Jesús Álvarez, comandante de la EMMOE: “La montaña no pregunta, impone. Nosotros decidimos cómo responder”
Entrevistamos al Director Técnico del Campeonato Nacional Militar de Esquí, de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales, el centro de referencia para la instrucción del Ejército en combate en montaña y operaciones especiales.


El amanecer en Jaca tiene filo. La nieve cruje como si pasara lista y, en el patio de la EMMOE, los cierres de las fijaciones suenan a orden de operaciones. Al frente, el Comandante Jesús Alberto Álvarez Galán (Salamanca, 1978) avanza sin estridencias: no necesita levantar la voz para que todo se mueva. En su mando, liderazgo es anticipar, decidir y cuidar. La temporada comenzó cuando el verano aún no había terminado. Desde septiembre, los seleccionados del Equipo de Esquí del Ejército de Tierra entrenan en exclusiva: fuerza, técnica, altura. La mayoría, sin embargo, compatibiliza servicio y entrenamiento; por eso elegir quién compite duele. Y ahí el mando se mide en decisiones difíciles… y en cómo se explican. Hablamos con él con motivo del 27º Campeonato del Ejército de Tierra de Esquí – Alpino que se celebra en Jaca y Candanchú (Huesca) el 17 y 18 de febrero y está a punto de comenzar (además del XXVII Campeonato Nacional Militar de Esquí).
Pregunta - ¿Cómo es el proceso de preparación anual de los militares que participan en los Campeonatos Nacionales de Esquí?
Respuesta - Los militares que compiten compaginan su preparación con sus cometidos en sus unidades. En el Ejército de Tierra activamos normalmente desde septiembre hasta finales de abril en dedicación exclusiva: primero preparación física y técnica, con concentraciones en altura y terreno nevado, y desde diciembre fase competitiva.
P - ¿Cuándo empieza la EMMOE a trabajar con los equipos?
R - Al desactivar el equipo a finales de abril empieza el planeamiento de la siguiente temporada: calendario del personal y captación de nuevos militares.
En Candanchú, el terreno “piensa”. Los desniveles de 300 a 1.000 metros exigen ajustar la máquina con precisión de relojero: no hay una única montaña; hay muchas, según la disciplina y el día.
P - ¿Cómo se adapta el entrenamiento a esas exigencias?
R - El nivel competitivo es equivalente al de cualquier equipo civil. Un sprint de biatlón no es un individual; en esquí de montaña hay sprint (menos de 3’), vertical (30’) e individual (más de 2 horas). Ajustamos cargas y contenidos con técnicos militares activados. El equipo está acostumbrado a superar grandes desniveles, día a día.
P - ¿Qué diferencia la preparación de alpino, nórdico, biatlón y montaña?
R - Dos cosas: la física, no es lo mismo un sprint de 3 minutos que una prueba de 2 horas, y la técnica, materiales distintos, ‘no hay dos esquís iguales’; en biatlón súmale el arma.
Decir “no” sin romper al equipo
P - ¿Es difícil seleccionar a quienes compiten a nivel nacional o internacional?
R - Por supuesto. Primero, que no interfiera en la instrucción y el adiestramiento de su unidad. Después, seleccionar por capacidades y según la prueba.
P - ¿La peor parte es decir ‘no’ a alguien?
R - Sin duda. Hay militares perfectamente preparados y no siempre hay plazas. Es difícil ‘dejarlo en el cuarto del equipo’. Pero buscamos alinear al personal más adecuado para cada competición.
Ese es el acero del liderazgo: tomar decisiones y mantener cohesionada la cordada.
Un “campus” llamado Jaca
P - ¿Cómo llegan los militares al equipo?
R - Por currículum: son esquiadores experimentados en su modalidad. En el curso de montaña de la EMMOE, además, se imparten conocimientos de esquí.
P - ¿Qué distingue al esquiador militar de uno civil?
R - A nivel físico, son muy parecidos; muchos compiten en el ámbito civil y a alto nivel. Pero subrayo dos aspectos: el compañerismo y el sacrificio, compatibilizar trabajo y entrenamientos largos.
P - ¿Por qué rinde tanto el Ejército de Tierra en biatlón, nórdico y montaña?
R. Jaca es un lugar privilegiado: instalaciones completas en la EMMOE, la única zona de biatlón a menos de media hora, misma distancia para fondo y montaña; cuadro técnico experimentado; buena planificación; selección afinada y apoyo de las unidades para activar 7–8 meses en exclusiva. Además, contamos con atletas en la élite internacional y experiencia de primer nivel integrada en el cuerpo técnico.

