conseguido
José María Peredo
En el primer año de Trump, el prisma fundamental para analizar la guerra tiene los siguientes elementos. Primero, que es una guerra de difícil solución porque se ha estancado. Y eso ocurre porque uno de los implicados es una gran potencia como Rusia. En segundo lugar, la guerra se enlaza con cambios del orden internacional, es decir, con la exigencia de EEUU, una voluntad más activa de Washington y su visión de que no hay una víctima y un enemigo, sino de encontrar una vía de negociación. Ahí ha podido haber un cambio, pero EEUU apoya a Ucrania y a las demandas de Ucrania. Pero EEUU se compromete en la negociación a encontrar vías de solución.
P: ¿Por qué ha cambiado esa estrategia estadounidense?
R: Estados Unidos prioriza la negociación por encima de la defensa. Ese es el cambio. El cambio no es ‘Putin era muy malo y ahora es bueno’. Ahora prefiere negociar. Estados Unidos cree que en cuatro años solo se han producido bajas con una estrategia de defensa y quieren cambiar a la vía de negociación, frenar la guerra y entrar en un escenario más estable. EEUU y Europa no dan por bueno que Rusia gane un territorio por la fuerza, pero priorizan frenar el deterioro de la guerra.
P: ¿Importa entonces la narrativa? ¿De perdedores y vencidos?
R: Creo que no. La narrativa no tiene demasiado peso, según mi interpretación. EEUU no quiere ganar una narrativa de pacificador, que sí, que puede haber fotografías y titulares, y obviamente ni Zelenski ni Rusia querrán quedar como derrotados, pero en este momento no hay cuestión de narrativa, es todo negociación.
Rusia ha invadido unos territorios que considera estratégicos para su defensa, y ha tomado una decisión que va en contra del orden internacional, que es tomarlos por la fuerza. Y hay otro país, Ucrania, que creía que era momento de plantar cara a esa superioridad rusa y defender esos territorios, pero también su soberanía. La narrativa es importante, pero el tema ahora es territorial, de víctimas y economía.
Estados Unidos prioriza la negociación por encima de la defensa. Ese es el cambio
José María Peredo
P: Da la sensación de que el acuerdo está totalmente bloqueado. Las posiciones de Rusia y Ucrania chocan frontalmente.
R: Esa es la cuestión fundamental. Cómo explican ambos bandos a sus pueblos lo que ha pasado y lo que se ha sacrificado. Pero eso vendrá después. Ahora se trata de analizar qué territorio y qué condiciones se pondrán sobre la mesa para alcanzar un tratado de paz. Deberá haber unas garantías para ucranianos y rusos para que una situación semejante no se pueda volver a repetir.
P: ¿En qué cree que se basaría en ese acuerdo?
R: Con toda modestia, es muy difícil saberlo. Hay muchos diplomáticos que lo están intentando día a día. No pretendo dar una solución. Pero a bote pronto, sería difícil que Crimea no entrase en la negociación, un territorio vinculado a Rusia y con recursos militares y estratégicos. El Donbás es muy extenso y es muy complicado de dominar, y tampoco sería posible establecer un acuerdo sin negociar sobre el Donbás.
Pero qué territorio pasará a cada país, eso no lo puedo decir, pero el Donbás es una segunda región que entrará en la negociación. En tercer lugar, deberá haber unas garantías y compromisos para que esto no se pueda volver a repetir. Por ejemplo, que Rusia no invada de nuevo, que Ucrania no reclame y, en cuanto a la región, que Moscú no quiera invadir cualquier punto en el que haya un ciudadano ruso, que entonces llegamos a Madrid. Rusia también puede pedir que Ucrania no ingrese en la OTAN. Habrá elementos territoriales, otro de garantías y otro de vinculaciones.
P: ¿Hay riesgo de que Occidente deje de suministrar ayuda?
R: Ese riesgo existe. En EEUU, antes de la victoria de Trump, en la campaña electoral se debatía si había que seguir apoyando económicamente a Ucrania. El riesgo, por lo tanto, ha estado sobre la mesa. ¿Hasta dónde van a llegar ambos bandos? Hoy, parece que ni Rusia está en condiciones de mantener la guerra de desgaste y que EEUU está más por la labor de negociar que de defender.
P: ¿Pero hay algún bando al que beneficie la guerra de desgaste?
R: Yo creo que la guerra de desgaste beneficia más a Rusia. En los últimos dos años, con la guerra de trinchera, la guerra ha sido rusa, estamos siguiendo la estrategia rusa. Pero otra cosa es que Rusia esté atascada en un conflicto que no le beneficia, es muy difícil que la guerra prolongada beneficie a algún bando.
Sería difícil que Crimea no entrase en la negociación
José María Peredo
P: Como decía, nadie esperaba una guerra como la de Ucrania, pero fue la primera piedra que desestabilizó el orden internacional. Luego, por ejemplo, llegó Gaza.
R: Absolutamente. Pero ahora, con estos procesos de paz, parece que el orden se está estabilizando. Y solo digo ‘parece’. La guerra de Gaza podría haberse convertido en una guerra regional que podría haberse extendido. También con Ucrania, podría haber sido una guerra de mayor magnitud.
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