Decidir con el parte de aludes en la mano
La meteorología entra en escena como un actor principal. Viento, nieve cambiante, placas: la pista muta en minutos. El liderazgo se vuelve método.
P - ¿Cómo se gestiona la presión de un campeonato con más de cien deportistas de todos los ejércitos?
R - Con ilusión y ganas. Llevo 4 años al frente del Equipo del Ejército de Tierra y este será mi segundo año (no consecutivo) como Director Técnico del Campeonato. El equipo organizativo tiene más de 10 años de experiencia; algunos están aquí desde comienzos de los 2000.
P - Nervios, clima y nieve cambiante, ¿cómo se trabaja eso?
R - Pendientes de previsiones y boletines de aludes. La seguridad del deportista y de la organización prima por encima de todo. La experiencia nos hace previsores: variamos con tiempo, nos adaptamos y replanificamos en minutos si hace falta.
P - ¿Qué pasa si las condiciones no son óptimas?
R. Primero se barajan cambios de horario o de recorrido. No se asume ningún riesgo que ponga en peligro a corredores u organización. Si hay que posponer o suspender, no tiembla el pulso: la seguridad es primordial. La montaña no pregunta; la montaña impone. Nosotros decidimos cómo responder.

Resiliencia
P - ¿Cómo trabaja la EMMOE la preparación mental?
R - Tenemos instalaciones excelentes y técnicos de prestigio militar y civil. Ese bagaje es idóneo para entrenar también la mente. A nivel civil, estoy acostumbrado a tutelar deportistas de resistencia y aplico esa experiencia para gestionar la presión del equipo.
P - ¿Se entrena mantener la calma bajo presión (especialmente en biatlón)?
R - Se entrena. Colocamos al atleta en el peor escenario posible: pruebas y competiciones de menor repercusión en condiciones cambiantes. Lo sacamos de la zona de confort antes del día grande.
P - ¿Qué tendencias olímpicas y civiles se trasladan al ámbito militar?
R - El biatlón es muy afín al ámbito militar; y el esquí de montaña es ya olímpico y básico en nuestra instrucción. Observamos materiales (esquís, fijaciones) y trasladamos lo que encaja.
P - ¿Las competiciones militares se parecen a las civiles de alto rendimiento?
R - Mucho. El biatlón del CNME fue valedero para Copa de España; y mundiales/juegos militares están contemplados por las federaciones internacionales.
P - ¿Incorporan biomecánica y análisis de datos?
R - Sí. No nos quedamos atrás: estudiamos la aplicación al ámbito militar y, si encaja, lo implementamos: materiales y procedimientos.
P - ¿Qué significa para la EMMOE mantener viva esta tradición?
R - Prestigio. En todos mis destinos, cuando llegaba el invierno, la referencia era la EMMOE y las Tropas de Montaña. Por aquí han pasado campeones del mundo y referentes civiles.
P - ¿Y para la cultura del Ejército de Tierra?
R - Superación y prestigio para el militar y su unidad. Mide nivel de instrucción y futura utilidad de sus capacidades en su destino.”
P - ¿Cómo influye Jaca–Candanchú en la motivación de los alumnos?
R - Llegan sabiendo qué significa la EMMOE. Ver al equipo de esquí genera admiración por el sacrificio y máximo respeto; su motivación crece.
Cada modalidad habla un idioma distinto. Alpino pide explosividad y precisión; nórdico, economía de esfuerzo; biatlón, la paradoja de disparar con el corazón desbocado; esquí de montaña, resistir desniveles que se comen las piernas y la vanidad. La EMMOE lo tiene sistematizado: planificación fina, técnicos militares especializados y una infraestructura que convierte a Jaca en un campus de alto rendimiento con sello de montaña.
En la pista y fuera de ella, dos valores blindan la moral: compañerismo y sacrificio. Aunque compitan en pruebas individuales, los militares se empujan unos a otros hacia arriba. Se comparte cera, se ajusta un cierre, se presta un bastón. El que hoy no sale, sigue siendo parte del resultado. Esa es la diferencia que el Comandante subraya con serenidad: la montaña lima egos y revela equipos.
El 27º Campeonato del Ejército de Tierra de Esquí – Alpino que se celebra en Jaca y Candanchú (Huesca) el 17 y 18 de febrero está a punto de comenzar. Según la instrucción 78/2018 del Subsecretario de Defensa, la promesa o el juramento deportivo dice así: “Prometemos que nos presentamos en este campeonato como competidores leales, respetuosos para los reglamentos que lo rigen y deseosos de participar en él, con espíritu deportivo, para honra de nuestras fuerzas armadas y para gloria de nuestra patria”. Toda la suerte. Los tiempos quedarán escritos, pero lo importante ya está aprendido.
Sobre la EMMOE
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La Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE), ubicada en Jaca, es el centro de referencia para la instrucción del Ejército en combate en montaña y operaciones especiales. Es la entidad que organiza los Campeonatos Nacionales Militares de Esquí, un evento consolidado con participación de Ejército de Tierra, Aire, Armada, UME, Guardia Civil, Guardia Real y cuerpos invitados.
Campeonatos Nacionales Militares de Esquí
- Se celebran habitualmente en Candanchú y Jaca, en el Pirineo Aragonés. En 2027 se celebrará en el Valle de Arán el Campeonato del Mundo militar, otra cita histórica.
- Reúnen más de 100 deportistas militares de distintas ramas.
- Incluyen pruebas de:
- esquí alpino
- esquí nórdico
- biatlón sprint
- esquí de montaña
- y en algunas ediciones, escalada deportiva (ahora mismo una es un campeonato totalmente independiente)
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